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EL FALSO MITO DE LAS ESTATUAS.


Ecuestre de Carlos III en Madrid.

En la mayoría de las plazas y parques de este mundo existen monumentos erigidos a la memoria de los héroes, como en Cuba por supuesto, y aunque la mayoría de esas figuras honran a militares, también son dedicadas a notables personalidades civiles.

Sin embargo puede que no sepas un detalle, y es que esas imágenes tienen un supuesto "código secreto", un tanto desconocido, que nos brinda cierta información según la posición que adopta la imagen en su diseño original.

Por ejemplo, en caso de las estatuas que se erigen en recuerdo a los próceres militares y que la figura sea un jinete, el caballo jugaría un papel clave en todo esto. En caso de que el animal tuviera una de las patas delanteras en el aire, cualquiera de las dos, significaría que el homenajeado fue herido en alguna batalla y que luego falleció a consecuencias de las heridas recibidas. 

Por otro lado, si la bestia está relinchando con las dos patas delanteras en el aire, entonces falleció en el combate, pero en caso de que mantenga las cuatro patas apoyadas en su base, eso indicará que el recordado habrá muerto de causas naturales, por una enfermedad, o cualquier otra razón ajena a las contiendas bélicas.

Este código no siempre se cumple. Por ejemplo la estatua del rey Alfonso XII situada frente al estanque del parque "El retiro", y que por su grandiosidad es la más importante de cuantas existen en Madrid, nos muestra al caballo con las cuatro patas apoyadas en la base ya que "El Pacificador", como le llamaban a este monarca, murió de tuberculosis en 1885.

En cambio la también ecuestre de Felipe V fue tallada con una pata del corcel en el aire, a pesar de que su muerte se produjo de un derrame cerebral en 1746. El origen de esta norma, por llamarla de alguna manera, sigue sin estar muy bien definido que digamos.

Unos dicen que fue en Inglaterra y que luego fue adoptado durante la Guerra Civil Americana, pero en realidad no parece existir una explicación que convenza del todo. Puede incluso que varíe según el contexto histórico y cultural existente en el momento de la talla.

No sabríamos decir si en Cuba sucede algún caso parecido, pero en España sí que hay varios. Por ejemplo la de Felipe IV, erigida en el siglo XVII y situada en una hermosa fuente en la plaza de Oriente de Madrid, el caballo tiene las dos patas delanteras en el aire, pero "El Grande", como se le conocía a este monarca, murió en 1665 a los 60 años víctima de la disentería. (Otros dicen que cazando pero para el caso es lo mismo, no en un combate.)

Se cuenta que fue un deseo suyo para que fuera igual a la de su padre, el rey Felipe III "El Piadoso", que por cierto es considerada como la primera en la historia con un caballo en esa posición. Evidentemente la de Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid tampoco lo cumple, pues muestra al potro con una pata levantada cuando se conoce que este Rey murió enfermo a los 42 años.

Hyatt en New York

También hay que tener en cuenta una cosa, que cuando estas estatuas fueron esculpidas quizás está costumbre ni siquiera se conocía, sobre todo si damos por hecho de que su adopción haya sido entre el 1780 o el 1790 en Estados Unidos. Digamos la de Felipe III data del 1616, mientras que la de su hijo, que fue fiel a la imagen de un cuadro del artista Diego Velázquez, fue tallada en Florencia en 1606. 

Tenemos el caso de la ecuestre de Carlos III en Puerta del Sol en Madrid, de la que fue su alcalde además. Este monumento lo representa con una pata delantera de su caballo, la derecha en concreto, apoyada en el pedestal, cuando en realidad "El Ilustrado" falleció en su dormitorio real en 1788.

Bajo su mandato, dicho sea de paso, los Ingleses ocuparon la Habana por espacio de siete meses, y a España le costó ceder la Florida con tal de recuperarla. Además durante su reinado fue quien ordenó en Cuba la fabricación en la catedral, la Real Casa de Correos, la Alameda de Paula, el Palacio de los Capitanes Generales y la fortaleza de la Cabaña, y como si fuera poco realizó el primer censo de 1774.

