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LA IRA DEL CORONEL Y OTRAS MANIPULACIONES

No llegó a general en Cuba, pero contaba con mas poder que cualquiera de ellos. El Coronel Esteban Ventura Novo. // 

Como se ha manipulado, hasta el cansancio, los hechos acaecidos en el edificio Humbold No 7 del Vedado, en la Habana, donde más tarde fueron masacrados allí cuatro de los participantes ocultos en un intento de asesinato al general Fulgencio Batista, presidente de facto de la república. Era entonces el 20 de Abril de 1957, se cumplieron ayer los 69 años. 

¿Usted se imagina, y solo por un momento, el destino de un supuesto comando que intentara asesinar a Raúl Castro o a Miguel Díaz Canel?. Es que lo vimos recientemente con los supuestos infiltrados de Miami, que sin pisar el suelo Cubano todavía, cuatro murieron en el instante mientras que otros seis resultaron heridos, hechos que estuvieron siendo investigados por el FBI en Cuba recientemente.

Según un libro publicado en Miami por el ex coronel de la policía cubana Esteban Ventura Novo, a raíz de la detención en el aeropuerto Rancho Boyeros de su esposa, la estomatóloga Serafina Freyre Lazzaro, (Libro que no aparece ni en los centros espirituales) hay tela pero por donde cortar. 

Al parecer la doctora Serafina consideró en aquel momento que la actividad de su esposo en la Habana nada tenía que ver con ella, craso error. Nada mas puso un pie en Rancho Boyeros, fue detenida por el entonces jefe de la policía castrista, Efigenio Amejeiras, y el capitán José Ponce Díaz. (Foto)

La prensa Cubana llegó a publicar imágenes de esta señora mientras era interrogada en una sala del propio aeropuerto. Dijeron entonces que había regresado a Cuba a buscar el dinero y las joyas que había dejado su marido en la huida, y citaron varias cuentas con efectivo a nombre de ella que el "Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados" ya había dado buena cuenta de ellas. 

La doctora aseguraba que solo había ido en busca de los papeles para el divorcio, y sobre esto siempre hemos pensado que pudo haber tres hipótesis. Por un lado nos extraña muchísimo que un tipo como Ventura haya dejado regada toda esa plata en Cuba en el momento de su fuga. Aunque también dijeron que en su finca El Rosario, en San Antonio de los Baños, hoy un asilo de ancianos, habían encontrado casi un millón de pesos.

Segundo, que una doctora en aquella época no es lo mismo que una de ahora, que tiene que irse a pasar trabajo a medio mundo por ahí en busca de una migaja. En aquella época una estomatóloga en Cuba era una persona de la media y alta sociedad, que al tener su consultorio propio podía tener guardado en un banco perfectamente una buena cantidad de dinero.

Y tercero, que quizás pensó que todo en Cuba seguiría igual, solo sin Batista, y que podría continuar con su vida de antes. De hecho no vivía con Ventura en Miami, si no en República Dominicana. Recordemos también que mucha gente no imaginaba en ese momento lo que pasó después, y que sigue aun peor. 

Pero no, los esbirros ex alzados consideraron que la plata y las joyas eran toda de Ventura y punto. Al final la doctora tuvo que regresar de nuevo de la República Dominicana junto con sus tres hijos, sin papeles y sin la plata que vino a buscar. (En realidad nunca se supo).

Ventura, bien molesto por esta detención y gritando "Jamás en mi vida me metí con ningún familiar de ellos", decidió en venganza publicar el libro que tituló "Memorias", donde plasmó los secretos mas bajos y sórdidos guardados en los "supuestos archivos policiales", donde varios miembros del 26 de julio y del directorio revolucionario, posteriormente en el gobierno, se les aflojó la lengua por diversas circunstancias, miedo, envidia y hasta dinero.
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En ese libro Ventura devela el oficio de carterista y arrebatador de carteras de Juan Almeida, o el de expendedor de drogas de Efigenio Ameijeiras en parques de la Habana, 
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Solo un detalle, la viuda de Fructuoso Rodriguez, la señora Marta Jiménez ya fallecida, supo lo de la supuesta traición de su esposo al encontrarse por casualidad con uno de esos "archivos olvidados" por Ventura. (El hijo - exiliado en Miami - tuvo que rogarle al régimen para que le dejaran entrar a su entierro.) Seguimos...

Momentos de la detención e interrogatorio de la doctora Serafina, que al final tuvo que regresar de nuevo de la República Dominicana junto con sus tres hijos. 

Para nadie es un secreto que Ventura cometió desmanes en la Habana, sin embargo a muchos de estos gánsteres universitarios no le puso un dedo encima. Más bien lo forró de dinero por una valiosa información, entre ella la del escondite de esos jóvenes del directorio en el edificio de Humboldt. Toda esa información aparecen publicada de esos archivos.

Como también fue cierto que la madre de Fidel Castro, la señora Lina Ruz, declaró una vez al Diario de la Marina (artículo aparecido el 10 de enero de 1959) que tanto ella como al resto de su familia la habían respetados cuando el ajusticiamiento del coronel Fermín Cowley Gallego en la ciudad de Holguín.

Aquello repercutió de tal manera, que nunca más el 26 de julio pudo levantar cabeza en esa provincia. La limpieza que hizo el teniente coronel del servicio de inteligencia Irenaldo García, en Holguín y en Gibara, provocó la huida de muchos miembros del movimiento hacia la Sierra Maestra, entre ellos Celia Sánchez y William Gálvez que huyeron a través de un marabuzal. 

Que conste que en este caso Irenaldo García "contó con la valiosa información" de un miembro del 26 de julio, El morito Acosta, el tipo que tenía la misión de avisar al comando ajusticiador que el coronel Cowley Gallegos había llegado a la ferretería situada frente a la cremería donde él se encontraba vigilando.

