La cifra de muertos se eleva a 2.295 - 27 de ellos españoles - tras una semana después de la tragedia. El Estado llegó tarde. El mundo fue testigo de ello y de cómo los ciudadanos se lanzaron a la calle para levantar con sus propias manos los restos de paredes y techos con la esperanza de rescatar a sus seres queridos con vida.
Ante la gravedad de la tragedia y la carencia de medios, 30 países —entre ellos España— enviaron rescatistas, maquinaria y 700.000 toneladas de ayuda humanitaria, según ha informado este miércoles el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
Los heridos ascienden a 11.267 aunque los servicios de emergencias y los voluntarios siguen trabajando sin descanso para tratar de encontrar a personas con vida, pero las esperanzas se están agotando. La zona más afectada por los potentes terremotos —y por las 782 réplicas que se han producido desde el día de la tragedia— es el estado La Guaira.
Al igual que ocurrió hace 27 años, cuando un deslave sepultó localidades enteras y mató a un número indeterminado de personas, esta zona del norte de Venezuela volvió a quedar totalmente arrasada. De los 189 edificios que colapsaron en su totalidad, 158 estaban en La Guaira.
Estados Unidos ha sido el país que ha destinado más recursos para ayudar a Venezuela. Ha enviado al menos seis aviones C-17, dos buques de guerra, helicópteros, tecnología satelital de la Fuerza Espacial y cientos de efectivos.
Entre ellos hay más de 300 rescatistas del Equipo de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR), 100 especialistas de la Fuerza Aérea, 130 Marines y personal civil. Además, ha destinado 300 millones de dólares a la ONU y a ONG que están sobre el terreno y ha levantado temporalmente algunas sanciones impuestas al país para permitir que llegue la ayuda.