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| El misterio de la luz data del 1846 |
La Luz de Yara es una de las viejas leyendas del oriente cubano, tanto por residentes en el poblado de Yara, en sus alrededores, como en puntos muy distantes de esta localidad. En su ignorancia, la mayoría de la población la
vincula al suplicio que sufrió el cacique indio Hatuey mientras los españoles lo quemaban, de hecho ha sido considerado como el primer rebelde cubano cuando en realidad ni lo era, en definitiva una historia que data de 1513, cuando se fundó la villa española de "San Salvador".
Según la tradición oral de aquellos habitantes, la Luz de Yara sale de noche en los campos, y aunque no produce daño a las personas, sí les provoca una perdida del sentido a los caminantes, que pierden la orientación y como consecuencia se extravían. Otros, para reforzar aun más esta teoría, aseguran que alcanza una velocidad y lugares donde no pensaban que llegaría nadie.
Y como el Cubano es así de patriótico, la propiedad de Hatuey, que para más señas era Dominicano, es disputada por distintas regiones, lo mismo por habitantes de las ciudades de Bayamo, Manzanillo, Baracoa y Guantánamo, con los de la actual provincia Granma.
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| Estatua del cacique Hatuey en Yara |
Hay otros, mucho mas "flipados", que la relacionan con la toma del poblado de Yara por las tropas comandadas por Carlos Manuel de Céspedes en 1868. Y fíjese el nivel de enajenación esta, que ya desde el año 1846, osea más de 20 años antes, se conocía la existencia de esta luz.
Un extracto de lo que dijo la joven:
“... A Don José Vicente se le ha puesto esa luz en su tranquera de varias formas y tamaños. Otras veces aparece como una luz amortecida; otras, como una masa colorada con rayos, otras corre por las sábanas, otras presenta un botón azul en su centro, y dice mi taitica que ese es un milagro desde que se quemó la iglesia de Yara con los sacramentos por habérsele caído al suelo al cura.”
Por otro lado en "Catauro de seres mitológicos y legendarios en Cuba", de los escritores Manuel Rivero Glean y Gerardo Chávez Spínola, publicado en el 2005, se narra que esa luz la han visto venir desde el mar; y que se desplaza a gran velocidad. Incluso que puede dividirse en varias porciones que después se unen en una sola, lo mismo de color blanco con destellos deslumbrantes, que rojo brillante.
Solo agregar que actualmente esa luz se sigue viendo, pero en vez de investigarla un poco más, la prensa Castrista prefiere que la gente se siga tragando la trola del Taino achicharrado o el resplandor de las teas incendiarias del "Padre de la Patria".
Y volviendo a este indio, sepa que si hubo un mentiroso en la historia de la conquista de Cuba, ese fue el fraile sevillano Bartolomé de las Casas. Si no observe que ni una, ni una sola de sus denuncias, tiene el lugar o los autores de los culpables, lo cual no quiere decir que se cometieron excesos, sobre todo en las "encomiendas". Es más, gracias a esas denuncias, fueron las medidas a favor de la población indígena que luego fueron ordenadas por los Castellanos.
Sin embargo también existe una leyenda negra acerca de este Fraile. De hecho los propios franceses pusieron en tela de juicio sus denuncias, donde siempre sustituyó muy hábilmente la palabra "católicos" por la de "españoles". Las teorías más conspiranoicas señalan que "sus falsos informes" iban dirigidos a favor de Guillermo de Orange, un rebelde contra la corona española al servicio de Holanda.
Maldita Hemeroteca.