Por un suculento cheque de tres mil pesos y un pasaje a Miami, "El Moro" (debió ser libanés) delató a los integrantes del grupo compuesto por William Galvez, Carlos Borjas, Ramón Cordero, Dagoberto Sanfield, Alex Urquiola Marrero, Alfredo Abdón y Fredesvinda Pérez, le diera muerte. Como así fue. El propio Gálvez lo narra después en su libro "Salida 19". 

En un artículo del periodista independiente Juan González Febles, que llevó por titulo "Esbirros, inadaptados y mecánicas mediáticas", publicado el 23 de noviembre del 2010 en la revista "Primavera Digital", afirmó lo siguiente:  

“La vocación y la condición de esbirro, está fuertemente vinculada a la condición de chivato. Los chivatos y los esbirros son el par ordenado por excelencia o la célula básica de la opresión. No hay esbirro sin chivato. Pero tanto sobre el esbirro como sobre el chivato pesa una maldición: Pasado un tiempo, nadie quiere acordarse de que existieron”.

Nada más cierto. Lo hemos visto en Cuba varias décadas después, incluso elevado a la máxima expresión en cuanto a la efectividad de sus métodos. Cabría añadir aquí, según me contó una vez mi padre que fue taquígrafo del ejercito, que más allá de sus represivas actividades contra los opositores a Batista, Ventura Novo era considerado un azote para la delincuencia Habanera.

Muchos atracadores, bandoleros y rufianes de aquella época preferían "cantar la Traviata" antes de caer preso en aquellos siniestros calabozos de la calle Belascoaín. Pero en caso de que cualquiera de aquellos opositores decidiera delatar alguna historia para nada era maltratado, e incluso se le renumeraba generosamente "por los servicios prestados".

Como el supuesto cheque de los tres mil pesos que le dieron a José Llanusa Gobel, por una supuesta delación de un cargamento de armas que debía entrar por los puertos de Isabela de Sagua y el Mariel, procedentes de la ciudad de Miami.

O la vez que Camacho Aguilera (Capítulo 14) cooperó de lo lindo cuando fue detenido con otros seis en Marianao. En este capítulo Ventura cataloga sus "colaboraciones" de eminentes. "Habló tanto que decidí enviárselo al coronel José Fernández Rey, jefe del regimiento de la ciudad de Santa Clara, quien quedó agradecido por la "calidad de su trabajo".

Por otro lado calificó el trabajo de Pepín Naranjo de maravilloso. O que los verdaderos delatores de Fran País en Santiago de Cuba fueron Haydee Santamaría y Armando Hart cuando fueron detenidos en la virgen del camino dirección Santiago de Cuba. 

Que el coronel Orlando Piedra, jefe del Buró de Investigaciones, rastreó la llamada y los detuvo en ese lugar junto con el doctor Julio Martínez Páez. Les dieron toda la información al coronel Mariano Faget que derivó la orden en el investigador José María Salas Cañizares.

Por ejemplo que María Pérez, la sobrina de Crescencio Pérez, fue a su vez delatada por Armando Cubría. De Faustino Pérez, medico y ex compañero de estudios de su esposa Serafina, afirma que "sus servicios" resultaron vitales en el fracaso de la huelga de Abril. 

De Mario Kuchilán Sol o José Pellón, este ultimo delator de los revolucionarios Marcelo Salado y Andrés Torres. De como Raulito Díaz Argüelles y Faure Chomón se reunieron con Ventura en el café de Carlos III y Espada, "Le Petit Codias", y por una suma convenida de 3000 pesos "caminaron" a los asaltantes del directorio Juan Pedro Carbó Serbia, José Machado Rodríguez, Joe Westbrook y Fructuoso Rodríguez. 

Cerco universitario.
VIOLACIÓN DE LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA

Otro hecho que causa hasta la risa, aunque de cómico no tiene nada, fue lo sucedido en la Universidad de la Habana en 1957. 

No ya por el derrocamiento de un dictador, en este caso por un simple tarifazo de internet, o una sentada improvisada en protesta por la situación de su educación. Enseguida movilizaron a su habitual represión. "Nada ni nadie interrumpirá nuestros procesos docentes”, dijeron los profesores en total línea política con la dictadura.

Pues imagínese entonces desde esa misma colina, a un terrorista como Efigenio Ameijeiras, parapetado con un M-1, acompañado por Fructuoso Rodríguez y Manolito Carbonell, manteniendo a raya a los carros patrullas que hasta allí acudieron. 

En el Campamento Militar de Columbia, a pocas horas de ocurrido lo anterior, Batista celebró una reunión con el alto mando militar y al final de esta manifestó significativamente: “Donde quiera que se originen, o se instiguen hechos insurreccionales o terroristas como los de hoy, ahí llegará la represión.”. ¿Batista represor?, seamos serios por dios.

Calificar como violación de la autonomía universitaria tras haber cometido un hecho de este tipo, es poco menos que una burla a la inteligencia de un lector. Los agentes policiales se diseminaron por todas las dependencias universitarias, aulas, laboratorios. Salas Cañizares declaró que entrarían en la sede cada vez que se produjera un hecho grave de ese tipo. ¿Que querían?, si aquella Universidad era un nido de terrorismo y pandillerismo.

Tal y como pasó con la temida policía secreta de la Unión Soviética, la KGB o la no menos tenebrosa Stasi de la antigua RDA. Todavía hay personal en Baviera "armando los muñecos" como un interminable rompe cabezas. Lo mismo pasará en Cuba, donde todas estas oscuras y tenebrosas historias narradas por Ventura en su libro, fueron simplemente fruto de la ira del coronel o verdades como puños. Ya se andará. 

Maldita Hemeroteca