Salió de Cuba en barco con 16 años en el éxodo del Mariel que condujo a 125.000 personas a Cayo Hueso (EEUU) en 1980 y "la idea de morir en el mar persiguiendo un sueño" le acompaña desde entonces. Ahora, su primera novela, sobre el naufragio del trasatlántico Valbanera en 1919, lleva a Mirta Ojito a buscar en Canarias a sus antepasados: los Quintana Tejeda.
La periodista de origen cubano, ganadora de Pulitzer (2001) y un Emmy (2017), confiesa en una entrevista con EFE que ya ha empezado una nueva novela sobre migraciones porque es lo que conoce y "es más viejo que la palabra", como recordaba a sus alumnos en sus clases de reportaje en la Universidad de Columbia el profesor José Moya.
La historia, que hemos reflejado aquí con anterioridad, sucedió entre el 9 y el 10 de septiembre de 1919 en mitad de un potente ciclón tropical con vientos huracanados de 240 km/h que azotaron al vapor transatlántico Valbanera, de la naviera gaditana Pinillos, Izquierdo y Compañía, al punto de ocurrir su naufragio cerca de Key West, en Florida.
Se mantuvo así durante ocho años, con ligeras variaciones en la línea, hasta que estalló la Primera Guerra Mundial, durante la que fue adscrito a la línea de América Central. La guerra benefició de manera notable a los navieros españoles.
Iba cargado de emigrantes españoles. La tragedia fue total; murieron las cerca casi todas las quinientas personas que iban a bordo. De esta tragedia han pasado más de 100 años. La cifra exacta de fallecidos fue 488 y la mayoría pasajeros de las islas canarias.
El trágico final de este barco, que se puede leer en el libro de Fernando García Echegoyen que le considera el "Titanic olvidado", está envuelto en misterio. Está considerada como la peor catástrofe de la marina mercante en tiempos de paz. Tras varias escalas por las islas en el Valvanera embarcaron 577 canarios. El 5 de septiembre de 1919 arriba en Santiago de Cuba. Aquí comienza el misterio.
La mayor parte del pasaje tiene billete hasta la Habana, pero muchos deciden desembarcar en Santiago, salvando sus vidas. Pero los que siguieron hasta la Habana murieron. Un huracán provocó el hundimiento en arenas movedizas. Fallecieron 488 personas, la mayoría canarios. Desde entonces se habla de un cúmulo de malos presagios que aventuraban que el barco tendría un trágico final.
En la travesía anterior hubo una epidemia de gripe española donde murieron 30 personas, y en La Palma, perdió un ancla. Malos presagios para el también conocido como el Titanic de Canarias. A principios del siglo 20 la crisis de la cochinilla llevó a muchos isleños a emigrar a Cuba, como esta familia de Telde. Murieron todos en el Valbanera.
Con fuente de un artículo de "La Opinión de Tenerife".

