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| Augusto Martínez Sánchez junto al "moledor de huesos" cuando aún no eran enemigos. // |
Resulta curioso como la ECURED, la wikipedia castrista, esconde en su biografía el intento de suicidio del comandante de la sierra maestra Augusto Martínez Sánchez. Por cierto un barbudo que tras el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959, ocupó el cargo de Ministro de Defensa del primer gobierno revolucionario.
O sea, estaba "usurpando" lo que por derecho soberano le pertenecía a Raúl Castro. Quede por delante que cuando decimos "soberano" no nos referimos al derecho que tienen los estados no, más bien al monárquico que instauró esta puñetera familia real en Cuba desde ese mismo año.
ECURED no solo lo ignora, si no que el link que deja para su consulta, el periódico Juventud Rebelde, tampoco lo dice. Solo hace una misma alusión a que "En correspondencia con su voluntad, el cadáver fue cremado y sus cenizas depositadas en el Panteón de los Veteranos del Cementerio de Colón".
En cambio se conoce perfectamente que tras una bronca con Fidel Castro, que a todas luces le estaba cayendo bastante mal para entonces, este señor, que santo no era tampoco porque en su condición de abogado fiscal mandó al paredón a mucha gente, se pegó un tiro en el pecho con su pistola el ocho de diciembre de 1964.
Afortunadamente la bala no tocó el corazón y vivió para contarlo. Martínez Sánchez pasó al retiro con los grados de coronel hasta su muerte, el dos de febrero del 2013.
Tres años antes había viajado a Miami - con permiso de los Castro - para visitar a un hijo suyo de nombre Augusto, regresando más tarde a la isla.
Agregar que este hombre era de entera confianza de Fidel Castro, incluso se afirma que era quien se quedaba al frente de la nación cuando el tirano viajaba. En diciembre de 1959 fue objeto de un atentado en el cual resultaron heridos tres de sus escoltas.
Sin embargo como le pasó a tantos, a él le tocó su turno de caer en desgracia y como casi siempre sucedía en estos casos, el innombrable le acusó de ser un corrupto. Él nada menos. En fin otro suicida fallido que se nos había escapado por desconocimiento, y del que nadie si acuerda ni en las reuniones del consejo de vecinos de su cuadra.
Maldita Hemeroteca
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