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TRAIDORES POR PARTIDA DOBLE

Fulgencio Batista explicando a la prensa los pormenores de la operación de verano. // 

En estos días en que el asesinato de los pilotos Hermanos al Rescate ha dado un giro con la condena del dictador Raúl Castro y varios de los pilotos que tomaron parte de una manera u otra, nos vino a la mente un caso muy particular por ser hoy 24 de mayo.

La historia - y nos van a perdonar - comienza en la madrugada del 10 de marzo de 1952, en plena celebración del carnaval de la Habana, un grupo de vehículos se dirigió al campamento Columbia, sede del cuartel general del Ejercito Cubano y principal cuartel del país, radicado en Marianao, La Habana.

Los vehículos transportaban a varios oficiales del ejercito y la policía dispuestos a derrocar por la bravas al presidente Carlos Prio Socarras, y liderados por el general Fulgencio Batista y Zaldivar. Batista era uno de los candidatos a las elecciones a celebrar ese mismo año, pero partía en franca desventaja frente al candidato del Partido Ortodoxo al que todos daban como seguro ganador.

Conociendo la situación, se puso a conspirar con su partidarios, la mayoría pasados a retiro o reserva, junto con otro grupo de oficiales jóvenes que accedieron por una puerta secundaria a la instalación, siéndoles franqueado el paso por la tropa de guardia. Similares sucesos se desarrollaron en las principales guarniciones del pais.

Soldado "casquito" prisionero de los alzados en Sierra Maestra. 

El presidente Carlos Prio, que no se encontraba en el Palacio Presidencial sino en su residencia particular, constato en las primeras horas de la mañana que no contaba con apoyos en las fuerzas armadas y opto por refugiarse en la embajada Mexicana. Así a muy grandes rasgos, quedaba consumado el golpe de estado.

Seis años después, ese mismo Batista tenía que echar manos a lo que más valía y brillaba de ese ejercito constitucional, dando paso a lo que se llamó "Ofensiva de Verano" de la cual se cumplen hoy los 68 años. 

Este intento desesperado por tomar el control de la Sierra Maestra duró hasta el seis de agosto de 1958, quedando aquel macizo montañoso tras el fracaso como un territorio en poder de los alzados y a solo cuatro meses de apoderarse de toda la isla, lo que hizo provocar su huida a la República Dominicana.

No obstante hay que decir que se realizaron más de 200 acciones combativas de distinto calibre, destacando la de Santo Domingo, el Jigüe o Las Mercedes en las cuales el Ejército Rebelde sufrió más de setenta bajas.

No obstante fue una cifra significativamente inferior si la comparamos con lo que había perdido el ejercito constitucional, que ya para entonces se entregaba sin presentar prácticamente pelea. Ese fue el motivo que llevó a Batista a echar mano de su tropa élite y de sus mejores oficiales de academia. 

El objetivo era bloquear el territorio de la Sierra e impedir el apoyo y suministro situándo fuerzas en las profundidades de las montañas y cercar y aniquilar el mando guerrillero, cuya comandancia radicaba en La Plata.


Más de diez mil efectivos bastante bien armados y apoyados por la aviación, artillería, tanques, más unidades de la Marina de Guerra, se sumaron a lo que fue conocido como "Plan FF", Fase Final o Fin de Fidel.

Por imposición de Batista, ya que Tabernilla quería nombrar a Rio Chaviano, se nombró al general Eulogio Cantillo en sustitución del coronel Ugalde, con puesto de mando en Bayamo y quedando Ugalde como jefe de Estado Mayor, mientras que por otro lado Rio Chaviano continuaba al frente del distrito militar en Santiago de Cuba, a las ordenes de Cantillo.

A este fracaso cabría añadir el embargo de armas del Departamento de Estado de los EEUU, que se opuso al embarque de dos mil fusiles Garand semi automáticos - ya pagados y en el puerto de Nueva York-, más catorce carros de combate, munición, equipos de comunicaciones y bombas para la aviación. Este embargo causó gran impacto en resultado final como lo narró Batista mismo en su libro "Respuestas".

Como quiera este alejamiento de EEUU terminó por quebrar la moral de aquel ejercito, y en cambio envalentonó a un mero bandido como Fidel Castro que, de estar siempre a la defensiva y constantemente escondido, se transformó en mediático invasor gracias al valor mostrado por los rebeldes que le acompañaban. 
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Casillas
El Cuartel 31 y el Regimiento Leoncio Vidal de Santa Clara fue quizás el ultimo gran reducto Batistiano que se rindió en masa. Además fue lo que marcó la huida de Fulgencio Batista ya convencido que el avance rebelde era inevitable.

