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LA RAMPA

El bar y el edificio Alaska, en poder de las hordas Castristas. // 

Mientras se mantuvo erguido, el edificio Alaska era el más antiguo de La Rampa y lucía majestuoso en la misma esquina de 23 y M, justo frente a los estudios centrales de la televisión Cubana. Según fuentes fue construido en 1922 y contaba con cinco pisos y más de 51 apartamentos con cuatro o cinco habitaciones.

En 2002 colapsó una parte de su estructura, mientras que el resto se mantenía a duras penas en pie gracias a los apuntalamientos. No era una joya arquitectónica se podría decir, pero lucía sólido como una roca. De hecho estrellas del show bussines como el director de programas Ramón Artigas, y las actrices Rosita Fornés, Maritza Rosales o la mismísima Minín Bujones residían allí. 

Incluso aunque no lo tenemos muy claro también Carlos Manuel de Céspedes hijo, presidente interino de Cuba e hijo del llamado "Padre de la Patria". Un año después resultó demolido y sus residentes "albergados", y se dijo que los cascotes caídos dejaron sepultadas varias instalaciones colindantes.

Bartolomé Aulet y Caudal
LA RAMPA

Como información adicional, esa zona de la "Rampa", tramo de medio kilómetro comprendido desde la Calzada de Infanta, casi el mar, hasta la calle L, era la más populosa y moderna de Cuba y fue levantada en la década de los 50 del siglo XX.

Se erigió encima de un terreno yermo lleno de peligrosos barrancos propiedad del emigrante catalán Bartolomé Aulet y Caudal y luego a su muerte heredados por su sobrina Evangelina. (Con ella negoció Goar Mestre el espacio para fundar su canal de televisión)

Fue posible en el momento en que se pudo robarle al mar un buen tramo, sus arrecifes fueron pavimentados hasta el torreón de La Chorrera. 

Enseguida florecieron los comercios, sedes de empresas, como la agencia de automóviles Ford, o las compañías de aviación Panamerican y Cubana así como el bello edificio del seguro médico o las oficinas de la afamada revista "Selecciones" de Reader´s Diges pero en Español.

Centro cultural que contaba entre otros con clubes nocturnos como "El Gato Tuerto", dos cines, uno de ellos "La Rampa" propiedad de arquitecto Gustavo Botet y el otro el "Warner", (Hoy Yara) tres salas de teatro, "Arlequín", propiedad del escenógrafo Rubén Vigón, la sala Tepsis en el Habana Hilton y Talía, así como varios edificios residenciales.

Incluso una funeraria de nombre Caballero en 23 y M, propiedad de Carmela Caballero e inaugurada en 1946 con 9 capillas todas con aire acondicionado, aunque ya existía desde 1857. Un dato: En 1959 solo en la Habana habían veinticinco funerarias o tanatorios, pero solo la de Calzada y K, Funeraria Rivero, competía en calidad con esta. 

Baldosa con diseño de Amelia Peláez. 

Además esa esquina era el cruce de los tranvías que venían de la calle San Lázaro y doblaban por L rumbo a la calle 23 o "Paseo de Medina que era como se llamaba antes de que se cambiaran nombres por números. No olvidar el tramo de la vía que fue engalanado con quince mosaicos con diseños artísticos que iban desde J hasta Infanta. 

Fueron trece los artistas, René Portocarrero, Pedro Raúl Martínez, Sandu Darié, Cundo Bermúdez, Salvador Corratgé, Luis Pedro, Antonia Eiriz, Wifredo Lam, Guido Llinás, Amelia Peláez, Antonio Quintana, Mariano Rodríguez y Antonio Vidal. No quiero ni imaginar en el estado en que se encuentran.

Una vez escuché decir que habían instalado varios postes eléctricos encima. SIN PALABRAS. Eso sí, enseguida se le ocurrió fabricar una heladería donde había estado el hospital de tuberculosos Reina Mercedes, nombre de la primera esposa de Alfonso XII y tatarabuela del actual rey de España, Don Felipe VI. 

La idea se le ocurrió en Estados Unidos, cuando visitó una heladería que ofrecía a sus clientes una variedad de 28 sabores. Al regreso dio rienda suelta a su antojo, si total no estaba obligado a consultarlo con nadie. Lo inauguró el cuatro de junio de 1966 y llegó a tener dos sabores menos que el de EEUU. Otra de sus "grandes ideas" fue demoler el edificio de la calle N, y levantar el "Pabellón Cuba" el 24 de abril de 1963.

Por supuesto, nada más le importaba a "Demolition Man", y hoy lo que fue de aquella relumbrante Rampa es una oscura y sucia vía que languidece, o más bien resiste como puede, los embates de lo que queda de esa tiranía obsoleta, retrograda e inservible, pero igual de criminal como la de aquellos días.

Maldita Hemeroteca

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