En la habana de principios de siglo XX se produjo un escándalo amoroso, en concreto de infidelidad, que aun hoy seguimos recordando.
De hecho, este escándalo dio como resultado que el entonces presidente de la republica, mayor general Mario García Menocal y Deop, muy amigo de esta señora, autorizara los divorcios en Cuba. El de Don Pedro no fue el primero.
Ese derecho lo tiene el matrimonio de la avileña Doña María Esperanza del Valle y Don Juan Antonio Gobel, quienes obtuvieron la sentencia inicial el 18 de septiembre de 1918 tras la promulgación de la Ley.
Pues bien a finales del mismo año 1906, Don Pedro Estévez y Abreu, ya separado de Catalina y residiendo en París, Francia, vendió la casona de su madre quien vivía en la misma ciudad junto a su esposo, ubicada en la calle Prado No 120, esquina a Trocadero.
La vendió en cien mil pesos oro, ochenta mil por el inmueble y veinte mil por todo lo que tenía dentro, desde los caballos, adornos, vajillas, y hasta los cuadros, entre los que habían de prestigioso pintores como el cubano Leopoldo Romañach y el paisajista Esteban Chartrand. La compró el señor el señor Frank Steinhart, primer cónsul norteamericano en la isla después de la intervención de 1898.
Por cierto para los que vivimos alguna vez en Mariano o viven todavía allí, sepan que la avenida 45, al menos el tramo que va desde calle 100 hasta 124, llevó muchos años su apellido. Steinhart fue cónsul de Estados Unidos hasta 1907, y luego controló gran parte del alumbrado capitalino con su empresa "Havana Electric Railway, Light & Power Company".
Además incursionó en el negocio inmobiliario con "The Havana Realty Company" así como los tranvías de la Habana. De hecho uno de esos tranvías pasaba por la avenida 45 en Marianao, y retornaba en 124 de nuevo hacia la Habana.
Esta familia fue además propietaria de la finca La finca "Happy Hollow", con una extensión de cuarenta hectáreas ubicada en San Francisco de Paula, en las afueras de La Habana, próxima al Vigía, la del escritor norteamericano Ernest Hemingway.
Sus descendientes vivieron en esa casa hasta el 1974, no sabemos si emigraron o murieron, pasando a manos del régimen Castrista que primero instaló allí la Dirección Provincial de Arquitectura y, en 1988, una escuela primaria de educación especial.
En el año 2018 saltó la noticia que el panteón había sido vandalizado por ladrones que buscaban seguramente joyas, ya que personalidades de este tipo solían ser enterradas con ellas. Los destrozos ocasionados en los mármoles y la cristalería fueron invaluables. Nada nuevo en un país que, una vez libre, habrá que reconstruir de cero, incluso el cerebro de la gente.
Maldita Hemeroteca
