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| Terminal de trenes en Marianao |
Se sabe que la gran mayoría de los nombres de pueblos o calles en Cuba provienen del periodo colonial español, aún así, no deja de resultar curioso que en San Baudilio de Llobregat, en Cataluña, haya una localidad que se llama Marianao, tal cual el municipio habanero.
Su origen es bastante posterior al Habanero, aunque los creadores provengan de Cataluña precisamente. La historia recoge que este barrio San Baudilio de Llobregat data del siglo XVI y XVII, de cuando la urbanización comenzó a expandirse galopantemente, y que por este motivo se creó en el siglo XX el tal Marianao.
Eso sí, existe un convenio "de hermanamiento" entre ambas ciudades y la prueba es que en Cuba le cambiaron el nombre as uno de sus cines de "Cine Marianao" a "Teatro Sant Boi" e incluso en los años 90 los bidones de basura -que ya no debe quedar ninguno- procedían de una donación hecha por el ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat. En fin poco mas.
EL MARIANAO DE VERDAD, EL PRIMERO
Todo comienza con la llegada a Cuba de la familia Samá procedentes de Cataluña. Salvador Samá y Martí, que nació el 13 de abril de 1797 en la localidad de Vilanueva i la Geltrú, tenía parientes en Cuba con muy buena posición económica, básicamente por el tráfico de esclavos desde África, "los llamados negreros", y entonces consigue abrirse paso trabajando en los negocios que esta familia tenía en propiedad en la capital Cubana
Por la valentía mostrada en el enfrentamiento a la expedición de Bahía Honda, le fue otorgado el grado de coronel honorario del ejército. Este cuerpo de voluntarios fue disuelto al poco tiempo, pero en 1855, y ante el peligro de nuevas expediciones desde el exterior, el capitán general de la isla, José Gutiérrez de la Concha, dicta un bando mediante el cual el cuerpo de voluntarios se activa nuevamente.
Samá se encontró con Marianao atraído por las aguas termales y sanadoras del barrio de "Los Pocitos", en ese momento una localidad muy tranquila y relativamente cerca de la costa norte. Allí, en 1841, alquiló una quinta que más tarde compraría y que estaba ubicada en calle Vieja, esquina Santa Lucia, hoy avenida 57 y esquina a 134. (Cerca de la fábrica de puros y el conocido bar Renedy)
Otras fuentes señalan que en 1864 se convirtió en propietario de una casona llamada "El Cortijo", situada en la calle 128 número 4516, esquina hacia 49, que fue heredada en 1887 por Salvador Sama y Torrents y a su vez, en 1934, por Salvador Sama y Sarriera, los tres naturales de Vilanova i la Geltrú en Cataluña. Así mismo llegó a comprar el almacén "El Roble", posteriormente un famoso bodegón del mismo barrio el Pocito.
Fuente: Bibliografía: M. Moreno Fraginals, Cuba / España, España / Cuba. Historia Común, Barcelona. Fotos de la Habana. // Historia de Marianao. Fernando Inclán Lavastida.// Presidente Alfredo Zayas "Lexicografía Antillana".
Con el tiempo llegó a servir como cónsul, prior, consiliario de la Real Junta de Fomento de Cuba y consejero de Hacienda, y además hizo carrera en lo militar. A raíz de las expediciones libertadoras del autónomo venezolano Narciso López por la ciudad de Cárdenas, en Matanzas, en 1850, y luego por Bahía Honda, Pinar del Río, en 1851, Salvador se incorpora a los Cuerpos de Ciudadanos Leales, más conocidos por Nobles Voluntarios.
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| En la actualidad famoso cruce de avenida 51 y calle 100 |
Por la valentía mostrada en el enfrentamiento a la expedición de Bahía Honda, le fue otorgado el grado de coronel honorario del ejército. Este cuerpo de voluntarios fue disuelto al poco tiempo, pero en 1855, y ante el peligro de nuevas expediciones desde el exterior, el capitán general de la isla, José Gutiérrez de la Concha, dicta un bando mediante el cual el cuerpo de voluntarios se activa nuevamente.
Es entonces que Samá termina incorporándose de nuevo con el grado de coronel, y como comandante del segundo batallón de la jurisdicción de la Habana. Este grupo armado fue tristemente célebre por ser los que fusilaron a los ocho estudiantes de medicina en la Habana, aunque se dice que Samá no intervino en esos acontecimientos.
Inicios de Marianao
Existe un texto que lleva por nombre «Los inicios de la Playa de Marianao» firmado por el arquitecto Luis Bay Sevilla y publicado en el Diario de La Marina el 23 agosto 1946, donde se afirma rotundamente que Marianao debe su existencia a este señor, Don Salvador Samá y Martí.
