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A NOVENTA AÑOS DE UNA GUERRA DIRIGIDA POR "CUBANOS".

Generales Franco al centro y en primer plano, y Mola más alto y detrás con gafas y gorra de plato. //


La Guerra Civil Española comenzó un día como hoy 17 de julio, pero del año 1936, y se cumplen hoy los noventa años exactos. En esa fecha se inició el alzamiento militar dirigido por los generales Emilio Mola y Francisco Franco contra el gobierno de la Segunda República, un conflicto que se extendió hasta el uno de abril de 1939. 

Cuando los generales Emilio Mola y Francisco Franco iniciaron una sublevación para derrocar a la República de izquierdas, algunos oficiales siguieron leales y se negaron a unirse a la sublevación. Sin embargo en un principio el No 1 de este levantamiento era un Cubano. Y aunque ya lo hemos dicho en otras ocasiones nos gusta ser repetitivos por si alguien, que siempre los hay, no se entera. 

Las cosas que tiene la vida. Entre los dirigentes del alzamiento del bando Franquista estuvo el general Emilio Mola, alias 'el director', ya que fue cerebro y organizador de la asonada en Pamplona, donde tejió la red de la conspiración, redactó las instrucciones secretas (las famosas "circulares") y fijó las fechas y los planes de actuación para cada región militar.

Pues muy pocos en España, y por supuesto en Cuba, conocen que este señor había nacido en la isla, en concreto en la localidad de Placetas, provincia de Las Villas, y no solo eso, el también general Alfredo Kindelán, jefe supremo de la Fuerza Aérea y el principal organizador de la aviación del bando sublevado, era oriundo de Santiago de Cuba.

En su caso vio la luz en el seno de una familia de amplia tradición militar, su padre, Ultano Kindelán y Sánchez- Griñán, era teniente coronel del arma de Ingenieros, y se encontraba destinado en Cuba en 1879 cuando nació Alfredo en 1879. 

Pero espera, otro oficial de esa época, Dámaso Berenguer Fusté, de esa misma graduación que llegó a ser Presidente del Consejo de Ministros (1930-1931) cuando el rey Alfonso XIII le encargó formar gobierno tras la dimisión del general Miguel Primo de Rivera, vio la luz en la localidad de San Juan de los Remedios en 1873.

Hijo de Dámaso Berenguer Benimeli, natural de Callosa de Ensarriá (Alicante) y de la habanera Dolores Fusté Ballesteros, en 1889, quienes residían en la capital de las parrandas en Las Villas, aunque en su caso se mantuvo al margen del conflicto. No volvió a España hasta 1894, un año antes de iniciarse el tercer y ultimo levantamiento cubano.

Regresando al general Mola, sepa que fue sobrino de un jeje mambí para más detalles. Nació en Placetas en 1887 ya que su madre, Ramona Vidal, de familia catalana, era hermana del coronel del ejército libertador Leoncio Vidal y Caro, el intrépido mambí que cayó en combate en Santa Clara. O sea, que por esos caprichos que tiene la vida su tío fue un rebelde infidente e insurrecto, un traidor a España en pocas palabras. ¿Qué se va hacer?, la historia es la que es y no la que deseamos. 

Por órdenes de Máximo Gómez, Vidal Caro intentó penetrar en la madrugada del 23 de Marzo en aquella plaza, mientras que el grueso de las tropas insurrectas se hacía de provisiones y pertrechos. Sin embargo, en un innecesario alarde de fuerza cercano al teatro, justo donde se encontraban posicionados los fusileros de la defensa, recibió un mortal balazo.

No solo cayó él, si no también su ayudante, el cabo Ramón Brito, quien fue abatido primero por los disparos de aquellas dos compañías que, al parecer, los estaban esperando. Al tratar de socorrerlo, Caro recibo el impacto de dos proyectiles, uno en el pecho y el otro en la frente, mortal por necesidad, y dicen los historiadores que antes de exhalar su último suspiro al pie de la farola gritó.... ¡¡Coño me han matao!!. 

Fue el día 23 de marzo de 1896, y se supone que se encontraba muy excitado ya que 24 horas antes había recibido los galones de coronel. Hasta ese día, el de Corralillos se había destacado en varios combates como el de Vigía, el del tren de Caibarién, Cien Rosas, Las Yaguas y Palo Prieto, todas perfectamente recogidas en su diario de campaña.

General Emilio Mola, con guantes blancos en la mano, conversa con su homólogo Francisco Franco.