Fue por eso que una de las principales arterias habaneras fue bautizada con su nombre, aunque el dictador Fidel Castro se lo cambió por el del mandatario chileno Salvador Allende. Aún así, el pueblo le siguió llamando como de costumbre.

El caballo de la estatua del general Francisco Franco, que tras estar situada durante treinta y cinco años en la rotonda a la entrada del Ferrol, su pueblo natal en Galicia, y que terminara sus días guardada en un almacén en cumplimiento de una resolución de esa memoria histórica que solo recuerda una, tenía las cuatro patas posadas en el pedestal como se correspondió con su muerte.

Se entiende entonces que pese a morir de causas naturales, la estatua ecuestre del emperador romano Marco Aurelio, que data del año 180 después de Cristo, tampoco lo cumpla. Situada en la "Colina Capitolina" en el campo de marte en Roma, su caballo presenta una sola pata apoyada en el suelo.

Monumento a Máximo Gómez
en la Habana.
 
En otros casos no se trata de un problema de fechas, pues pese a morir en paz en 1850 durante su exilio en Francia, la efigie del libertador José de San Martín, tanto la de Argentina como la de Chile, lo muestra con las dos patas de su caballo en el aire. Este prócer murió encamado, acompañado de su hija Mercedes y sus dos nietas.

La de Buenos Aires fue erigida en 1862, mientras que la Chilena un año después en la plaza de Santiago, con la diferencia de que el prócer enarbola una bandera. En ambos casos ignoraron el citado código, como también se lo saltaron con la gigantesca que está en Lima, Perú, desde 1921. En este caso la pata del caballo en el aire tampoco encaja con su muerte en paz.

Varias de las estatuas de Simón Bolívar presentan a su caballo relinchando, como la que existe en Moscú o en la República Dominicana, en cambio Bolívar murió de tuberculosis en 1830 en una cama de la hacienda "Santa Marta" en Colombia.

La que se encuentra en Tunja, municipio colombiano de Boyacá, erigida en 1883, así como la el paseo de las Delicias de Sevilla en 1981, si responden a la supuesta norma. Por otro lado la del insigne patriota de la guerra de independencia cubana, general dominicano Máximo Gomez, situada en la avenida que lleva su nombre y la esquina John F. Kennedy en Santo Domingo, su caballo tiene una pata en el aire. 

Conocido el generalísimo murió de septicemia en la Habana. Por cierto, está estatua ha sido vandalizada en tres ocasiones, en la ultima le robaron la espada que esgrimía en su mano derecha. Ahora bien, la que está situada muy cerca del malecón de la Habana lo muestra con las cuatro patas de su potro "Cinco" reposando en el pedestal, "como dios manda". 

El Relevo. Madrid
Antes de terminar, nos gustaría referirnos a un impresionante conjunto escultórico situado en un parque de la calzada de Ayestaran y la avenida 20 de Mayo, al fondo del estadio de béisbol del cerro en la Habana, que para nuestra sorpresa se trata de una réplica de "El Relevo" de Madrid.

Esta obra fue donada al pueblo Cubano en 1956 por el hispanista y magnate de los ferrocarriles Central Pacific, Southern Pacific y Chesapeake and Ohio, en EEUU, el filántropo Milton Huntington, esposo de la escultora Anna Vaughn Hyatt.

En este caso el original y obra de la misma artista, se encuentra en la plaza Ramón y Cajal, muy cerca de la facultad de medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Además se trata de la misma autora del monumento a José Martí en el Central Park de New York inaugurado en 1965, que sí se corresponde con la vieja costumbre.

Como la anterior, una réplica fue donada por esta artista a Cuba en 2017. Pese a todo una cosa queda clara, y es que el simbolismo de esas estatuas nos develan parte de su historia con tan solo mirarlas.

Maldita Hemeroteca