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| Sor Daniuska Rodriguez al centro. // |
En el 2020 la monja cubana Daniuska Rodríguez, entonces de 30 años y médico de profesión, resultó elegida para dirigir el área de Salud de la diócesis de Vitoria, en el País Vasco. La doctora Daniuska es una de las hijas de la Caridad del Cardenal Sancha, y con esta designación se convirtió en la primera mujer que ocupó ese cargo.
“Vengo de Santiago de Cuba y en realidad yo era una joven atea. Al mismo tiempo sentía un cierto respeto por el trabajo social de la Iglesia. Estudié medicina en Cuba y durante el quinto año conocí las Hijas de la Caridad. Llevaba un año en una especie de búsqueda personal hacia algo que todavía no sabía muy bien que era”, dijo Daniuska en una entrevista a medios de España.
“Terminé mi carrera, me fui a la Habana a trabajar en urgencias y ya luego entré en la Congregación. Estuve también un tiempo en Republica Dominicana con mi Congregación” nos dice Sor Daniuska. Monseñor Elizalde, obispo de Vitoria, llegó a Republica Dominicana y solicitó el servicio de la Congregación en la ciudad y en octubre de 2019 llegó a Vitoria.
Las hijas del Cardenal Sancha, popularmente conocidas por 'sanchinas', se instalaron en enero en Vitoria en una casa anexa a la iglesia de San Miguel, y desde allí desarrollan una variada labor pastoral. Su elección al cargo fue decisión del obispo Elizalde, después de consultar con su Consejo Episcopal.
Puede ser también que, además de sus consagración, que la congregación “Hermanas de la Caridad" haya sido fundada en 1869 en Santiago de Cuba por un obispo español llamado Ciriaco María Sancha y Hervás. Allí estuvieron hasta la llegada del Castrismo al poder, que en 1961 cuarenta de estas religiosas fueron expulsadas de Cuba por ordenes de Fidel Castro, mudando su sede central hacia la República Dominicana, a donde habían llegado desde Cuba un siglo antes precisamente.
El beato Ciriaco estuvo en Cuba desde 1862 hasta 1875 donde fue secretario del arzobispado de Santiago de Cuba, y canónigo penitenciario en 1868. A la isla había llegado como secretario del arzobispo Primo Calvo y Lope, entonces el arzobispo de Santiago de Cuba. Fue nombrado cardenal en 1894 por el el entonces papa León XIII