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MARTIÑO RAMOS NO SALDRÁ DE LA CARCEL HASTA EL 2036.

Los cinco meses que Martiño Ramos estuvo encarcelado en una prisión de La Habana (Cuba) se tendrán en cuenta para la condena que le fue impuesta en España. Así lo ha determinado la Audiencia Provincial de Ourense, que ha ya realizado la liquidación de la pena del profesor condenado por agredir sexualmente y de forma continuada a una alumna suya menor de edad.

Esos 153 días que estuvo privado de libertad se descontarán del cómputo total, lo que no evita que a Ramos Soto le quede aún por delante un largo tiempo de reclusión, ya que no saldará sus deudas con la justicia hasta el 16 de mayo del año 2039. Se cierra así el círculo de un caso que suscitó una gran alarma social y no menos preocupación por el anómalo funcionamiento de las instituciones judiciales.

El profesor fue condenado por la Audiencia Provincial de Ourense a trece años y medio de cárcel en el mes de julio del año 2024. El tribunal vio probado que agredió con prácticas sádicas a una menor que era alumna suya en un colegio de la comarca de O Carballiño, cuando la víctima tenía entre 12 y 16 años, pero no se decretó su ingreso en prisión.

El investigado, que aún siguió trabajando en otro colegio durante unos meses, apeló el fallo y cuando el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia denegó sus pretensiones y confirmó la sentencia, tampoco se solicitaron medidas cautelares para asegurar el cumplimiento de la pena.

Tuvo que pasar un año para que el Tribunal Supremo diera carpetazo al caso con otro revés para el depredador sexual, pero para entonces ya era tarde. Fue su propio entorno familiar el que, semanas después, dio la voz de alarma. Tenían la sospecha de que Martiño Ramos se había fugado y esto pronto se confirmó.


Aprovechando que nadie le había retirado el pasaporte y que tenía total libertad para viajar a cualquier parte del mundo, el docente de 51 años planeó una huida que lo llevó de Ourense hasta Portugal para, desde Lisboa, volar a Brasil. De allí viajó a Perú y luego, finalmente, a Cuba.

Llegó a la isla antes del 13 de julio, ya que de esa fecha es la primera fotografía que hizo pública en la red social Instagram, en la que a partir de entonces mostró fotos de su nueva vida, en la que adoptó el nombre de Martín Soto. En esas imágenes se le veía aparentemente feliz y despreocupado, con una intensa agenda social y cultural.

Alquiló una vivienda en la capital de la isla y, para garantizarse la residencia, entabló contactos con mujeres para proponerles un matrimonio de conveniencia, ofreciéndoles dinero para que aceptaran. Para entonces ya estaba bajo vigilancia de la policía cubana, pero este plan precipitó su arresto, que se materializó en el mes de noviembre del año 2025.

Ramos llegó a estar entre los diez fugitivos más buscados de España y esto también agilizó el operativo para que agentes de la Interpol viajaran hasta La Habana para colaborar en su arresto, efectuado el 21 de noviembre.

Los trámites para su repatriación a España fueron largos.

No existe un acuerdo de extradición entre ambos países, una circunstancia que seguramente determinó que Ramos eligiera esa isla para su fuga, pero ante la gravedad de los hechos y la magnitud de la condena, las autoridades de ambos países pusieron en marcha los trámites para sellar un acuerdo puntual que permitiera el regreso del agresor sexual a su país de origen.

Fueron necesarios muchos trámites burocráticos, pero finalmente el gobierno cubano dio luz verde a la repatriación. El pasado 22 de abril Martiño salió de la cárcel en la que había pasado los últimos meses y, acompañado de nuevo de miembros de la Interpol, fue conducido al aeropuerto y se subió a un avión.

Al día siguiente aterrizó en el aeródromo Adolfo Suárez, en Madrid. La Policía Nacional facilitó las imágenes con las que se pretendía devolver a los ciudadanos la fe en las instituciones. Martiño Ramos, con las manos engrilletadas y luciendo un aspecto físico de evidente delgadez, descendía de las escaleras del avión para ser introducido inmediatamente en un coche policial que lo trasladó a los juzgados de Plaza de Castilla. Un juez decretó su ingreso en prisión. Fin de la fuga.

Ahora la Audiencia Provincial ha dado firmeza a la liquidación de su condena, de la que descontará los días que ya ha pasado en la cárcel aunque fuera a miles de kilómetros y al otro lado del océano Atlántico. Salvo permisos penitenciarios que le puedan ser concedidos en un futuro, Ramos no podrá recuperar su libertad hasta el año 2036.

Tomado de La Voz de Galicia