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Dr MANUEL URRUTIA. EL ULTIMO PRESIDENTE CUBANO.

El Dr Manuel Urrutia flanqueado por los comandantes rebeldes, el argentino Ernesto Guevara y el desaparecido Camilo Cienfuegos. // 

Había triunfado la revolución y el gobierno encabezado por el presidente Manuel Urrutia Lleó y el primer ministro Miró Cardona frenaban las medidas de carácter radical de Fidel Castro, de manera que este, sabedor de su popularidad en esos primeros meses, armó su show personal. Su renuncia al cargo de Primer Ministro.

Desde su cargo de Primer Ministro se aprueba la Ley de Reforma Agraria por ejemplo, pero en cambio aunque eran leyes aprobadas en el Consejo de Ministros no podían ser publicadas en la Gaceta Oficial sin ser firmadas por el Dr Urrutia en este caso. 

Fidel, ante las cámaras de televisión, le acusa de estar al borde de la traición y este, que conocía muy bien la ira de su "ahijado" y el carácter de ese colérico pueblo que a la mínima exigía el paredón, decide renunciar y buscar refugio en una embajada.

La segunda parte de su show fue nombrar, por mediación de su obediente Consejo de Ministros, al dócil doctor cienfueguero Osvaldo Dorticós Torrado como nuevo presidente de paja de cara a la galería. Unos días después, el 26 de julio, en medio de la conmemoración del asalto al Cuartel Moncada, Fidel "aceptó retornar a la dirección del Gobierno".

Urrutia fue un abogado nacido en Yaguajay, en el centro de la isla, en el año 1908. Sin embargo su carrera como magistrado la desempeñó mayormente en el oriente de la isla. Fue un hombre que sin tener simpatías partidistas ni aspiraciones en una carrera política, de pronto se vio envuelto en una vorágine de acontecimientos que lo llevaron a asumir el mando político de un gobierno rebelde por tan solo unos meses. 

Sus desavenencias con Fidel Castro y sus renuencias al giro hacia el comunismo que iría tomando "el proceso", lo convirtieron en un personaje incómodo primero, luego en una especie de disidente, y más tarde en un refugiado político.

Castro no creyó ni que en 1957 la actitud de respeto hacia las leyes como magistrado de la audiencia en Santiago de Cuba y presidente de la sala de lo penal, consiguiera ser su tabla de salvación en aquel juicio. En un acto de valentía cívica el doctor Urrutia se opuso a la condena de Castro y su gente, argumentando que la constitución - en este caso la del 1940 - amparaba el derecho a rebelarse contra un gobierno dictatorial como era el de Fulgencio Batista.

Aquella actitud valerosa le hizo tener que abandonar el país, pero luego, al triunfo de los castristas regresó por la puerta grande. Al menos eso pensó. En principio Fidel Castro debía dar una imagen de una Cuba democrática con presidente y todo, y entonces le propone para "dirigir el país". Por tanto, en diciembre de 1958 el Dr Urrutia es designado presidente interino de la nueva república de Cuba. 

Urrutia, con traje claro y gafas, junto a Miró Cardona y Fidel Castro

Esto llevó a que Estados Unidos le diera rápidamente el reconocimiento diplomático que necesitaba, ya que sabían que el nuevo presidente era un hombre muy respetable así como el primer ministro José Miró Cardona, que había sido el presidente del colegio de abogados e hijo además del general de división mambí José Miró Argenter. Era la garantía de que aquello no se radicalizaría hacia un comunismo.

Sin embargo...

La obra teatral de Castro llegó a su fin. Primero José Miró Cardona tuvo que renunciar; asilarse en la embajada de Argentina, y en menos de un mes Castro asumió su cargo como primer ministro. Solo faltaba el turno del magistrado que ya estaba por llegar. Al final Urrutia entendió que lo habían utilizado, y que su vida en Cuba no hacía otra cosa que correr cada vez más peligro.

Castro le aceleró su salida del país cuando le acusó de traidor y movilizó a toda aquella masa humana de carneros obnubilados que no pensaban ni razonaban, solo le seguía por puro instinto animal. Ya lo había dicho una vez el general Valeriano Weyler, "el cubano es como la veleta que gira según sople el viento". Y así era, así fue, y así sigue siendo por puro miedo.

El doctor Manuel Urrutia Lleó se tuvo que asilar en la embajada de Venezuela, luego de siete meses de haber asumido un cargo ficticio. Salió de cuba para nunca más volver. Murió en New York donde trabajaba como maestro de español, el cinco de julio de 1981 a los 79 años de edad. Ese día se cerró el ultimo intento vivo por democratizar la isla. Desde entonces han pasado ya 67 largos años. 

Maldita Hemeroteca