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TOMA DE VICTORIA DE LAS TUNAS. SOSPECHAS Y MÁS SOSPECHAS


Se conoce que en esta nueva toma de Victoria de las Tunas de 1897, la tercera según lo recoge la historia, liderada por el mayor general holguinero Calixto García Íñiguez, perdieron la vida 160 soldados españoles y otro 170 resultaron heridos. Sin embargo sobre las bajas cubanas no hay datos exactos, unos apuntan a 24 y otros a 29 muertos. 

Si hay un dato importante y preciso, y es que Calixto García contaba con con más de mil insurrectos de infantería, 300 jinetes, y una batería de seis cañones para esta operación en contra de 350 soldados y 100 voluntarios al servicio de España, que ya me dirá usted donde esta aquí la sobredimensión de esta victoria. En fin...

Pero bien, le capturaron cerca de 1,200 fusiles, un millón de cartuchos, dos piezas de artillería y abundantes suministros a los españoles, y en esa victoria jugó un papel clave el entonces general de brigada Mario García Menocal y Deop, a la sazón Jefe de la Tercera División por sustitución del propio Calixto.

Sin embargo resulta que aquí ocurrió un hecho muy particular que estuvo relacionado con el bautizo de fuego del hijo de José Martí, Jose Francisco Martí y Zayas Bazan, como novato artillero. Hacía poco mas de dos años que su padre había caído en el potrero de Dos Ríos a manos de las fuerzas del comandante Ximénez de Sandoval.

Y uno de los soldados del batallón de Masó que debía custodiar a Martí, al cual el apóstol desobedeció en su loca carrera hacia el enemigo y que luego, como se sabe, fue victima de la tercerola del escopetero Antonio Oliva, abuelo del pintor Pinareño Pedro Pablo Oliva, el ya comandante Ángel de la Guardia Bello fue una de esas veintitantas bajas cubanas, según dicen.

En Dos Ríos el caballo de Ángel cayó herido y encima, mientras intentaba proteger al apóstol, y que si no es por su hermano Dominador de la Guardia que fue en su ayuda tampoco hubiera hecho el cuento. Y esto ultimo dicho literalmente, porque gracias a él se supo en parte lo ocurrido. Pues en esta toma de Victoria de las Tunas Ángel coincidió en la misma trinchera artillera que el joven José Francisco Martí y Zayas Bazán.


No existen datos de como murió el comandante Ángel, que en ese momento se encontraba al frente del regimiento "Vicente García". Por un lado el relato plantea que resultó gravemente herido el 29 de agosto al salir de una trinchera para asaltar el fuerte Aragón o el once, no quedó muy claro, incluso que duró vivo unas horas más a los disparos, pero tampoco en que condiciones.

Pero lo cierto es que conociendo la calaña de este individuo, José Francisco, la cual fue demostrada 15 años después en la matanza de 3000 cubanos negros y mulatos alzados en la zona oriental de país, permítame sospechar que haya sido él mismo el autor por venganza. Sé que no hay pruebas que lo demuestren, pero resulta muy sospechoso a la vez de coincidente. Es más, me atrevería a pensar que probablemente Calixto lo sabía. 

Sepa que en esta toma Calixto se cebó especialmente con la suicidad. La saqueó y encima la quemó casi completa. Ni hablar de lo que hizo con los Cubanos de la raza negra que eran voluntarios al servicio de España. No dejó uno solo vivo. De esto apenas se habla, no solo por por la manipulación del castrismo, también por el silencio cómplice de no pocos historiadores.

Lo asegura Aníbal Escalante Beatón en sus crónicas de la guerra del 95, cuando narra los combates casa por casa durante la toma y saqueo de la ciudad, y no solo Victoria de la Tunas, también el poblado de Guisa un año después, donde reconoce valientemente que los propios habitantes defendieron a muerte sus propiedades contra las fuerzas libertadoras. 

Por otro lado no se puede ignorar tampoco que eran tiempos en que los sentimientos estaban a flor de piel, sobre todo desde la llegada de Valeriano Weyler a Cuba que la guerra cambió a peor para los mambises. Pero por otro lado intentar ignorar todos los desmanes cometidos con fincas y poblados como fueron las destrucciones en Holguín y Gibara, o el incendio de Velasco en 1896 por las propias fuerzas de Calixto García precisamente, provocaron una gran antipatía hacia el ejercito libertador. Como dice el dicho, "no crea que el chicharrón es carne".

Solo añadir que esta vez Calixto contó además con la valiosa colaboración de la hija del general Tinerfeño Emilio March, María Machado, que renegó a su padre pero no así a los cuarenta pesos que este le mandaba desde España todos los meses. Luego, en otra entrevista, la señora Machado confesó sentirse arrepentida por lo que hizo. Da igual.

Fue ella quien le proporcionó a Calixto un plano táctico de las fuerzas en la ciudad, según lo relató ella misma en una entrevista publicada por la revista Carteles, en diciembre de 1949. (Imagen arriba). De esta toma se conmemoró ayer 28 de abril los 129 años.

En fin, que sabemos que difundir sospechas falsas sobre alguien podría derivar en querellas por calumnias. Ya es muy tarde para eso. Pero a pesar de que la sospecha es una duda o desconfianza subjetiva, no una acción delictiva en sí misma, es importante recalcar que lo que aquí explicamos no sobrepasa un supuesto o un probable, pero no por eso nadie puede prohibirme que sospeche lo que me de la gana.


Jorge García
Maldita Hemeroteca
Fuente: Episodios de la Guerra. Raimundo García. 1898.
Aníbal Escalante Beaton, Calixto García. Su campaña en el 95. 1946