¿Sabías que Cuba fue el segundo país del mundo, y el primero en Hispanoamérica en inaugurar oficialmente el primer estudio público o comercial de retratos tipo daguerrotipo?.
Inaugurado por el inglés G. W. Halsey en La Habana, un tres de enero del 1841, el local se convirtió en el primer estudio fotográfico en Cuba. Se encontraba situado en la azotea del Real Colegio de Conocimientos Útiles, en la calle Obispo, No 26, entre Cuba y Aguiar. Pero no fue hasta 1843 que un cubano logró el primer daguerrotipo.
Fue Esteban de Arteaga, quien aprendiera esas artes en París. Al retornar a La Habana hizo suya la galería enclavada en Lamparilla, No 71, y allí no solo hizo las delicias de los cubanos con daguerrotipos tradicionales, sino también con otros coloreados. Hasta mediado el siglo XIX se utilizó en Cuba el daguerrotipo, continuando más tarde con otro tipo conocido inicialmente como “daguerrotipo sobre papel”.
En esos momentos aun no había aparecido el vocablo fotografía como tal, y que por primera vez fue escuchado en la Sociedad Real de Londres, en una conferencia que allí impartiera el físico y químico inglés John Herschel el catorce de marzo de 1839. Sin embargo, diez años después se inscribiría realmente en el lenguaje popular.
Al comenzar la Guerra del 1895 en Cuba, ya la fotografía había ganado buen espacio en los periódicos, y con la posibilidad del fotograbado o grabado en medios tonos. El primer taller de fotograbado en Cuba abrió sus puertas en 1881 en la calle Aguacate No 66, también en la Habana, por el portugués Francisco Alfredo Pereira y Taveira
EL DAGUERROTIPO
Louis-Jacques-Mandé Daguerre comenzó su carrera a los trece años como aprendiz de arquitectura, diseño escenográfico y pintura con el general Pierre Prévost, inventor de la técnica pictórica denominada panorama. En 1822, en París, Daguerre creó los dioramas (exhibiciones pictóricas con efectos lumínicos) y pintó además lienzos ilusionistas con ayuda de la cámara oscura.
Aquella experimentación en los espectáculos teatrales lo llevó a incursionar de lleno en la fotografía. Años más tarde, en 1829, Daguerre se asoció con Joseph Nicéphore Niépce, a quien se le atribuye la primera heliografía, especie de fotografía realizada con dispositivo directo.
La década de 1840 la mayor parte de las capitales y grandes ciudades europeas tenían por lo menos un estudio de retratos basado en el daguerrotipo, y los fotógrafos ambulantes recorrían las ciudades más pequeñas. Uno de los principales inconvenientes del procedimiento era que cada imagen era única.
Con la llegada del calotipo pudieron realizarse multitud de copias positivas partiendo de una imagen negativa inicial. A mediados de la década de 1850 el daguerrotipo estaba casi obsoleto, pues el proceso del colodión húmedo sobre placa de cristal combinaba la finura de detalle del daguerrotipo con la facilidad de reproducción del calotipo.
El calotipo fue un invento del lingüista, arqueólogo y químico Henry Fox Talbot en 1841. Su nombre viene del griego “Kalos” que significa “bello”, aunque también era conocido como Talbotipo, en referencia a su creador. El propio proceso vivió una evolución, ya que se desarrollaron diversas técnicas, aunque fue la patentada por Talbot la que pasó a la historia.