Fue entonces que el asesino Ernesto Guevara aplicó su particular "ley de fuga" contra los coroneles Joaquín Casillas Lumpuy y Leovigildo "Leito" Fernández Suero, este ultimo en Matanzas, evitando de esa manera un engorroso proceso penal a los fiscales rebeldes.

Vamos que "cortó por lo sano" como a él le gustaba. (Historia constatada en el libro "Historiología Cubana", compuesta por seis volúmenes escritos por José Duarte Oropesa. 
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No pasar por alto tampoco que este embargo, entre otras cosas que incidieron como la significante venta de azúcar a la Unión Soviética sin haber relaciones, fue provocado igualmente por la suspensión de las garantías constitucionales del doce de marzo, así como la pantomima de elecciones libres que organizó el ambicioso general de Banes.  Dicho esto y perdonen "por la muela"...

EL CASO QUEVEDO 
"TRAIDOR POR PARTIDA DOBLE"

Durante la citada ofensiva de verano el comandante en retiro, José Quevedo Pérez, fue nombrado jefe del cuartel de San Ambrosio, antigua Escuela Normal convertida en Cuartel Maestre del Ejército, y principal centro de suministros de las fuerzas armadas constitucionales.

A raíz del alzamiento de Fidel Castro en la Sierra Maestra, Quevedo se puso al frente de un batallón del ejército, el No 18, y al mando de 300 efectivos se dispuso a combatir a los alzados, tal y como hizo en la conocida batalla de Jigue, julio de 1958, que marcó un antes y un después (por culpa de este señor.)

Y lo decimos porque en referencia a la Ofensiva de Verano, este oficial se rindió a solicitud de Fidel Castro que le conocía desde mucho antes, y pasó a integrarse a las fuerzas rebeldes convirtiéndose en un valor al alza, teniendo en cuenta su formación militar de academia. 

Después del triunfo de la revolución, ya como miembro activo de las Fuerzas Armadas Castrista y tras haber rechazado ofertas desde Estados Unidos, sirvió como agregado militar de la Embajada de Cuba en la Unión Soviética hasta que, con el paso de los años, el propio Raúl Castro le propuso su ascenso a General de Brigada en 1994. 

General de brigada Quevedo. 

Pues sabe que, que este señor murió en 2011 en la ciudad de Miami a los 85 años, donde se encontraba asilado desde el 2003. 

El general de brigada Quevedo fue otro de los altos oficiales castristas que buscaron refugio en los Estados Unidos, en su caso tras servirle a la tiranía durante 47 años.

Sin embargo lo que es la vida. Decir que su entrada en Miami se debió a un gesto humanitario concebido por inmigración, debido a que un hijo suyo padecía de cáncer y que alcanzó ver con vida. 

En un programa del desaparecido canal 41 con Oscar Haza, dijo sentirse "totalmente defraudado" y engañado por el régimen castrista en sus respuestas al periodista. En ese programa estuvo también el fallecido escritor cubano Carlos Alberto Montaner.

Y sí ya esta muerto, y de los muertos ya no se habla, pero eso no lo eximirá de la responsabilidad histórica que tuvo en la complicidad con el régimen, más aún en estos días, como decíamos al principio, en el asesinato de los cuatro aviadores abatidos de Hermanos al rescate. 

O de los miles de fusilados que su jefe ejecutó en todo ese tiempo, o de aquellos infelices que trataron de escapar en el remolcador "13 de Marzo", casualmente el mismo año en que Raúl Castro le colgaba los entorchados de general de brigada.

Es duro que un padre vea morir a un hijo, pero a diferencia de él aquellos del remolcador no pudieron ver nunca más a los suyos, entre otras cosas porque aún permanecen en el fondo del mar. No creo que Quevedo haya muerto en paz ni mucho menos. 

Por Jorge García
Maldita Hemeroteca.

NOTA: Este post lo dedico a la memoria de mi tío, el teniente Aldo García Álvarez, graduado en la academia de Managua e integrante de una de esas columnas del ejercito que tomó parte en la citada ofensiva. Que a diferencia de este traidor, estuvo batiendo el cobre hasta ultima hora que cayó preso.

En 1960 logró salir del país milagrosamente gracias a que estuvo en custodia de Camilo Cienfuegos, al que le rechazó ofertas de cambio de casaca. Decidió no regresar a Cuba y lo cumplió. Muchas de estas historias me las contó él mismo. Que dios lo tenga en la gloria. (De haber sido prisionero del argentino Guevara en la Cabaña, probablemente no hubiera hecho el cuento.)