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HÉROES Y ANTI HÉROES DE LA GUERRA DE CUBA

El teniente Grover Flint, de blanco, durante la guerra hispano americana en Cuba de 1898.//

Hágase esta pregunta: ¿Qué pueblo, ciudad o localidad en Cuba fue arrebatada por los mambises al control español?. No conocemos ninguna.

Sí, es cierto que entraban y salían, se apoderaban de los pertrechos cuando podían, pero su estancia en lugar era solo por unas horas hasta que llegaba los refuerzos españoles. Dígalo así con toda propiedad, no hubo ni un mísero batey cañero que fuera liberado por estos rebeldes. 

Los corresponsales eran de la opinión que las causas por las cuales los insurrectos no conseguían materializar sus triunfos era porque no lograban aglutinar a la mayoría de los habitantes a favor, y mucho menos la de la zona occidental de la isla. No es secreto para nadie que el trato dispensado a los "pacíficos", personas que no se posicionaban ni de un bando ni de otro, no era el mejor.

Incluso en la zona oriental también se hizo patente esta situación. Por ejemplo, en la toma de las Tunas por Calixto García, se arremetió con tan fuerza contra los civiles, que hasta la familia del general Vicente García expresó sus quejas al ser invadida su propia casa. Por otro lado, el incendio de Velasco, en 1896 y también por las fuerzas de Calixto García, se produjeron actos de resistencia civil innegables. 

Y es que las crónicas de los protagonistas nos resultan mas valiosas que los mismos libros de historia. Pasajes dejados por Aníbal Escalante Beatón, Francisco Peris Mencheta, quien se reunión con Antonio Maceo en Panamá, de George Bronson Rea o de Grover Flint, quienes marcharon codo a codo con los mambises independiente de sus sentimientos y formas de ver las cosas, nos brindaron luz a la manipulada y camuflada historia.

Sin salirnos de la toma de las Tunas, en las memorias escritas por el capitán Beatón, que estuvo bajo el mando de Calixto como su ayudante personal, este nos habla de incendios, saqueos y violaciones cometidos por los mambises, así como describe los encarnizados combates "casa a casa" motivados por la resistencia y defensa que hicieron los propios habitantes de la ciudad de Guisa.

En el caso de Flint, periodista norteamericano del New York Journal, que se unió al heterogéneo ejército independentista comandado por Máximo Gómez en 1896, las escenas vívidas en el campo, así como sus ilustraciones enriquecieron cada una de las acciones donde tomó parte y que se ajustaron siempre a la realidad de lo que sucedía en aquellas batallas previo a la guerra hispano norteamericana de 1898, han sido verdaderas fuentes del conocimiento.

Croquis de la localidad de Júcaro al sur de Morón, Cuba. Este proyecto de aislamiento español, fue obra del general español Blas Villate de la Hera, conde de Valmaseda.

Gracias a la pluma de Flint, supimos por ejemplo que el dominicano entró en fuertes contradicciones con el Gobierno de Cuba en Armas presidido (primero por Carlos Manuel de Céspedes), por Salvador Cisneros Betancourt, debido a la "facilidad" con que estos distribuían los grados militares entre los jovencitos de buena cuna. Sin embargo, esos nombramientos Máximo Gómez los hacía trizas, y les obligaba a pelear como soldados rasos. 

MOMENTOS DIFICILES DEL EJERCITO CUBANO

En su obra "Cuba. La lucha por la libertad", vemos como el  investigador e hispanista británico, Hugh Thomas, un referente histórico obligado en estos temas cubanos del siglo XIX, plasmó momentos muy difíciles por los que atravesó aquel ejercito rebelde durante el ultimo alzamiento de 1895. Al respecto nos cuenta:
 
«... El optimismo español había crecido... A principios de verano el único cabecilla rebelde destacado que quedaba en el oeste de Cuba, Quintín Banderas, se hallaba rodeado. Máximo Gómez, en Santa Clara, no tenía muchos seguidores... y solamente la región de Oriente, fuera de las ciudades, era lo que quedaba a Weyler por someter. 

