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ALMIRANTE OQUENDO: Las cosas como son

Vista del crucero "Almirante Oquendo". 

En la playa de Juan González, próxima a Santiago de Cuba, se encuentran en el fondo  - a 12 metros más o menos - los restos del acorazado español "Almirante Oquendo" que peleó en la guerra de 1898. 

Incluso hay cañones que aun se pueden ver en la superficie, con lo cual no hay pérdida en cuanto a donde está situado. Sucumbió al fuego norteamericano el 3 de julio de 1898, durante la llamada guerra de Cuba. Una de esas partes visibles es el cañón "González Hontoria"- apellidos del oficial José que fue quien los diseñó - de 280 mm que estaba instalado en la proa, así como también se ve una parte del de popa.

Este acorazado, que fue botado al agua en 1891 en los astilleros de Nervión, en Sestao, Vizcaya, tiene 103 metros de eslora y descansa sobre un banco de arena, donde aun se puede ver su quilla y su ancla, así como parte del casco que se hundió por completo imposibilitando su inspección interna. Aquel fatídico día ocurre cuando por orden del almirante Pascual Cervera y Topete, se le ordena abandonar las aguas de Santiago bloqueadas por la armada Yankee. Aquella era la única posibilidad de salir con vida de aquella encerrona. El Oquendo era el cuarto en la fila.

Dicen que Cervera dijo: 

 ¡Hijos míos! El enemigo nos aventaja en fuerzas, pero no nos iguala en valor. ¡Clavad las banderas y ni un solo navío prisionero! Dotación de mi escuadra: ¡Viva siempre España! ¡Zafarrancho de combate, y que el Señor acoja nuestras almas!

Los buques, al ser detectados por el acorazado Iowa, comienzan a se cañoneados, y el Oquendo recibió tres fortísimos impactos de 203 milímetro, de 152, otro de 127, además varios de 102. Al parecer alguno de estos cañonazos impactó en la zona de calderas, lo que hizo que estallara. El 19 de mayo entra Cervera a la bahía de Santiago de Cuba en su buque insignia el "Infanta María Teresa", seguido de los cruceros, "Vizcaya", "Oquendo" y "Colón ", así como los destructores Furor y Plutón. 

El Terror se había quedado sin máquinas en la isla de Martinica. Por orden del capitán Juan Bautista Lazaga y Garay, se deja a pique y se hunde a las 10 y 30 de la mañana y a una distancia de 650 metros de la costa. En esta acción perdieron la vida más de 120 marinos españoles, entre ellos el propio capitán Lazaga, que al estar herido no pudo alcanzar el agua como sí lo hicieron algunos marinos. Existen varias versiones en relación con su muerte, pero no vienen al caso ahora. 

En fin, sepa que todo lo concerniente a aquellos combates, en especial los relacionados con la flota del almirante Cervera, recibe el máximo respeto en nuestro país. Tanto es así, que en el fondo donde está el Oquendo, hay un busto colocado por buzos cubanos en memoria a los marinos caídos aquel día. Además todos los barcos hundidos durante aquellos combates, en playas como "La Mula", "Rancho Cruz", Juan González", "Buey", "Cabón", "Mar Verde" y la propia bahía de Santiago donde se encuentra el USS Merrimac.

Este ultimo es el único barco norteamericano que fue hundido a propósito para intentar bloquear la angosta boca de esa bahía, fueron declarados monumentos nacionales. Sin embargo en España, no son pocos los que desearían ver los bustos de Cervera rodando por el piso. Pareciera que se empeñan en tropezar con la misma piedra una y otra vez. Total, es lo que pasa cuando en esos cerebros no hay donde colgar ni un candil, como decía mi abuelo moscón. 

Por Jorge García // Maldita Hemeroteca