BREAKING

10/recent/ticker-posts

La peculiar relación existente entre Cuba y España


Durante una visita a Madrid en 1995, ante la aparentemente desproporcionada atención hacia Cuba en los medios políticos españoles, Alexander Watson, subsecretario de EEUU para Asuntos Interamericanos, preguntó si Cuba constituía un “asunto interno” para España.

La ocurrencia, entre sarcástica e irreverente, no carece de coherencia. Ofrecer una diagnosis provisional sobre las relaciones entre España y Cuba es una tarea como mínimo complicada. España es un estado europeo, pero con cierta peculiaridad, ya que posee una extraña, paradójica e inusual política exterior. 

Cuba, por otra parte, es una nación latinoamericana, pero también peculiar por estar bajo el dominio marxista desde 1959, y con una política exterior especial también, que ha desafiado el análisis de la comunidad académica. Sin embargo, la realidad es que Cuba nunca ha sido para los españoles una especie de "Polonia del Caribe". 

La Habana no es para Madrid como Bucarest, por ejemplo, durante la Guerra Fría. Y Castro no era en vida como un distante líder de la Europa Oriental: más bien un paisano gallego. “La siempre fiel”, como se le llamaba a Cuba, no es sólo un tópico histórico. La fidelidad parece ser mutua, ya que cuando Cuba consiguió la independencia, se convirtió automáticamente en receptora de una de las cifras más altas de inmigrantes españoles en América Latina. 

Las relaciones entre España y Cuba funcionan desde entonces con un doble rasero, donde la política de alto nivel está mezclada con las “relaciones de bajo nivel” o “el diálogo subterráneo”, y donde las relaciones interpersonales siempre han estado presentes.

Les dejamos GUERRA Y GENOCIDIO EN CUBA 1895-1898 del historiador John Lawrence Tone, donde se detalla la situación de Cuba desde cuando el Ejército Libertador cubano acometió la invasión de la Cuba occidental, en otoño de 1895.

En ese momento España contaba con 96.000 soldados listos para luchar contra los insurgentes. A estos se sumaban entre 20.000 y 30.000 cubanos más, muchos de ellos nacidos en la península, que trabajaban en milicias urbanas como bomberos o guerrilleros. 

Y a lo largo de los tres años de conflicto se realizó el segundo mayor desplazamiento de soldados de la historia, tras el protagonizado por Estados Unidos en el desembarco de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial . En total, 200.000 españoles para enfrentarse a 40.000 hombres del Ejército libertador.