Un quince de mayo de 1955 se llevó a efecto una amnistía decretada por el mandatario Fulgencio Batista, que puso en la calle a todos los asaltantes de dos cuarteles en la provincia Oriental, el Moncada en Santiago, este liderado por Fidel Castro, y el Carlos M. Céspedes en Bayamo, en este caso por Raúl Martínez y Antonio López, alias "Ñico".
El saldo en víctimas fue brutal, la muerte de dieciocho soldados del ejercito constitucional más 28 heridos, así como más de cincuenta de los asaltantes pertenecientes al movimiento 26 de julio, (fuentes 53 y otras 51) casi todos ejecutados posteriormente.
Los 47 informes de defunción que redactaron los médicos forenses certifican dichas ejecuciones pero no mediante torturas ni desmembramientos. El director de la funeraria que recogió los cadáveres tampoco vio señales de tortura, lo que echa abajo otro de los tantos mitos fabricados por el castrismo en todos estos años.
En el asalto al de Bayamo cayó el segundo jefe de la policía de esa ciudad, sargento Gerónimo Suárez, y entre los 21 participantes murieron diez por ordenes del coronel Alberto del Río Chaviano, una orden que fue ejecutada por el jefe del cuartel, el teniente Juan Antonio Roselló Pando. Todos los asaltantes iban vestidos como si fueran militares.
Fulgencio Batista se ve forzado a declarar amnistía el seis de mayo en favor de estos asaltantes encarcelados en el Presidio Modelo de Isla de Pinos, lo cual constituyó, sin lugar a dudas, un error garrafal de este dictador de turno. Aquel grupo aprovecharía la libertad que no merecían para organizar de nuevo la revolución en México, que a la postre derrocaría definitivamente a Batista apenas tres tres y medio después.
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No hizo más que salir de la prisión, Fidel Castro convocó una conferencia de prensa en el hotelito "Isla de Pinos" de la localidad de Nueva Gerona que ya no existe, fue pasto de las llamas en 1960, antes de abordar el buque "El Pinero" con dirección a La Habana.
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Batista, investido ya como mandatario en unas dudosas elecciones, recibió el 5 de febrero de 1955 al vicepresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, que es esa foto que se ve en el anfiteatro "Perucho Figueredo" de Marianao, y días después, junto a su vicepresidente Rafael Guas Inclán, hizo su primera declaración pública en el acto de toma de posesión el 24 de febrero, donde expresó que "el alcance de la anunciada amnistía, que fue aprobada el seis de mayo.
La ley de amnistía fue sancionada por el Primer Ministro Jorge García Montes, en la imagen montada en un recorte del Diario de la Marina del siete de mayo de 1955, y por el Ministro de Justicia Cesar Camacho. En el artículo García Montes declaró a los periodistas:
«El Presidente de la República, mayor general Fulgencio Batista, acaba de imponer su firma en el proyecto de ley de amnistía para delitos políticos que le fue elevado por el Congreso. El señor Presidente ha querido dar cumplimiento con toda urgencia a este requisito constitucional, con el fin de convertir cuanto antes en Ley de la República esta generosa iniciativa, dada la proximidad de la significativa fecha del Día de las Madres.
Por otro lado la revista Bohemia, correspondiente al 27 al marzo de 1955, reproducía una «Carta sobre la amnistía» rubricada por el propio Fidel Castro. Y es aquí donde escogemos para terminar nuestro post, porque en ella Castro dijo esto a modo de denuncia: "La mejor prueba de que no existe dictadura es que no hay presos políticos".
Y mire usted, hoy en las cárceles de Cuba, instituciones que se han multiplicado exponencialmente en estos 67 años comparado con aquellos días, se encuentran repletas de jóvenes casi todos, que en su gran mayoría son presos de conciencia y no de sangre como si lo fueron ellos.
Ni vaticano ni presión internacional ni nada. Ni siquiera tuvieron la misericordia de liberar a varias de esas reas mujeres - muchas de ellas madres - en su día. Por eso creemos que la historia no lo absolvió como dijo ese maldito, lo condena y les seguirá condenando siempre.
Maldita Hemeroteca

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