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| La señora Andolini ruega por la vida de su hijo. // |
En la película "El Padrino" (The Good Father) el mafioso siciliano Francesco, al que llamaban Don Ciccio, capo de tutti capi de la localidad de Corleone, había dado muerte al señor Antonio Andolini por negarse este a pagar los servicios de "protección".
Como la viuda de Antolini sabía que la venganza se extendería hacia todos los miembros masculinos de su familia, fue a ver a Don Ciccio a su finca para pedirle clemencia para su hijo Vito, que apenas tenía seis o siete años. Don Ciccio, que controlaba sus dominios en Corleone con mano de hierro, se negó argumentando que con el pasar de los años ese niño, ya convertido en hombre, le buscaría para vengarse con toda probabilidad, con lo cual había que "hacer limpieza familiar".
La señora le suplicó que era apenas un niño, que no se había enterado ni lo que había pasado porque encima era medio tonto, pero Don Ciccio le respondió que los tontos también se vengaban. Total, que cuando la señora vio que no había posibilidades de entendimiento con el mafioso, sacó un cuchillo que llevaba oculto bajo el vestido y consiguió amenazarlo para que su hijo huyera. Al final se sacrificó inmolándose, pero Vito consiguió ponerse a salvo corriendo con todas sus fuerzas.
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| ¡Corre Vito corre!, gritaba la señora Andolini. |
Con los años Don Ciccio demostró que estaba claro en su teoría, porque aquel niño, convertido ya en un mafioso en la ciudad de New York a donde había huido, viajó de regreso hasta Corleone y al viejo Ciccio, casi ya a punto de morir, se las cobró todas juntas rajándole el vientre de lado a lado. Esta historia, que geográfica y socialmente podría parecerle alejada de la que sigue a continuación, tiene mucho en común.
Un cable de T. Kenny, de la agencia EFE, publicado en el año 1959, decía lo siguiente:
"Se pueden ver los gestos de incomprensión entre las gentes al oír hablar de las acciones gubernamentales llevadas a cabo por Fidel. Ahora hay asombro, pero no tendrá nada de particular que dentro de poco el asombro se convirtiera en desengaño y del desengaño se pasara a la acción como es propio de este pueblo.
Cada día que pasa aumentan las organizaciones clandestinas anti-castristas que constituyen una seria amenaza contra el régimen y contra las que los revolucionarios combaten con efectividad. El régimen aprovecha cualquier motivación para justificar la continuidad del proceso revolucionario iniciado el 1 de enero de 1959".
Otro cable, de Marzo del 1960 y publicado en un periódico de Tenerife, daba cuenta que las operaciones militares en Sierra Maestra continuaban, y que al parecer las fuerzas gubernamentales dirigidas por Fidel Castro habían cercado a los guerrilleros rebeldes. Otro de Efe, fechado en Manzanillo (Oriente) el día 16 del mismo mes, informaba las acciones llevadas a cabo por la banda guerrillera dirigida por Manuel Beaton:
"Sigue actuando en Sierra Maestra a pesar de que se está tratando de localizar desde hacia cinco días" y agregaba: Al parecer Díaz Lanz (Pedro Luis Díaz Lanz ex Jefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria fugado en una lancha a Miami) tenía razón en sus manifestaciones, a la vista de otros acontecimientos posteriores que influían en el ánimo de muchos revolucionarios descontentos con algunos aspectos del proceso.
Los que tuvieron la ocasión de conocer el sistema revolucionario cubano desde dentro, ahora adoptan posturas diversas que van desde la oposición interna a Fidel Castro, hasta el exilio o a contribuir a la guerra abierta que ahora se está llevando a cabo en Sierra Maestra y más tarde en la de Escambray.
LA CAPTURA.
El 13 de Junio de 1960 fue capturado quien había sido capitán del ejercito rebelde en la Sierra Maestra; y luego convertido en un alzado contra Fidel Castro, el ex capitán Manuel Beatón. Manuel Beatón, su hermano Cipriano, así como un antiguo amigo y varios compañeros más, se habían vuelto a alzar en ese mismo macizo montañoso oriental.
Sin embargo, todavía se le sigue apuntando como el supuesto asesino del comandante Cristino Naranjo, un minero de Palmarito de Cauto, en Oriente, que había servido a las ordenes del comandante Camilo Cienfuegos y que, al triunfo de la revolución, bajó de la sierra con los grados de capitán.
