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| Sadam Hussein en la losa del aeropuerto de Boyeros en la Habana en 1978. // |
El dos de marzo de 2023 falleció en la Habana el eminente médico ortopédico Rodrigo Álvarez Cambra, a los 88 años de edad. Había sido durante varias décadas presidente de la Sociedad de Ortopedia y Traumatología de Cuba, titular de múltiples sociedades científicas internacionales y profesor honorario emérito de esas especialidades, en importantes universidades internacionales.
Pero más allá de lo científico, este hombre le sirvió como pocos a los intereses de Fidel Castro en nuestro país. Sus servicios al dictador fueron desde servirle de "gold digger" (busca plata) hasta convertirse en un un guerrillero en el Congo en 1965, pues formó parte de un contingente que salió desde el puerto del Mariel en el barco Félix Dzerzhinsky. Por cierto, aquel era un contingente de soldados cubanos de la raza negra, al mando del fallecido comandante Jorge Risquet.
Total, que el Dr Cambras debió haberle reportado cientos de millones de dólares no solo como ortopedista, si no por sus relaciones y prestigio. Hay una anécdota que cuenta que ese día en el puerto del Mariel, al doctor se le había roto su reloj pulsera "Poljot", de fabricación soviética, y al percatarse Fidel Castro, se quitó el suyo y se lo dio. ¿Sabe que marca era?, un modesto "Longines Conquest" de tres mil dólares.
Nota al Margen:
LOS MILLONES
Entonces el ministro de Salud iraquí mandó al grupo de cubanos a recorrer Irak durante una semana, supuestamente invitados por Husein. Cuando regresaron de su viaje, se les indicó que debían abandonar el país inmediatamente.
Además, modernizó la comitiva de vehículos donde viajaba con sus escoltas. El tirano y sus matones empezaron a moverse en otro tipo de coches muy distintos a los habituales, unos imponentes "Mercedes Benz 560 SEL" de color negro y ultimo modelo, con motor V8 y 270 caballos, elevalunas eléctrico y aire acondicionado, que vinieron a sustituir los incómodos "Alfa Romeos" y las ridículas "limusinas soviéticas ZIL".
Eso sí, en cuanto a cambios para el pueblo de eso nada. La pobreza en Cuba seguía generalizada y dependiendo del subsidio millonario de la URSS. Castro seguía incomodando a los Estados Unidos mientras repartía insurgencia hacia todo el mundo. Sobre todo en Angola y Etiopía, naciones que invadió con el apoyo del Kremlin.
Cuando Sadam Husein era vicepresidente de Irak, un cercano colaborador suyo, Tarek Aziz, coincidió con el dirigente cubano Carlos Rafael Rodríguez durante un vuelo a Ginebra. En ese breve encuentro, Aziz le solicitó la presencia del ortopédico cubano en Irak para atender a su jefe, a lo que Fidel Castro, oliendo el dinero como solo él sabía hacerlo, accedió de inmediato.
Al llegar a ese país, el doctor Álvarez Cambras encontró a Sadam Husein postrado en una cama. Llevaba tres meses en aquellas condiciones y se sentía frustrado con la ineficacia de su equipo médico. Cambras no comprendía por qué sus médicos carecían de un diagnóstico, de manera que luego de una serie de análisis llegó a la conclusión que el mandatario Iraquí padecía de una hernia discal que, sospechosamente, no había sido con anterioridad.
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| Dr Rodrigo Álvarez Cambras: No se sabe la cantidad de campeones olímpicos y mundiales que pasaron "por sus manos". |
Entonces el ministro de Salud iraquí mandó al grupo de cubanos a recorrer Irak durante una semana, supuestamente invitados por Husein. Cuando regresaron de su viaje, se les indicó que debían abandonar el país inmediatamente.
Álvarez Cambras, que intuía algo raro, decidió redactar una carta para el propio Sadam — enviada a través de su secretario privado — en la cual le explicaba los indicios de una conspiración para sacarlo del poder, destacando el insólito proceder de aquellos tres médicos con respecto a una dolencia tan fácil de detectar, y solucionar, como aquella.
En efecto, Sadam Hussein los interrogó y los tres médicos iraquíes confesaron el plan al instante. Tanto ellos, como el susodicho ministro de salud publica "desaparecieron de la faz de la tierra", nadie los volvió a ver nunca más. A partir de ese momento la relación de Álvarez Cambras con Sadam Hussein fue tan sólida y tan íntima, que un mafioso como Fidel Castro enseguida vio la posibilidad de sacarle buen provecho.
Primeramente Hussein le quiso regalar una casa al doctor y otra para Fidel, similar a una que él tenía de cinco millones de dólares y que en este caso serían fabricadas en Cuba con material y obreros iraquíes. Cuando Cambras se lo comunicó a Fidel, este le dijo que no podían aceptar semejante derroche, que le dijera mejor que no hacía falta porque ya tenían buenas casas, pero en cambio le propuso la posibilidad de "tumbarle" los diez millones de dólares en efectivo.
