La jukebox de mesa (tabletop) que aparece en la escena final de la serie Los Soprano (episodio "Made in America", 2007) es un elemento icónico en los restaurantes y cafeterías de los Estados Unidos.
Esas "victrolas" (como se conocieron popularmente las jukebox en Cuba) también fueron un símbolo fundamental de la cultura popular cubana y la vida nocturna de La Habana, desde mediados del siglo XX. De hecho los jukebox o victrolas alcanzaron su apogeo en los años 50, con más de veinte mil de ellas funcionamiento a todo lo largo de la isla.
Y puede que hasta alguna haya sido conservadas en bares, restaurantes y colecciones privadas o como elementos decorativos aunque no funcionen. Históricamente las máquinas tocadiscos de 45 rpm como las Seeburg, populares a partir de la década del 50, fueron las más comunes en esa Cuba nocturna ya desaparecida, o incluso en las bodegas también.
¿Cuántos borrachos descargaron sus desamores e infidelidades encima de ellas, mientras escuchaban los "bolerones" de Ñico Membiela, Orlando Contreras o del maravilloso ciego Tejedor?. "Me abandonaste en las tinieblas de la noche, y me dejaste sin ninguna orientación".
Hubo un juez en Cuba, Waldo Medina, anti Machadista y anti Batistiano él, profidelista como podrá imaginarse, que impartió justicia primero en Sabanilla del Encomendador, en Unión de Reyes, y luego en Isla de Pinos, que arremetió con furia en su contra en un artículo escrito en "El Mundo" en octubre del 1956 y titulado, "Los traganíqueles matan". Ya sabe como son los rojos de amargados.
En este caso Tony Soprano seleccionó el icónico tema "Don't Stop Believin" de la banda Journey, un bombazo lanzado originalmente como el segundo sencillo de su séptimo álbum de estudio "Escape" de 1981, mientras espera reunirse con el resto de su familia, su esposa Carmela y sus dos hijos Meadow y "A J".
Como se conoce, los de la Serie eligieron dejarla en negro pues se supone que Tony es asesinado en ese bar en el capitulo final, o quizás como un homenaje a The Godfather, que se yo. Y por ultimo, no sé si sabe que esta máquina, así como la mesa de la cafetería Holsten's Diner en Bloomfield, de Nueva Jersey, fue subastada en más de 82 mil dólares.
