BREAKING

10/recent/ticker-posts

Pequeña semblanza de una plaza Habanera

Obras en los alrededores del monumento

La historia comenzó cuando en 1885 el padre Pere Muntadas y directivos del Centro Catalán de La Habana, concibieron la idea de construirle una iglesia a la virgen de Monserrat, patrona de Cataluña. 

El lugar elegido para levantarla fue la Loma de Tadino, una elevación que de alguna manera podía representar a la montaña de Monserrat. Se abrió una suscripción popular para cubrir los gastos y, en 1886, se colocó la primera piedra. La obra se inauguró el 24 de julio de 1921 gracias a que en Cuba vivían entonces 16.000 catalanes.

GÉNESIS DE LA IDEA

En 1926 el general y presidente Gerardo Machado se dispuso a modernizar la ciudad y dotarla de una gran plaza central, y, basado en en los proyectos del urbanista cubano Pedro Martínez Inclán, se da a la tarea con ese propósito mediante la nueva ley de obras públicas, que ya para 1940 contemplaba que cada municipio Cubano tuviera una comisión de urbanismo. (Artículo 215 de la Constitución de la república de 1940.). 

Para ello en 1926 se designa al famoso urbanista francés, Jean Claude Forestier, la tarea de llevar a los planos el proyecto de lo que sería la plaza. Forestier diseña un complejo de avenidas y parques denominado “Proyecto del Plano Regulador de La Habana y sus alrededores”. 

El 9 de diciembre de 1933, el gobierno interino del doctor Carlos Mendieta, dictó el decreto ley No 448 por el que se acordaba: "Erigir en la ciudad de La Habana un monumento escultórico y arquitectónico dedicado a la memoria de José Martí, en su doble carácter de Apóstol de la Independencia y de prócer insigne". 


Para su ejecución se destinó un importe de 500 000 pesos, y se creó una comisión destinada a escoger el lugar donde sería enclavado el monumento. Sin embargo el proyecto quedó aparcado debido a los altos costos que generaría, no así la idea primogénita de situarlo en la loma de los Catalanes, debido a sus 42 metros sobre el nivel del mar. 

De manera que en 1937 el coronel Fulgencio Batista retoma la idea de construir la plaza y el monumento, y es entonces que su gran amigo y vice presidente de la república, Federico Laredo Brú, quien había asumido el mandato el 24 de diciembre del 1936 en sustitución del depuesto Miguel Mariano Gómez, da luz verde al proyecto creando una comisión al respecto.

Y aunque algunas de aquellas primeras ideas seleccionadas no llegaron a buen puerto, finalmente el 1ro de julio de ese mismo año la comisión eligió levantarlo definitivamente en la Loma de los Catalanes, entre otras cosas por ser este uno de los puntos más altos de la capital cubana.

Con el tiempo en aquella zona se había creado de forma espontánea un asentamiento marginal que llegaba hasta los límites del Cementerio de Colón, de manera que cuando el presidente Carlos Prío adquirió esos terrenos en 1952 para fabricar lo que sería la futura Plaza Cívica Jose Martí, el área fue despejada e incluso, la antigua ermita catalana fue demolida. 

Antigua ermita Catalana

LA NUEVA ERMITA 

En los primeros meses del 1951 se inician las obras de la nueva iglesia Catalana a cargo de los arquitectos Vicente J. Sallés y Francisco G. Padilla, en tanto que la plata para su construcción la aportaron los bolsillos de los particulares y de otras instituciones catalanas en la isla, que por lo general "estaban forradas" de dinero.

La idea fue hacerla similar a la iglesia de S’Agaró en Cataluña, considerada una genuina representación de la arquitectura mediterránea. La construcción de esta nueva ermita finalizó en el año 1954 y se encuentra enclavada en la avenida de rancho boyeros, justo frente al conocido centro de esparcimiento río cristal y muy cerca del reparto Fontanar.

EL MONUMENTO MARTIANO

En 1905 el ingeniero Raúl Otero había propuesto una obra inspirada en L’Étoile parisina de la plaza de Charles de Gaulle, sin embargo este proyecto nunca fructificó. Fue en 1943 que la comisión otorgó el primer premio al dúo compuesto por Aquiles Maza y Juan José Sicre por su trabajo titulado "Templo Martiano de las Américas", una idea que contemplaba además una biblioteca museo donde se proyectaba conservar toda la obra literaria del apóstol.

---El sistema de avenidas unirá al barrio del Vedado con el Cerro y Jesús del Monte, según proyecto de los arquitectos Labatur, Varela y Otero. ---

Batista observando las obras
La construcción comenzó a finales de 1953 y fue dirigida inicialmente por el ingeniero civil Manuel Ray quien recomendó la modificación del acero de refuerzo de la cimentación.

Luego el también ingeniero Guillermo Pagés asumió tal responsabilidad de la obra, en colaboración con sus colegas Félix O'Farril, Ramón Acosta y Ricardo Corominas.

La estatua de Martí, de 18 metros de alto compuesta por 52 bloques de mármol comenzó a tallarse el 15 de octubre de 1956 en la cara nordeste de la plaza, y se terminó parcialmente en agosto de 1958. 

Se utilizó mármol de las canteras "El Abra" en isla de Pinos, donde Martí estuvo desterrado y donde la familia Sardá le recibió en octubre de 1870.

Primero se ejecutó la furnia del cimiento, después el obelisco con su espiral de 579 escalones. A continuación las seis columnas representativas de otras tantas provincias. 

Finalmente la tribuna. Solo agregar que tal y como sucedió con el capitolio habanero, la figura de Martí es mayor de mayor que la de Abraham Lincoln que está en Washington, ya sabe usted como somos los cubanos.

Finalmente, en 1958, ultimo año de Batista en el poder, la plaza se inaugura. Sin embargo con la llegada del Castrismo el espacio público que fue concebido entonces no cumple para nada con la idea original, ni responde a ningún diseño previo. 

El régimen del 59 no finalizó lo que quedó inconcluso con la marcha de Batista, y su construcción según el proyecto original no se concretó ni fue consecuente con los propósitos proyectados. No posee una red urbana moderna y se encuentra aislado por completo del entorno social, que fue el primer objetivo para el que había sido proyectada la plaza. 

Aun así el obelisco, con casi 113 metros de altura y un área de 72 mil metros cuadrados, es la edificación más alta de La Habana, mientras que a sus pies se aprecia a un José Martí de 18 metros y con aspecto pensativo, o quizás abochornado de haber sido sido testigo y protagonista de tanta falacia.

Maldita Hemeroteca