Hussein accedió.
En 1978 a Hussein se le ocurre visitar la Habana, y para seguir engañándolo Fidel le dice al doctor Cambras que salga a buscar una buena casa por toda la Habana donde poder hospedarlo como lo contempla la costumbre Árabe. Pepín Naranjo, secretario de Castro, encontró una en la calle 18 del municipio Playa. Era de dos pisos, once baños y diez habitaciones, con piscina, cuatro salones, inmensos jardines. La hicieron pasar como si fuera "la verdadera casa" del Dr Álvarez Cambras.
Necesitaba reparación, y Castro metió urgente un contingente de doscientos cincuenta obreros. Cuando llegó Hussein a la Habana, la casa no estaba terminada y para dar tiempo se lo llevó a visitar una fabrica de cementos en Cienfuegos y luego de relax, le organizó una visita a cayo Piedra, muy cerca de Playa Girón, uno de los tantos refugios naturales que tenía Castro por toda la isla.
Además, modernizó la comitiva de vehículos donde viajaba con sus escoltas. El tirano y sus matones empezaron a moverse en otro tipo de coches muy distintos a los habituales, unos imponentes "Mercedes Benz 560 SEL" de color negro y ultimo modelo, con motor V8 y 270 caballos, elevalunas eléctrico y aire acondicionado, que vinieron a sustituir los incómodos "Alfa Romeos" y las ridículas "limusinas soviéticas ZIL".
Por aquellos años a Fidel se le veía bastante a menudo desplazarse por las calles de la Habana, y para entonces lo hacía en aquellas bestias alemanas desconocidas hasta entonces en Cuba. El costo de aquellos coches fue de cien mil dólares la unidad, regalo de su querido amigo iraquí en compensación por el tratamiento médico que recibió de parte del eminente cirujano.
Aquella hernia discal le salió bastante cara a Sadam Hussein, y tanto que le tuvo que dar a Castro un préstamo de ciento noventa y dos millones para pagar los intereses de una deuda apremiante, que le fue concedido sin intereses y con diez años de plazo. Álvarez Cambras se lo pidió abochornado - lo recordó él mismo en una entrevista en el Confidencial - sin embargo una vez más el tirano de Mesopotamia, como genio de la lámpara que era para el castrismo, le concedió su deseo.
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| El Dr Álvarez Cambras y su fijador RALCA. |
Eso sí, en cuanto a cambios para el pueblo de eso nada. La pobreza en Cuba seguía generalizada y dependiendo del subsidio millonario de la URSS. Castro seguía incomodando a los Estados Unidos mientras repartía insurgencia hacia todo el mundo. Sobre todo en Angola y Etiopía, naciones que invadió con el apoyo del Kremlin.
El pueblo seguía sufriendo las misma falta de libertad, padeciendo las libretas de racionamiento, los problemas de vivienda y de transporte, mientras que los balseros seguían lanzándose al mar. Pero como ha pasado siempre en esa dictadura, Álvarez Cambras cayó en desgracia.
Ya no era intocable, ya no estaba su padrino vivo. Aquel "artista del hueso", que desde 1975 dirigía el afamado hospital ortopédico "Frank País", y que fuera dueño de la famosa patente de fijadores externos RALCA, le había llegado su hora. En 2016 fue destituido como director del hospital por el entonces ministro de Salud Roberto Morales Ojeda.
Había llegado su fin.
De hecho, en el 2018 el portal Infomed, del Ministerio de Salud Pública, publicó un artículo sobre la historia de la ortopedia cubana en el cual ni siquiera Cambras fue mencionado; y año después no fue invitado a un congreso de ortopedia celebrado en La Habana, a pesar de haber sido su principal promotor en el pasado. Sus ultimas fotos - que no ponemos por respeto - lo resumía todo en la vida de este hombre que muy pronto será olvidado, más de lo que ya estaba siendo en vida.
Maldita Hemeroteca
Es un error admitir que el Dr Cambras inventara la técnica de fijadores externos. La aplicó a partir de las experiencias de anteriores doctores como Gavril Ilizaroven Kurgan y de Roul Hoffman en Suiza, así como los profesores Ceballos, Vidal, Pedrera y Zayas, muchos años antes que se dieran en Cuba los primeros pasos de esta técnica en 1970.
En 1984 el profesor Álvarez Cambras presenta el fijador externo RALCA®, el más difundido y utilizado en el país, y que fue patentado en una veintena de países, entre ellos Estados Unidos, Francia e Italia. Se convirtió en un logro de la ortopedia cubana que fue reconocido en todo el mundo.