En cuanto a su sobrino Mola, un nacionalista, dígase anti comunista, a pesar de jugar un papel central en la sublevación falleció el día tres de junio de 1937 en un accidente aéreo en la localidad de Alcocero, ciudad de Burgos, cuando el avión en el que viajaba se estrelló debido a condiciones meteorológicas adversas. Su cargo fue ocupado por el que a la postre gobernó a España durante cuarenta años, el general gallego Francisco Franco y Bahamonde.

No terminar, sin antes recordar que otro destacado militar Español que aunque no nacido, si estuvo relacionado con la historia bélica cubana. En su caso se vio inmerso en un problema a raíz de esta guerra civil, del cual salió "con los pies por delante".

Se trata de  del general Enrique Salcedo Molinuevo, quien tuvo una intensa vida militar fuera de España, tanto en la guerra de Marruecos como la de Cuba, donde estuvo destinado entre los años 1895 y 1898. De hecho fue el que le dio la orden al coronel Ximénez de Sandoval a perseguir a las fuerzas al mando de los generales cubanos Francisco Borrero, Bartolomé Masó y Máximo Gómez en Remanganaguas, y además envió el cable a España con la noticia de la muerte de José Martí. Aquí su historia.

LA GUERRA Y SUS EFECTOS EN CUBA 

Total que tanto fue el interés por la Guerra Civil española en Cuba, que el dirigente republicano Marcelino Domingo, que en en 1937 realizaba un viaje por Latinoamérica para incrementar la solidaridad con la República de izquierdas, dio un mitin en La Habana ante sesenta mil personas. Así lo recogía la revista Selecta: 

"Ningún orador ha tenido en Cuba, pendiente de su verbo, un auditorio igual. Cerca de sesenta mil personas frente a él, y al extremo de las ondas sonoras un número incalculable de oyentes ansiosos de conocer [...] su visión del problema peninsular y la situación actual".

Más allá de este panorama, los españoles en Cuba estaban divididos. Unos se agrupaban en organizaciones afines al Frente Popular o a los golpistas y tuvieron lugar algunos enfrentamientos. En este contexto, se produjeron estas declaraciones de Batista:

"Aquel que se haya entregado a una militancia política, fascista o comunista, haciendo mal uso de nuestra tradicional hospitalidad (...) creemos firmemente que debe irse a España, al campo de batalla, a uno u otro bando, de acuerdo con su credo, que en ambos hace falta. El valiente debe demostrar su convicción y su coraje allá".

O como la de Isidro Díaz Gener, boxeador cubano al que la Guerra Civil pillaría en Barcelona y que no dudaría en unirse a las Milicias anti Franco de Barcelona, y más tarde al Ejército Popular Republicano adscrito a la columna 'Lluis Companys'. 

Juan Ramón Jiménez Mantecón y su esposa Zenobia Camprubí, llegaron a Cuba el 30 de noviembre de 1936 huyendo de la Guerra Civil Española.

En los combates del Ebro fue herido y se le acabó su vida como pugilista, pero no su vocación revolucionaria.  Con el triunfo de la Revolución castrista de 1959 se integró en las Milicias Nacionales Revolucionarias y tomó parte de las operaciones de defensa en Playa Girón, más tarde integró las filas de la llamada "Policía Nacional Revolucionaria" o PNR.

La derrota de la II República en la Guerra Civil supuso el adiós a un sueño colectivo y el inicio del gran éxodo. Fue entonces que Cuba recibió cientos, quizás miles, de militantes de izquierda republicanos.  Uno de ellos fue el gran poeta y premio nobel de literatura en 1956, Don Juan Ramón Jiménez Mantecón, conocido en Cuba por haber sido el autor del famoso cuento de burrito "Platero y yo", símbolo de la nobleza y la lealtad.

Jiménez llegó a la Isla en noviembre de 1936, así como también el belicoso Alberto Bayo Giroud, un militar republicano que entrenó a la gente de Fidel Castro en su estancia en México y antes del desembarco en Cuba. O la familia de los hermanos Eloy y Carlos Gutiérrez Menoyo, que fueron parte fundamental de la Revolución no Castrista.

El primero murió en el intento del directorio por asesinar a Fulgencio Batista, y su hermano peleó en las lomas del Escambray, aunque luego fue condenado a veinte años de prisión por el régimen castrista  Fue el presidente socialista de España, el andaluz Felipe González, quien medio a su favor. Otro de sus hombres que corrió igual suerte pero en el paredón, fue el comandante norteamericano William Alexander Morgan. 

Maldita Hemeroteca.