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GRANDES ASESINATOS EN CUBA: El MANCO DE AURAS

La histórica Periquera de Holguín, construida entre 1860 y 1868, propiedad del comerciante asturiano Casiano Labusta La Rosa y el malagueño Francisco Rondán. 

Entre los hechos de sangre más impactantes que se registran en la historia de Cuba está el caso del Manco Rondán, considerado como el primer asesino en serie de nuestra historia. Francisco Rondán Rodríguez, conocido también como "El Manco de Auras", fue uno de los asesinos más prolíficos del siglo XIX.

Este adinerado malagueño se había radicado en la zona de Gibara, provincia de Holguín, en el oriente de la isla. Desde 1930 aquella localidad cambió el nombre por el de "Floro Pérez", un estudiante muerto durante el gobierno del general Gerardo Machado, pero en esos tiempos que aún se llamaba Auras Rondán adquirió allí un terreno para la construcción de un mesón que llamó "Casa Larga".

Allí solían cenar y hospedarse viajeros y tratantes de ganado de la zona, de manera que varias de sus victimas fueron los más incautos de esos visitantes precisamente, que acudían a las timbas de cartas que el manco organizaba en su mesón. En complicidad con el barbero del pueblo, a los comerciantes que salían ganadores los iba liquidando y luego los arrojaba a un pozo profundo destinado al efecto.

Una vez que atesoró una buen fortuna se marchó a Holguín y fabricó un casoplón que le puso por nombre la "Casa Rondán", y que los mambises (rebeldes) rebautizaron después como "La Periquera", ya que fue sede del gobierno local español por varios años. Además, era el nombre despectivo con el cual los cubanos se referían a las milicias voluntarias creadas por Don Manuel Nates y Bolívar, debido al color rojo y verde de sus uniformes. 

Aún existe y sigue siendo conocida con ese nombre. Situada en la calle Frexes, entre Libertad y Maceo, frente a la antigua Plaza de Armas en Holguin que fue conocida también como Plaza de Isabel II, funciona el museo de la ciudad. Precisamente desde sus balcones quien sería el futuro presidente de Cuba libre, Don Tomás Estrada Palma, le habló a los cubanos cuando regresó de Nueva York en 1902.

Pero antes, durante la fallida toma y posterior asedio de Holguín por tropas del general insurrecto Julio Grave de Peralta, acción que duró desde el 17 de noviembre hasta el 6 de diciembre de 1868, la casona de Rondán fue refugio de la soldadesca española e incluso recibió varios impactos de cañonazos. 

Al final los Españoles, liderados por el comandante Francisco Méndez Uzenegassi, obligaron a los mambises a retirarse de la ciudad y replegarse al monte. A partir de ese asedio, el manco Rondán, junto al maestro de obras José Llauradó, se encargaron de organizar la defensa de esta ciudad que a la postre fue considerada como la más inexpugnable de todo Holguín.

Algunos de esos fuertes se mantienen en pie todavía, como el "Jandinga" que está enclavado en una finca de San Antonio, y que era propiedad del emigrante canario Don Antonio González Hernández. Otro es el "Candelaria Moro", ubicado en la finca de Benito Moro, un potentado azucarero venido desde Italia que fue dueño del ingenios "Candelaria" y "El Voluntario".

Más allá de un defensor, el manco de Auras fue un verdadero asesino en serie y un implacable esclavista, un denigrante oficio que aprendió cuando era marino mercante. Muy cerca de allí tenía otra casa llamada "La Azotea", que se unía a la "Casona" mediante un entramado de túneles donde escondía sus partidas ilegales de esclavos y, además, trasladaba los cuerpos de los asesinados. Por cierto, una de aquellas víctimas se defendió ante su ataque y consiguió cercenarle un brazo, de ahí su apodo. 

Maldita Hemeroteca.