José De Jesús Monteagudo Consuegra: Participante en la tercer levantamiento armado contra España, organizado por José Martí entre los años 1895-1898. //....
A menos de 500 metros del monumento que le hicieron al asesino argentino Ernesto Guevara en Santa Clara, se encuentra la casa donde nació este general, que en su juventud fue conocido allí por sus paisanos como Chuchú. La calles se llaman "Martí" a esquina "Lorda", y la casa es la numero 11 donde existe una pequeñita tarja que lo indica.
José de Jesús Candelaria Pantaleón Juan Monteagudo Consuegra, según reza su partida de bautismo, nació el 27 de diciembre de 1861. Hijo de José de Jesús Monteagudo y Francisca Javiera Consuegra, ambos naturales de Santa Clara; ciudad donde trabajó en una farmacia de la que luego se convirtió en codueño. En aquella ciudad se hizo masón en la logia "Progreso", hasta que la tuvo que abandonar debido al asedio enemigo.
En los Estados Unidos entró en contacto con los rebeldes Serafín Sánchez y el polaco Carlos Roloff Mialosky, regresando a la isla el 26 de octubre de 1895 comandando a veintiséis hombres equipados y armados pues ya había sido nombrado capitán. Se une a las fuerzas del volátil Leoncio Vidal Caro, y luego del coronel Juan B. Zayas, participando en los combates de Róbalos, El Bosque y Sabanas de Camajuaní.
En el Cacahual, en la Habana es herido de un balazo en el pecho. Finalizó la guerra con los grados de general de división obtenidos en Suazo, siendo ascendido el 20 de enero de 1909 a Mayor general. Fue fundador y jefe de la Guardia Rural, de su tercio táctico y luego, al unirse los dos ejércitos, pasó a comandarlos a todos. Además fue senador de la república por la provincia de las Villas. Murió de hepatitis el 14 de diciembre de 1914, mientras intentaba recuperarse físicamente en el balneario de Amaro, en esa provincia.
Fíjese el respeto que siente el Castrismo por estos libertadores, que por el año 2014 su casa fue convertida en una "piloto expendedora de cerveza". Debe ser la manera que encontró el Partido Comunista provincial para desprestigiar la casa de alguien que, en 1912 fue responsable de varios aplastamientos militares de sublevados, no solo de negros, que fue muy sangriento, tambien de blancos.
Es difícil valorar la historia de este hombre, que sobre todas las cosas intentó salvaguardar a toda costa una república que costó muchas vidas y un enorme sacrificio. Debió pensar que estaba ante todo y ante todos, aunque tuviera que cargar en su conciencia, incluso este donde esté, con las de los más de cinco mil negros que mandó a masacrar y que hoy, como le ha pasado a él mismo, han sido condenados al olvido.
