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NO IMPORTA LO PODEROSO QUE SEAN, A TODOS LES LLEGA SU DÍA

El matrimonio Ceausescu gozaba de una inmoral opulencia mientras el pueblo se moría de hambre. //  

Cuando el 25 de Diciembre del 1989 el líder comunista Nicolae Ceausescu y su esposa Elena fueron fusilado tras la rebelión del país, unos veinte mil niños huérfanos habían muerto en los orfanatos de Rumania.

Ceausescu, que gobernó el país por un cuarto de siglo, fue derrocado en un levantamiento relámpago que, impulsado por años de escasez de productos y condiciones de vida en declive, estalló cuando el régimen reprimió las protestas, sobre todo Timisoara y Bucarest, donde cometió un verdadero genocidio.

Fue entonces - con su muerte - cuando salieron a la luz algunas de las páginas más oscuras de su régimen como por ejemplo, en la década de 1980 ordenó la exportación masiva de productos agrícolas e industriales con el fin de pagar la deuda externa del país.

Esto provocó una severa escasez de alimentos, combustible, medicinas y electricidad, sumiendo a la población en la pobreza y - como sucede actualmente en Cuba - a unas pocas horas de luz disponible, mientras su familia vivía ajena a todo y en la opulencia. 

El temible "Conducator", creó una de las policías secretas más temibles del mundo, la "Securitate", la que fue utilizada básicamente para eliminar a la oposición, imponer la censura y mantener un estado de vigilancia constante sobre sus ciudadanos.

Pero entre sus horrores hubo especialmente conmovedor a la vez que malvado, la de los niños asesinados en los orfanatos como consecuencia de la implantación de un decreto de corte fascista, al mas fiel estilo de los nazis. 

Caesescu implementó un decreto que restringía el aborto y el acceso a anticonceptivos..."Quien evita tener hijos es un desertor que abandona las leyes de continuidad nacional", dijo entonces el líder en un discurso.

Fusilamiento del matrimonio Ceausescu. 

Como resultado, la tasa de natalidad rumana creció rápidamente, pero con efectos secundarios graves: un aumento en las tasas de mortalidad materna e infantil y también, en el número de niños que fue abandonado por miles en los orfanatos estatales.

Los documentos históricos indican que el decreto estableció un control absoluto de la vida reproductiva femenina. Las autoridades, que se conocieron como la "policía menstrual", sometían a las mujeres a pruebas ginecológicas obligatorias en sus lugares de trabajo y monitoreaban sus embarazos.

Las parejas que no podían reproducirse tenían que pagar impuestos adicionales. "Ceausescu quería aumentar la población por encima del 50% en una sola década, y fue por esa razón que los niños que nacieron en los últimos 20 años del comunismo fueron conocidos así: "Niños del Decreto".

Y mientras todo esto pasaba, entre otras violaciones y barbaridades, sus hijos, Nicu, Zoia y Valentín, vivían como reyes. Sin embargo, a ellos tambien les llegó la hora, quizás no tan traumática, pero al menos recibieron un poco de su merecido.

La peor parte se la llevó el menor Nicu, el más odiado de los tres y el mas comprometido con el régimen de su padre. Por ese motivo recibió una dura golpiza cuando fue arrestado y más tarde condenado a veinte años de prisión. 

En cambio consiguió salir mucho antes de cumplir su pena, pero el alcohol y las culpas lo llevaron con sus padres en 1996 a la corta edad de 45 años víctima de la cirrosis hepática en un hospital de Viena.

Situación parecida atravesó Zoia, una excelente matemática que jamás consiguió nivelar su vida, y solo Valentín Físico de profesión, consiguió rehacerla porque se mantuvo alejado de la política y del círculo de poder de sus padres.

El resto se lo dejamos aquí, en este magnífico documental muy a tono en estos días que suenan los tambores de cambios en la isla Cubana, y que demuestra que a los "hijos de papá" - sean de donde sean- tambien les llega su día.