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Catalina y Pedro Luis, el primer divorcio legal en Cuba

Palacete en pleno centro del vedado Habanero

Si vive en Cuba o se encuentra de visita, y por casualidad pasa por las calle "Paseo, entre 17 y 19 No 406", donde esta nuestra enseña nacional y un vigilante de seguridad parado en la puerta, el clásico CVP, sepa que allí radicó la mansión que un día perteneció a la señora Catalina Lasa del Río Noriega y su esposo Juan Pedro Baró, uno de los hacendados más ricos de Cuba. 

Esta joven matancera, que en 1898 había contraído nupcias con el hijo de la patriota cubana Marta Abreu Arencibia, a la larga se convirtió en el primer matrimonio que se divorció en la historia civil de Cuba, con lo cual no es moco de pavo la historia.

Catalina Lasa del Río, nacida en Cárdenas, se casó en 1898 en la ciudad de Tampa, en EEUU, con Pedro Luis Estévez Abreu, el hijo de la riquísima santaclareña Marta Abreu, conocida como "la generosa" por sus frecuentes obras caritativas, y casada a su vez con el señor Luis Estévez Romero, también un gran benefactor de la causa independentista cubana y primer vice presidente de la república de Cuba, como compañero de fórmula del general Don Tomás Estrada Palma. (1902-1905)

Precisamente, al finalizar la Guerra de Independencia, el joven matrimonio se establece en La Habana aunque realizaban numerosos viajes a París donde también tenían residencia. Entonces a doña Catalina se le conocía como “La maga halagadora”, pues dicen que sus ojos eran preciosos y era el centro de los desfiles de moda. 

Algunas fuentes la señalan como colaboradora de algunas de las más nombradas revistas cubanas, entre ellas "El Fígaro", un semanario que tuvo entre sus corresponsales y colaboradores a lo más granado de la intelectualidad y el arte de esta isla, mientras vestía a afamados diseñadores de la época, como el británico Fredrick Worth, y los franceses Paul Poiret y Cocó Channel.

Así las cosas en 1905 se le atravesó en su camino un tal don Pedro Baró, y ahí mismo se le trastocaron "los cables del amor". Lo mismo pasó con el acaudalado hacendado, que en su caso estaba igualmente casado con la señora Rosa Varona. Ambos comenzaron una relación secreta que tenía una habitación del hotel "Inglaterra" como "cuartel general". 

Aquello fue a más, y en la Habana de entonces algunas movidas ya no era secreto por mucho tiempo. Sus vidas, y por supuesto la relación extramatrimonial de ambos, se hizo insostenible en aquella ciudad, por lo que se vieron obligados a marchar a París donde les conocían menos. 

Al amparo de las leyes francesas contraen matrimonio y en una lujosa casa viven su pasión en paz, pues en la Habana entonces aun no había posibilidad de divorcio. De hecho habían cometido bigamia, aunque el presidente y General Mario García Menocal le dio tiempo de legalizar y arreglar "el potaje", cuando el 29 de julio de 1.918, fue aprobada la nueva ley. Aunque es bueno aclarar que con anterioridad existía la separación de bienes.

Esta nueva ley de divorcio puso fin a la del 11 de mayo de 1888 del código civil español que lo prohibía. De hecho en la madre patria no lo permitieron hasta 90 años después, el 7 de septiembre de 1981, cuando los señores Julia Ibars y Vidal Gutiérrez pusieron fin oficialmente a su relación.

En fin que una vez se aprobada en Cuba, el primer divorcio que se tramita en la isla fue el del ultrajado señor Luis Estévez y la adúltera Catalina Lasa. Con la situación "ya como dios manda", el nuevo matrimonio Baró -Lasa fue invitado a una comida en el Palacio Presidencial en su honor y, a partir de ahí, como por arte de magia la sociedad Cubana "les abrió de nuevo sus puestas". El dinero podía y puede con casi todo.

Así que ya lo sabe. En la calle Paseo número 406 entre 17 y 19, los afamados arquitectos Govantes y Cabarrocas construyeron esta mansión para el riquísimo hacendado y su bella esposa. Se comenzó a edificar alrededor del año 1922 y fue inaugurada en el 1927 con un estilo totalmente ecléctico, con la fachada renacentista florentina e interiores en art decó combinado con referencias egipcias. 

Los mármoles fueron todos traídos de Carrara, en Italia, y los estucos fueron realizados por la casa “Dominique” de Francia que hasta envió su personal a Cuba para realizar esos trabajos. Los jardines fueron diseñados por Forrestier, quien también participaron en el diseño de los Campos Elíseos franceses.

Panteón de la familia en el cementerio de Colón en la Habana

En el proyecto también participó el afamado cristalero francés René Lalique, quien años después decoró el monumental panteón que el señor Baró hizo construir para su señora en la necrópolis de Colón, en el vedado Habanero, y a un costo de 200o pesos oro. A su muerte, Don Pedro la visitaba todos los días de su vida, hasta que se convirtió en su morada cuando se le terminó las suya. Fue un amor del que solo pudo disfrutar por 4 años. 

Catalina murió en Francia el 3 de diciembre de 1930, y su cuerpo embalsamado regresó a Cuba en el vapor francés "Meñique", mientras que Pedro fallece en la misma ciudad pero el 8 de julio de 1939, a la edad de 78 años. En octubre de 1940 su cadáver fue trasladado a la Habana y desde entonces descansa al lado de su amada Catalina.

PD: En el año 2018 se informó por varios sitios de internet que el interior de aquel panteón había sido saqueado. Al parecer aprovecharon unas obras de reconstrucción del historiador de la ciudad para penetrar y buscar posibles objetos de valor tratándose de quienes eran. Por otro lado el castrismo convirtió el palacete en el "Instituto de amistad con los pueblos".