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| Mao ZeDong y su banda en 1949. // |
Una buena muestra de que son capaces los jerarcas del comunismo, que dicho coloquialmente, no pierden "ni a las escupidas", se puede observar en el régimen de China.
¿Sabía usted que, y es un hecho documentado, que el régimen Chino le cobra las balas a los ejecutados. Sí, son los familiares de los prisioneros ejecutados por fusilamiento los que deben reponer el coste de las balas utilizadas en acabar con su vida.
Y prueba de ello fue el fusilamiento de la destacada disidente Lin Zhao, una disidente ejecutada en abril del 1968 durante la Revolución Cultural, cuya familia fue contactada días después por un funcionario del Partido Comunista para que pagaran una tarifa de cinco centavos por cada bala empleada.
Por supuesto, esta tarifa se consideraba como un símbolo de la brutalidad del sistema, y representaba una carga humillante para las familias de los ejecutados. O sea que no bastaba con matarlos, degradar y menoscabar a sus familiares era parte también del castigo.
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Según el último informe de Amnistía Internacional, 1.518 personas fueron ejecutadas en 2024 en 15 países, la cifra más alta de muertes de este tipo desde 2015 y sólo según los casos que esta ONG ha podido documentar. --------------------------------------------------------------------------------------------
Y aunque era un precio módico, debieron haber ganado mucho dinero porque al culpar del fracaso de la "Revolución Cultural" al pueblo e iniciar la purga más grande de la historia entre 1966 y 1976, asesinaron a cincuenta millones de personas entre los que pensaban distinto y consideraban enemigos potenciales de su comunismo.