Había sido designado jefe del batallón de seguridad del Estado Mayor de Ejército Rebelde. Bastaron unas semanas de ese nuevo alzamiento, condenado de ante mano al fracaso, para que Beatón, su hermano Cipriano y unos cuantos alzados más como Nino Díaz o el capitán Francisco Rodríguez Tamayo, cayeran prisioneros y terminar fusilados por la maquinaria de muerte Castrista.
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| Naranjo |
LOS HECHOS
Al parecer, y eso es lo que se ha dicho en todos estos años, Cristino Naranjo había convocado una reunión con la oficialidad del Estado Mayor en Columbia, Marianao, con la intención de dar a conocer aspectos importantes sobre el resultado de una investigación relacionada con la misteriosa e inesperada muerte de su jefe y gran amigo, el comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, a la sazón el jefe del ejercito.
En cambio, aquella reunión nunca pudo celebrarse, ya que al llegar al lugar cayó acribillado a balazos junto a su chófer Félix Ramos en la misma posta, a manos supuestamente del capitán Manuel Beatón, uno de los hombres de Raúl Castro en esa sede militar. Se habló entonces de problemas personales entre ellos en tiempos de la Sierra, como primera versión, y una segunda, casi infantil, apuntaba a que Naranjo no atinó con la contraseña acordada a la entrada del campamento militar.
Las preguntas que todavía los cubanos nos seguimos haciéndonos son:
---¿Qué era aquello tan importante que Naranjo tenía que informar en una reunión de urgencia en Columbia?...
---¿Cómo se entiende que Beatón, supuestamente compañero de Naranjo en la Sierra, no le conociera a pesar del supuesto error, u olvido, de la supuesta contraseña?.
A ver señores, que estamos hablando del que era entonces jefe del estado mayor del ejercito Cubano, un hombre que andaba "para arriba y para abajo con Camilo Cienfuegos. ¿Cómo va ser desconocido?.
Además de su subalterno en el estado mayor, Naranjo era amigo personal de Camilo, y es aquí donde se pone candente el asunto. La muerte de Beatón fue la primera a partir de la desaparición de Camilo, pero luego se sucedieron varias muertes más e igual de repentinas, que aumentaron el misterio.
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| La agencia AP da cuenta del fusilamiento de Beatón. |
Incluso, tratar de argumentar que Naranjo había caído a manos de un contrarrevolucionario, cuando en realidad en ese momento Beatón no se había alzado aún y era un miembro más de ese ejercito Castrista, es cuando menos infantil. De aquella cadena de fatales acontecimientos, digámosle así, nunca más se supo nada. Ni una aclaración, nada, muchos menos el esfuerzo por darlas.
--¿Dónde están enterrados?.
--¿Qué explicación dieron a sus familiares?.
Nada, absolutamente nada. Al final Manuel Beatón Martínez, su hermano Cipriano y cuatro alzados anti castristas más, Arnaldo Jiménez Pérez, Felipe Martínez Norman, Domingo Socarrás y Celso Torres González, fueron ejecutados en el campo de tiro de San Juan, en Santiago de Cuba, llevándose a la tumba todos sus secretos.
Mientras tanto se han seguido encontrando viejos cazas de la segunda guerra mundial sumergidos en el mar desde 1945, en cambio una avioneta Cessna 310 con el que supuestamente cayó al agua Camilo de regreso de Camaguey, acompañado del soldado Félix Rodríguez y del piloto de la nave, el teniente Luciano Fariñas Rodríguez, encima bordeando la costa, nada desde entonces.
Conclusión. Si a día de hoy nadie sabe en realidad que pasó con Camilo, y lo que motivó todas esas muertes que siguieron después, fue sencillamente porque un mafioso, un Don Ciccio barbudo, se encargó de borrar todo vestigio y posibilidad de venganza.
Tanto fue así, que el único protagonista de aquella historia que quedó vivo, el señor comandante Hubert Matos, tras salir de la cárcel, jamás pudo dar una versión real y contundente de la culpabilidad del Don Ciccio caribeño. La muerte de Camilo ha sido quizás, el mayor y mejor secreto guardado de esa mafia castrista, que ni siquiera sus más cercanos caporegimes llegaron a conocer jamás.
Maldita Hemeroteca