La historia de la joyería y relojería de lujo en Cuba, especialmente durante finales del siglo XIX y principios del XX, estuvo fuertemente marcada por inmigrantes españoles que convirtieron a La Habana en un referente de elegancia, a la altura de París o Viena.
En 1832 se publica en el Diario Noticioso Mercantil de La Habana un anuncio sobre una relojería situada en la calle de Santa Teresa No. 81 (actual calle Teniente Rey), propiedad del señor Juan Luis Dubois, ciudadano presumiblemente de nacionalidad suiza o francesa.
Un caso bien documentado es el de José González Menéndez, asturiano, que aprendió relojería en Cuba antes de abrir su propio negocio en Luarca en 1880. La fuente menciona que varios jóvenes luarqueses (de Luarca en Galicia) emigrados se dedicaron al oficio bajo la protección de maestros establecidos en la isla.
Quizás el mayor referente de esa emigración española fue la de Cuervo y Sobrinos, fundada por Don Ramón Ramírez Cuervo, originario de Asturias, que llegó a La Habana en 1862. Tras establecerse, inauguró su pequeño taller de reparación de joyas y relojes en 1882, situada en la calle Mercaderes en la Habana vieja.
Fue fundada en la calle Amistad por Ramón Fernández Río-Cuervo, quien años después incorporó a seis de sus sobrinos. Tras el fallecimiento de Río-Cuervo en 1907, los sobrinos se hicieron cargo del negocio. Durante años fue regentada por los hermanos Armando y Plácido Fernández Río-Cuervo, ambos asturianos.
Así mismo famosos fueron también Le Trianon, La Equidad, La Casa Quintana o La Fortuna. Estas tiendas eran famosas por relojes suizos, joyería fina, platería y reparación especializada. Incluso hoy investigadores y coleccionistas buscan fotografías y catálogos de esas joyerías históricas.
Así mismo famosos fueron también Le Trianon, La Equidad, La Casa Quintana o La Fortuna. Estas tiendas eran famosas por relojes suizos, joyería fina, platería y reparación especializada. Incluso hoy investigadores y coleccionistas buscan fotografías y catálogos de esas joyerías históricas.
Un patrón muy común fue que el emigrante aprendía en Cuba y luego regresaba a España para abrir negocio con el prestigio adquirido. Y en este caso tenemos a la Joyería Aparicio, que hoy forma parte de la historia comercial de Oviedo, la capital de Asturias, desde el año 1935.
JOYERÍA APARICIO
"Mi abuelo, Jesús Aparicio, relojero de profesión, se marcha de Cuba cuando la revolución de Fulgencio Batista, no la de Fidel Castro, pero en Estados Unidos se encontró con la emigración cerrada, así que se quedó en la ciudad de Camagüey y allí fundó su primera joyería». De regreso a España, 1935, la familia se trasladó a Oviedo para instalarse junto al ayuntamiento, en la calle Magdalena".
Mónica Aparicio es la tercera generación de una saga centenaria que echó a andar entre La Habana y Camagüey, estuvo a punto de trabajar en Tifanny´s de Nueva York y se asentó, un año antes de la Guerra Civil, con una relojería joyería en la calle Magdalena de Oviedo.
Allá en Cuba se formó en una joyería muy importante de La Habana, pasó luego por varias y se hizo un nombre en la isla», relata Mónica Aparicio. Tanto fue el predicamento y fama que Jesús Aparicio adquirió entre los americanos que visitaban Cuba.
"Mi abuelo, Jesús Aparicio, relojero de profesión, se marcha de Cuba cuando la revolución de Fulgencio Batista, no la de Fidel Castro, pero en Estados Unidos se encontró con la emigración cerrada, así que se quedó en la ciudad de Camagüey y allí fundó su primera joyería». De regreso a España, 1935, la familia se trasladó a Oviedo para instalarse junto al ayuntamiento, en la calle Magdalena".
A medida que la ciudad crecía, el negocio también lo hacía, expandiéndose en 1964 a la calle Palacio Valdés, su ubicación actual. Recientemente, la Joyería Aparicio ha sido uno de los 27 comercios homenajeados por el Ayuntamiento de Oviedo debido a su histórica trayectoria.
EL CRONÓMETRO
Arrancaba el siglo XX cuando Odilo Fernández comenzaba en Cuba su historia como joyero. Hoy es ya la tercera generación de la familia la que está al frente de El Cronómetro, una de las joyerías con más solera de Ourense.
Odilo Fernández, joyero y relojero de la segunda generación de una saga artesana que empezó su padre, cuando emigró a Cuba. La historia de esta saga de joyeros y relojeros comenzó en Aguada de Pasajeros, en la provincia cubana de Cienfuegos, a donde emigró el abuelo a principios del siglo XX. Fue en ese lugar en el que montó la primera joyería y allí nació Odilo en 1925.
Originario, como lo fueron muchos joyeros ourensanos, de la pequeña aldea de San Miguel de Campo, Odilio regresó de Cuba y en España abrió en la calle A Paz la joyería-relojería "El Cronómetro", la que continúa siendo un referente en relojes mecánicos, como también lo es de las joyas, hechas totalmente a mano en sus talleres.

