Lo que es la vida. Aquellas empresas españolas que apostaron por hacer negocio con la dictadura Castrista a pesar del embargo Norteamericano, dígase Meliá Hotels International e Iberostar, hoy se enfrentan a acciones legales por parte de ese mismo régimen que, como se ve, en cuestiones que afectan su dinero no cree en amigos.
Tras su decisión de abandonar la gestión de varios hoteles en la isla. Las compañías han invocado causas de fuerza mayor para rescindir sus contratos, argumentando que dicha situación les exime de cumplir con sus obligaciones contractuales, aun así el régimen Castrista se querellará contra ellas por abandono de sus obligaciones.
Las demandas se producen en un momento de complejidad económica para Cuba, una nación que ha visto un notable descenso en su turismo debido a diversos factores, incluyendo las restricciones económicas impuestas internacionalmente. A pesar de esta complicada situación, Meliá e Iberostar mantienen que su retiro es necesario y justificable, amparándose en normativas que permiten tales acciones en circunstancias adversas.
Las compañías han decidido no comentar públicamente acerca de la amenaza de sanciones ni estas ni mucho menos por parte de Estados Unidos, lo que añade un nivel extra de complejidad a la ya frágil relación entre los actores involucrados. Por otro lado este silencio podría ser una estrategia para evitar tensiones adicionales mientras navegan por el proceso legal en curso.
En cambio el régimen castrista va a saco con tan de raspar algo de plata y aguantar así el tirón hasta noviembre. (Elecciones de medio término en Estados Unidos). En conclusión, Meliá e Iberostar se encuentran en una situación delicada que no solo afecta sus operaciones individuales, sino que también plantea cuestiones sobre el futuro del turismo en Cuba.
Bueno, no así la catalana Axel, icono del turismo gay en España, que según las fuentes se ha resistido a abandonar a Cuba importándole bastante poco las sanciones de Washington y en contra "de sus paisanas" HOTUSA y H10, que si avisaron que se marchan.
Maldita Hemeroteca
