El espionaje en el deporte no es nada nuevo. La presión por ganar a toda costa ha llevado a algunos a cruzar la línea y utilizar todo tipo de artimañas con tal de obtener ventajas sobre sus rivales.
Pero no nos referimos a cuando se descubrió que los Astros de Houston habían espiado durante toda la temporada de 2017, incluyendo la Serie Mundial de las Grandes Ligas, si no a los principales y más sofisticados medios de vigilancia y espionaje a nivel de estado.
Como el que sostuvo el KGB soviético contra Garry Kasparov y a su equipo, especialmente durante sus enfrentamientos por el Campeonato Mundial contra Anatoli Kárpov en la década de 1980. Kárpov era considerado el protegido del Kremlin y del sistema soviético, mientras que Kasparov era visto como un talento más independiente y potencialmente difícil de controlar.
Kasparov y su equipo fueron seguidos, escuchados y sus preparaciones tácticas investigadas por agentes de seguridad soviéticos.
En fin, que el espionaje en el mundo del deporte es un problema preocupante que puede tener graves consecuencias y ha sido importante que se tomen medidas para proteger la privacidad de los deportistas, pero cuando entrar a jugar estos factores políticos la situación se pone más grave. Para nadie es un secreto que el deporte es una coladera con fines políticos. O si no, ¿porque cree usted que a varios integrantes de la nomina Cubana al Clásico Mundial de beisbol les han negado la visa?.
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| Karpov |
Kárpov, descrito como parte de la "vieja guardia", contaba con todo el respaldo de los aparatos de inteligencia para mantener su título, según testimonios de ex-agentes y ajedrecistas.
Todo esto fue corroborado por el coronel Víctor Litvínov que afirmó además que Anatoli Kárpov eran un protegido del Kremlin, y que este compró datos sobre la preparación de Gari Kaspárov.
Luego llegó la represalia. La cosa empezó a complicarse en 2007, cuando pasó cinco días en prisión. Luego vino una paliza policial durante una protesta pacífica en 2012.
Documentos y libros, como The KGB Plays Chess de Boris Gulko y Yuri Felshtinsky, confirman la profunda infiltración de la KGB en el ajedrez soviético y su persecución a jugadores no alineados con el régimen.
Los cargos son serios: justificación pública del terrorismo a través de redes de telecomunicación, incluido internet. El artículo 205.2 del Código Penal ruso contempla penas de entre cinco y siete años.
En 2013, Kasparov ya vivía fuera de Rusia. No ha vuelto al país desde entonces.
El Tribunal del distrito Zamoskvoretsky de Moscú aceptó la petición de la fiscalía el mismo día que la presentó: 22 de diciembre. La orden establece prisión preventiva de dos meses que comenzaría a contar desde el momento en que las autoridades lo detengan o logren su extradición.
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| Gasparov |
El Servicio Federal de Seguridad (FSB sucesor del KGB) ha acusado a Kasparov de financiar y reclutar para formaciones militarizadas ucranianas.
En mayo de 2022, poco después del inicio de la invasión a Ucrania, el Ministerio de Justicia ruso incluyó a Kasparov en el registro de "agentes extranjeros".
Esta etiqueta impone restricciones administrativas pesadas: declaración obligatoria de todos los ingresos, prohibición de participar en política y obligación de identificarse como agente extranjero en cualquier comunicación pública.
Pero no se quedó ahí. En marzo de 2024, las autoridades lo añadieron a la lista de "terroristas y extremistas". Esta designación tiene consecuencias prácticas: permite congelar activos, bloquear cuentas bancarias y limitar cualquier transacción financiera en territorio ruso.
Para el régimen castrista esta ha sido una herramienta utilizada siempre, principalmente para asegurar la lealtad de sus atletas en el extranjero, pero incluso para monitorear a los exiliados y recolectar inteligencia en países aliados o adversarios. En este documental se explica muy bien como fue espiado Garry Kasparov durante aquellos famosos matchs que sostuvo con el "ahijado de Leonid Brezhnev".
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