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PSG SE CORONA EN EUROPA POR SEGUNDA OCASIÓN CONSECUTIVA


Bajo la mágica batuta del asturiano Luis Enrique, el conjunto parisino volvió a proclamarse campeón de la máxima competición continental. Esta vez en la tanda de los penales. Fue la tercera vez que un equipo galo se corona en estas lides.

Y ya ve, cinco minutos fue lo que tardó el Arsenal en dejar su huella por medio de Kai Havertz para empezar a girar la balanza del favoritismo hacia su lado, entonces muy pocos imaginaban este final en el Puskás Aréna de Budapest ante más de 70 mil fanáticos. Sin embargo, pasado un cuarto de hora Kvaratskhelia apareció en zona peligrosa, tiró una pared precisa con Ousmane Dembélé y se internó en el área con el balón controlado. 

Mosquera le atropelló por detrás y el árbitro cantó un penalti clamoroso que el propio Dembelé cobró en el 65. Total que no fue una victoria con la solvencia del año pasado cuando ganaron 5-0 al Inter, esta vez tocó sufrir y la final se acabó decidiendo en la tanda de penaltis 5-4, tras fallar Gabriel Magalhaes el disparo decisivo.

LAS ESTADISTICAS DEL PARTIDO

PSG vs Arsenal, la Final de la Champions League

Posesión: 75% - 25%
Tiros totales: 21 - 7
Tiros a puerta: 4 - 1
Saques de esquina: 11 - 3
Pases: 806/887 - 196/285
Faltas: 11 - 17
Amarillas: 2 - 4
Rojas: 0 - 0

EL DATO HISTÓRICO

El gol inicial de Kai Havertz del Arsenal, a los seis minutos de iniciado el partido, lo convirtió en el noveno jugador en marcar en dos o más finales distintas de la UEFA Champions League. 

Havertz, que adelantó a los Gunners en Budapest tras solo seis minutos de juego, también marcó el único gol del Chelsea en su victoria en la final contra el Manchester City en 2021.  Eso lo convierte en uno de los tres únicos jugadores que han visto puerta con dos clubes diferentes en una final de la Champions League.

Cristiano Ronaldo es el único jugador que ha marcado en tres finales, habiendo anotado con el Manchester United en 2008 y luego con el Real Madrid tanto en 2014 como en 2017. Como si fuera poco, fue la primera final que enfrentó a dos entrenadores españoles se planteaba como una guerra de estilos y filosofía.