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NEGROS EN CUBA: No todo era cepo, látigo y sufrimiento

Cuando usted lee algo tan tremendo como lo que le dice el personaje de Don Cándido de Gamboa a su esposa Rosa, en la página 153 del sexto capitulo de la novela cubana "Cecilia Valdés o la Loma del Ángel escrita por el destacado periodista, narrador y pedagogo don Cirilo Villaverde, no puede hacer otra cosa que sentir un profundo asco y desprecio por este hacendado...

"....Y dale con creer que los Fardos de África tienen alma y que son Ángeles?, esas son blasfemias Rosa cuando el mundo se persuada de que los negros son animales y no hombres. Hazte cuenta que no hay diferencia entre un tercio y un negro, al menos en cuanto a sentir".

Sin embargo, no todo en la historia de Cuba, en relación a los llamados "Pardos o Morenos", osea mulatos y negros, fue tan terrible o tremebundo como eso que escribió Villaverde. Sepa también que aunque el trauma del esclavismo y el racismo lo permeaba todo, incluso el sentido de la nacionalidad como nación, por otro lado tuvo diversos matices según la época que se vivió.

Que tal si le decimos, por si no lo sabe, que en Cuba hubo un negro que se llamó José Agustín Ceballos que llegó a tener bajo su mando a más de 150 trabajadores, y muchos de ellos eran de la raza blanca. Incluso otro, Juan Bertaut, era propietario de cientos de casas.

Para nadie es un secreto que por medio de estas "libertades", España pretendía ponerle un "cordón sanitario" a cualquier amago de rebeldía. De hecho los batallones de morenos y mulatos leales "despachaban" sus asuntos directamente con el Rey. Incluso otorga distinciones como la "Real Efigie" o el "Escudo de Fidelidad", llamada por la canalla "El huevo frito" por su característica forma, eran maneras de "distinguir" a un negro por encima del resto de su grupo social. Aún así, nos guste o no, hay que admitir que al menos en Cuba y a diferencia de otros colonialistas europeos, España se mostró muchísimo más benévola en este sentido.

NEGROS RICOS Y HASTA ESCLAVISTAS

Mire usted, según apuntes del destacado historiador cubano Manuel Moreno Fraginals, en la primera mitad del siglo XVlll hubo en Cuba un mestizo de nombre Juan Gregorio de Neyra, que llegó a ser considerado como el mulato más rico de la isla. Su hija Rosenda de Neyra era propietaria del ingenio "Nuestra Señora de la Candelaria", el cual desapareció durante la toma de la Habana por los Ingleses.

A diferencia de los dos primeros que eran negros, estos que eran descendientes de familia mulata lograron "blanquearse" a través de sucesivos matrimonios con ciudadanos blancos. Sin embargo, aun así en 1802 el periódico de la Habana se pronunció en contra de esta mezcla racial, mediante la publicación de unos versos que decían así: 

--"Que confiere un pardo rico
--que su abuelo fue arará
--bien está 
--Mas, que lo haga su dinero 
--aunque pardo, señorón
--no hay razón.

Y es que la historia de algunas de estas familias negras en Cuba, nos ofrece otra visión muy distinta del esclavismo que había en la isla antes del siglo XIX, y la forma en que esta familia mulata, en posesión de un importante capital, intentó blanquearse para poder escapar de su color de procedencia. 

No fue el único, la historia -no muy contada por cierto- recoge que la morena Juana María, natural de Guinea, pasó de ser una esclava a convertirse en una esclavista. Sí, como lo está leyendo. Juana María contrajo matrimonio con otro esclavo de nombre Tomás Sánchez y tuvieron un hijo llamado Antonio. Gracias a que los esclavos ahorraban su dinerito, principalmente vendiendo los alimentos que les sobraban, consiguieron comprar su libertad. 

Luego adquirieron una estancia y se compraron dos esclavos de nombre Coleta y Francisco. Sepa, por si no lo sabe, que en Cuba fue el país del caribe donde más se practico la Manumisión, osea el acto solemne en que el amo renunciaba al derecho de acción, señorío y propiedad, para traspasarlo a favor de un esclavo. Sobre esto habló el sabio alemán, Alejandro de Humboldt.

(...)En ninguna parte
del mundo donde hay esclavos es tan frecuente la manumisión como en la lsla de Cuba, porque la legislación española, contraria íntegramente a las legislaciones francesa e inglesa, favorece extraordinariamente la libertad, no poniéndole trabas ni haciéndola onerosa. "


De hecho durante el siglo XIX, eran los negros y los mulatos libres los que monopolizaban, por voluntaria de los blancos la mayoría de las veces, el giro de las manualidades en las muchas ciudades de Cuba. Sobre esto, decía Félix Varela:

(...) Están casi todos dedicados á las artes, así mecánicas como liberales, pudiéndose decir que por un artista blanco hay veinte de color. Estos tienen una instrucción que acaso no podía esperarse, pues la mayor parte de ellos saben leer, escribir y contar y además un oficio que algunos poseen con bastante perfección, aunque no son capaces de igualar a los artistas extranjeros, por no haber tenido más medio de instruirse que su propio ingenio. Muchos de ellos están iniciados en otra clase de conocimiento, y acaso no envidian a las generalidades de los blancos".