El costo de la guerra en hombres y dinero... y conocido el peligro, siempre latente, de intervención de los EE.UU., era motivo para la incertidumbre, aun teniendo en cuenta los claros éxitos militares españoles en Cuba...»

Y la prueba de que esto era así precisamente, fue un fragmento que cita Thomas en su libro, acerca de una carta que escribiera Don Tomás Estrada Palma el 17 de junio de ese año al General Calixto García:

 «Comprendo su difícil situación. La verdad es que las fuerzas de Oriente y Camagüey son las únicas que se han movilizado en su totalidad, tanto en esta guerra como en la pasada -de 1868 a 1878-. Recordará Vd. que el general Rolof tuvo la idea de cruzar desde Las Villas hasta Camagüey para armarse y disponer allí un convoy de municiones. 

Desde luego, los hombres sin armas no pueden ahora cruzar la trocha... de no ser así esa habría sido la manera racional de incrementar las fuerzas de las Villas... Ahora estoy haciendo una especial petición de fondos a los emigrados. 

Tengo poca confianza en el resultado por que, en realidad, aquellos a quienes les ayuda algún valor patriótico tienen unos recursos financieros cada vez más pequeños, y los ricos, con pocas excepciones, son sordos a la voz del deber. Muchos de ellos, sin duda, verían con gusto un nuevo sometimiento de Cuba a España...».

Se plantea incluso como un hecho constatado, que cuando la Reina Regente de España, María Cristina de Habsburgo, en nombre de su hijo, Alfonso XIII, le concediera la autonomía a Cuba y Puerto Rico y que los insurrectos Cubanos no aceptaron, la mayoría de la población civil sí.

No mentía el presidente del gobierno autonómico cubano, José María de Gálvez, cuando en abril de 1898 decía en un telegrama al presidente de Estados Unidos, William McKinley, que aunque había cubanos levantados en armas, la mayoría de los habitantes de Cuba aceptaban la autonomía y estaban resueltos a trabajar bajo esa forma de gobierno para restablecer la paz y la prosperidad en el país, una teoría que fue reafirmada en un artículo aparecido en el New York Times con fecha 26 de Febrero de 1894, donde se decía exactamente lo mismo.

---Aunque se conoce que fue un diario de marcada editorial española, "El Diario de la Marina" publicó el testimonio de campesinos que denunciaban haber sido secuestrados por los insurrectos, a la vez que eran obligados a realizar trabajos de carga. ---

Gracias a Glover, conocimos de la existencia de una valiente mambisa de la que casi no se habla, la capitana matancera Paulina Ruiz (de Corral Falso de Macurijes), que con apenas 21 años se incorporó a la lucha como abanderada.

NO TODO ERA COLOR ROSA PARA ESTOS REPORTEROS

En ocasiones decir la verdad ocasionaba un gran peligro para ellos. Para el mes de marzo de 1897, cansado ya de las amenazas, Bronson Rea puso "pies en polvorosa" rumbo a la Habana. Antes de partir, dejó una carta para Máximo Gómez en la que le explicaba los motivos de su decisión, haciendo hincapié en la reunión que ambos tuvieron en el campamento de los Hoyos.

En aquel encuentro con Gómez, Rea llegó a la conclusión de que trabajo ya no valía la pena, entre otras cosas por las prohibiciones ordenadas por el propio dominicano con la amenaza de pena de muerte incluida, para quien "se le aflojara la lengua" y hablara más de lo debido.

En fin. Tenga la seguridad que leer estas crónicas, varias de ellas en formatos PDF y muy fáciles de obtener, nos ilustra más sobre nuestra historia que cientos de libros de historia que, en su gran mayoría, no hicieron otra cosa que resaltar y endiosar las figuras de estos héroes y en cambio esconder sus miserias como todo hijo de dios. Como dice el refrán, calumnia, calumnia, que algo queda. 


Por Jorge García
Maldita Hemeroteca