Resumiendo este paréntesis en su historia, diremos que en 1860, cuando Marianao era apenas un municipio con nueve barrios rurales, el ex coronel de voluntarios, ya con su salud bastante deteriorada, muere en esta ciudad el 22 de junio de 1866. A su muerte Don Salvador contaba con la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden americana de Isabel la Católica, así como la de caballero distinguido de la orden Carlos III.
De hecho la reina Isabel II, por Real Decreto de 5 de junio de 1860, le concede este marquesado cuando ya era coronel de infantería y de milicias, consejero de hacienda, regidor y primer teniente de alcalde de La Habana. Además era senador del Reino y fue - como si fuera poco - fundador del banco Español en la Habana.
Resumiendo este paréntesis en su historia, diremos que en 1860, cuando Marianao era apenas un municipio con nueve barrios rurales, el ex coronel de voluntarios, ya con su salud bastante deteriorada, muere en esta ciudad el 22 de junio de 1866. A su muerte Don Salvador contaba con la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden americana de Isabel la Católica, así como la de caballero distinguido de la orden Carlos III.
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| Playa la Concha finales del siglo XIX |
SAMÁ Y MARIANAO
A Marianao le dedicó toda su vida, pues no solo invirtió parte de su capital en las obras de mejoramiento de aquel entonces naciente pueblo, sino que fue artífice de la ejecución de los trabajos de la línea férrea del tren que iniciaba su viaje en el paradero de Concha, en el paseo de Carlos III, y que tenía a Marianao como terminal.
Este ferrocarril fue oficialmente inaugurado el día 19 de junio de 1863, saliendo el primer coche de la Estación de Concha a las siete de la mañana de ese día, celebrándose una serie de actos para festejar este señalado suceso. Los de Concha fue en honor (mas bien la pelota) al capitán general José Gutiérrez de la Concha Irigoyen.
La aceptación que tuvo entre los habaneros este servicio ferroviario se tradujo en un gran negocio para la Empresa, pues al año siguiente de quedar inaugurado la recaudación ascendió a 169,294.38 pesos, rindiendo una utilidad de más de 40.000. Por cierto durante su diseño inicial, Samá riñó fuertemente con el arquitecto norteamericano encargado del diseño, ya que este había incluido un puente demasiado grande que se salía de lo presupuestado.
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| Salvador Samá |
Los habaneros se desbordaron aquella mañana sobre la Estación de Concha, animados del deseo de ver salir el primer coche conmemorativo, y tomar después los primeros públicos que comenzaron a circular a las doce del día. En su recorrido se incluía paradas en Tulipán, Cerro, Ceiba, Buenavista, Los Quemados y Marianao, para luego, en 1884 llegar hasta las playas de Marianao, la Concha, el Náutico etc...
Además asistió el Comandante de la Marina, los marqueses de Almendares, Joaquín Diago y Du-Bouchet y su esposa Serafína de Cárdenas y Béitia, (madre de la que después fuera primera dama de Cuba Serafina Diago y de Cárdenas, esposa del presidente José Miguel Gómez) y finalmente los marqueses de Marianao, en su papel de anfitriones.
En este primer coche tomaron asiento el capitán General y anti esclavista don Domingo Dulce y Garay, acompañado de sus ayudantes y personalidades invitadas, tardando solo 18 minutos en llegar a la Estación de Samá.
En aquel paradero lo esperaba el auto que había de llevarlo hasta su citada residencia en la calle Vieja y Santa Lucía. (Recordemos que fue el alcalde Francisco Orue quien cambio los nombres por números). Allí fue objeto de una brillante recepción, procediéndose luego a servir un espléndido desayuno, presidiendo la mesa el Capitán General, y acompañándole el Segundo Cabo General y Don José Agustín Valdés Pedroso, el conde de Casa San Esteban de Cañongo (desde 1816).
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| Casona situada en la esquina 49 y calle 128, que perteneció a la familia de los marqueses de Marianao. |
La aceptación que tuvo entre los habaneros este servicio ferroviario se tradujo en un gran negocio para la Empresa, pues al año siguiente de quedar inaugurado la recaudación ascendió a 169,294.38 pesos, rindiendo una utilidad de más de 40.000. Por cierto durante su diseño inicial, Samá riñó fuertemente con el arquitecto norteamericano encargado del diseño, ya que este había incluido un puente demasiado grande que se salía de lo presupuestado.
Fue el ingeniero civil Cubano Antonio Benítez Uthon quien pudo modificar el trazado, y así el puente se redujo a un solo arco que dejaba a la Ceiba en alto y entraba a nivel en el barrio de Buenavista. Llegó incluso a sugerirle al ingeniero norteamericano que se pegara un tiro en la sien por botarate.
Total que si usted es de Marianao, o al menos conoce bien ese municipio, sepa que la calle que lleva su nombre, "Calle Samá", la que corre detrás de la actual funeraria y que entronca con el museo del municipio, se nombra así en memoria de este señor al que ese barrio le debe mucho.