Según destaca el historiador Pedro Deschamps Chapeaux en su obra "El negro en la economía habanera del siglo XIX", negros como Francisco Abrahante era dueño de tres casas y seis esclavos; Ciriaco Acosta tenía un sitio de ocho caballerías en Bacunayagua, dos casas, varios solares y cinco esclavos

El patrón Félix Barbosa tenía ocho casas, un solar y 16 casas de esclavos. Este Barbosa era dueño de uno de las mayores, si no el mayor y más importante negocio funerario de la época, mientras que José Profirió Escalera era propietario de una casa y un esclavo. Por otro lado Nicolás Lanes poseía cuatro casas, un solar y cuatro esclavos y Antonio María Escobar era dueño de una casa y de ocho esclavos.


TRANQUILO QUE HAY MÁS...

Los había que eran burgueses, sobre todo en la zona de Santiago de Cuba, como Manuel Fernández, que era propietario de una vega y de dos esclavos. O Juan Barón, que tenía la friolera de 118 caballerías, así como Ignacio Castillo, que mantenía su vega con siete esclavos.

Por su parte José Gregorio Revilla atesoraba una estancia, criaba animales y era propietario de cuatro esclavos, mientras que Marcos Maceo poseía tres fincas, dos casas y, según consta en documento, tenía en propiedad un esclavo. 

Y sobre este ultimo, sus propiedades estaban ubicadas en la zona de Majaguabo, al norte de San Luis, lo cual nos deja demostrado que la teoría de que los Maceo era una familia de "negros pobres", no se la cree nadie. Varios historiadores, biógrafos e incluso, amigos de la propia  familia lo dejan por contado. Por ejemplo el patriota Fermín Valdés Domínguez escribió en plena guerra de 1895, cuando pernoctaba en la referida zona:

“[…] aquí nacieron y se criaron los Maceos en estos zapotales, ya no queda ninguna casa en pie […]”

Con posterioridad, Eusebio Hernández, otro luchador por la independencia cubana, muy cercano a Antonio Maceo, notificó que la familia poseía la finca Majaguabo en la Curía de nueve caballerías, dedicadas al cultivo de frutos menores y al tabaco, que además poseía una casa de mampostería, varias casas de tabaco, depósito para viandas, entre otros bienes.

En este mismo punto, y según agregó el propio mambí Eusebio Hernández, Gonzalo Cabrales, que fue padre de los Maceos, tenía en propiedad tres fincas: "La Esperanza", "La Delicia", de nueve caballerías, y "Majaguabo" y que había sido en "La Esperanza" donde los Maceo vivieron, previo a la insurrección de 1868. 

Por su parte el historiador José Luciano Franco cita una carta de María Cabrales a Francisco de Paula Coronado, enviada desde Costa Rica y con fecha del 6 de Mayo de 1897, en donde le dice esto:

[...] Él tenía otra finca llamada La Esperanza que estaba al resguardo del camino y por consiguiente, a salvo de la mirada de los transeúntes y delatores. En esta vivíamos Antonio y yo y para hacer ellos sus preparativos revolucionarios sin ser vistos de la misma familia, dispuso que yo me pasara donde la madre, que estaba en la otra finca llamada "Granada" y que después se llamó "La Delicia".

ARTISTAS

Tenemos a Vicente Escobar, quien fuera un reconocido pintor cubano de a mediados de la década de 1780. Formado en la academia de San Fernando de Madrid en España. A su regreso a la isla trabajó como maestro independiente, y entre sus discípulos se pueden citar a Juan del Río y el poeta y pintor Gabriel de la Concepción Valdés, alias Plácido. 

Escobar llegó a ser director de la academia San Alejandro en la Habana, mientras que su familia alcanzó puestos de importancia en la milicia leal a España. En 1827 fue nombrado pintor de Cámara del monarca español Fernando VII en 1827y, gracias a esto, desarrolló una serie de retratos de los gobernadores y capitanes generales de la Isla, como el de Nicolás de Mahy, guardado actualmente en el Archivo de Indias de Sevilla. Igualmente varios de sus lienzos se conservan en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba.

No vaya tan lejos, tuvimos a Claudio José Domingo Brindis de Salas, aquel excelente violinista de raza negra era nieto de un sargento primero del Real cuerpo de artillería y que, gracias a eso, pudo recibir una exquisita educación musical y artística. De hecho se ganó una beca en 1870 para perfeccionar sus estudios en París, Francia. En otras palabras, eran figuras de relieve en los cabildos y en cofradías de la nación. 

Y aunque si bien ninguno, o muy pocos, de estos "pardos o morenos" llegaron a ser catedráticos universitarios, si resulta curioso que desde el punto de vista económico vivieron sustancialmente por encima de la clase esclava, e incluso blanca, al transformarse ellos mismos en unos esclavistas. Como dijera el destacado investigador cubano Pedro Deschamps y cito:

"El hombre de color podía llegar a edificar un importante capital, ser propietario de tierras, talleres, esclavos, etc., más esto no les garantizaba el acceso a los salones de los blancos, al universo de los puestos públicos, al ejército colonial o al mundo de los blasones. Frente a él se alzaba, como un muro inquebrantable, la barrera del color, los prejuicios inculcados por la esclavitud a lo largo de varios siglos".

Maldita Hemeroteca.

Fuentes: Deschamps Chapeaux, Pedro: "Los Batallones de Pardos y Morenos Libres", La Habana, 1976. // Franco, José Luciano: "Ensayos históricos", La Habana, 1974. "Anuario de Estudios Americanos, Sevilla", 1967. // Moreno Fraginals Manuel: "El Hingenio". // Jimenez Duharte Rafael: "Ascenso social del negro en la Cuba Colonial", 1979. // Deschamps Chapeaux: "El Negro en la economía Habanera del siglo XIX".