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EUGENIO SILVA Y LA GRAN MENTIRA DE VARADERO

Club Kawama. // 

Cierta historia cuenta que el primer hotel de Varadero, el famoso balneario de la provincia de Matanzas en Cuba, llevó ese mismo nombre. Se asegura además, que fue el ingeniero Jorge Larrieu quien lo proyectó, y que quedó terminado en 1914 aunque no comenzó a prestar servicio hasta diciembre del siguiente año.

Sin embargo, el capricho de alguien ha hecho que esta historia del "Kawama" se relacione de alguna manera con un mambí como el coronel Eugenio Silva, y el mafioso Alphonse, "Al" Capone, y que bien se merece un par de comentarios de nuestra parte. Se trata de una historia muy curiosa de nuestro pasado, de hecho este hotel cumplirá ¡casi un siglo!, noventa y cinco seis, aunque lógicamente ya no sea el mismo.

En 1883 los empresarios Antonio Torres y Mamerto Villar establecieron en el viejo varadero una pescadería y una fonda respectivamente, que por su poco desarrollo este ultimo se vio exonerado por el ayuntamiento de Cárdenas a pagar sus impuestos.

El llamado "viejo varadero", era un terreno inhóspito que pertenecía a Cárdenas y que ni por asomo era lo que fue después, y muchísimo menos lo que es hoy. De hecho, el teléfono no llegó hasta el 1913 y la luz eléctrica en el 1915. En 1930, en la zona donde edificó el hotel, era un terreno de cuatro caballerías de monte y mangle pero estratégicamente situado en lo que hoy diríamos "primera línea de playa".

Rudimentarias cabañas de aquellos años.

Entonces el Coronel del ejercito, Eugenio Silva Alfonso, construyó allí siete cabañas y luego mandó a levantar una casona señorial, de ambiente colonial español, para el disfrute de su familia y que bautizó como "El Cortijo". Luego abrió un club para señoritas que llamó "Kawama", ya que en aquellas arenas era frecuente el desove de estos quelonios. 

El "Kawama Beach Club" abrió sus puertas en 1931, y por esos años el el vasco José Fermín Iturrioz y Llaguno, entonces director de la fábrica de rones Arechabala de Cárdenas, compró una parcela de tierra en torno a una laguna y edificó su vivienda en 1938, y para el 1945 edificó un club social para sus empleados llamado "El Parque Josone", que son las iniciales suyas y las de su esposa Onelia.

El periodista gallego Ángel Lázaro Machado, desde las páginas de la revista Carteles donde escribía con los seudónimos de Proel y Mario Vidal, lo describió de esta manera: 

 «No es un hotel, sino una serie de bellos edificios aislados entre sí por la vastedad del parque. El huésped tiene la sensación de hallarse en casa propia. Un bien entendido estilo rige la arquitectura general de las diversas viviendas.

Nada de madera. La piedra (…) ha sido empleada con fino y artístico sentido del lugar, del fondo marino y campestre sobre el cual se yergue, y del fin perseguido por quien ideó todo esto: lograr el ambiente. (…) el visitante recibe la impresión de una minúscula ciudad encantada».

Varadero no era nada en el siglo XIX, solo había un caserío de tejas propiedad de un señor llamado Bernardo Carrillo de Albornoz y que sus hijas y herederas, Braulia y Casilda, ampliaron por la zona conocida como "Canal de Paso Malo", donde está enclavado el faro Maya a unos quince kilómetros de la playa.

Coronel mambí Eugenio Silva Alfonso, propulsor del Polo en Cuba, contribuyó al desarrollo urbanístico de Varadero. Foto durante su estancia en Estados Unidos en 1923.

Sus nietos a su vez, junto a varios residentes de la zona del llamado "Varadero Viejo", comenzaron a levantar, pese al azote de los ciclones, un caserío en la finca propiedad de Rafael García Zalva, la que pasó a llamarse varadero un nombre que adquirió por ser el de una finca colindante propiedad del residente alemán, Salomón Stemberger. Además, había un vapor que daba viajes a Cárdenas y que tenía ese nombre también.

Una reseña del Diario de la Marina, con fecha del 27 de julio de 1892, nos cuenta lo siguiente: 

"El poblado está construido de madera y las casas modernas que dan a la playa del Noroeste, tienen uno o dos pisos, con galerías exteriores por los cuatro costados y todas con terreno para jardincitos, que recuerdan las del Vedado, en la capital. Las casas están salpicadas por aquí y por allí, sin plan ni concierto, cuya circunstancia, reunido a lo accidentado del terreno, le dan un aspecto particular".

El cinco de diciembre de 1887 el ayuntamiento le reconoció como un poblado, que ya para entonces contaba con cuarenta manzanas. Varios capitanes generales de Cuba se dejaron ver por allí, como Manuel Salamanca que en 1889 inauguró la planta eléctrica, y Camilo García de Polavieja, que imaginamos andaría "de cacería" por allí, ya que en aquellos años Matanzas era un reino dominado por bandidos y atracadores.

Hotel de Enrique Torres, demolido en 1971.

En fin, que poco más menos fue allí donde este coronel mambí escogió el lugar para establecer su vida como emprendedor, hasta que un siete de octubre del año 1960 los barbudos de la sierra maestra se lo nacionalizaron y, luego de unas reformas, pasó a llamarse "Hotel Kawama".

Por aquellos años varias personalidades le compraron lotes de tierra al mambí-negociante. Según el libro "Familias Cubanas" de Francisco Xavier de Santa Cruz y Mallen (1943), los Marqueses del Valle Siciliana, la familia Tarafa, Jose Miguel y Josefina, así como el biógrafo de Fulgencio Batista Edmundo Chester, director de noticias deportivas de la Broadcasting Sistem, CBS.

El entonces dictador Fulgencio Batista le encomendó a Chester -quien por entonces era un amigo cercano y compañero de pesquerías y no ejercía el periodismo- que escribiese una biografía autorizada que llevaría una foto de ambos sonriendo en la portada. 

Pero vamos al lío...

Apodado “Caracortada” por una cicatriz que le quedó de una pelea, la vida de Alphonse Gabriel Capone, conocido mundialmente como "Al Capone", estuvo marcada por la violencia, el crimen y un buen tiempo en prisión.


Hotel Vista Alegre.

Su reinado sobre la mafia italo estadounidense de Chicago, que comenzó en la década de 1920, inspiró decenas de programas y películas, entre ellas, “Scarface” (“Caracortada”), de 1983, protagonizado por Al Pacino en el papel de un "Marielito" Cubano.

Pues este gánster estuvo de visita en Cuba en 1928, en realidad visitó la ciudad de la Habana por asuntos de negocios. Se hospedó en el lujoso hotel "Biltmore Sevilla", el más caro de la época, donde reservó toda la sexta planta para él y su gente.

Se sintió tan a gusto allí, que el primer día mandó a buscar a todos los empleados que le sirvieron, y les dejó una "propinilla" de cien dólares para cada uno. Estamos hablando de 1928, o sea ¡más de dos mil dólares de hoy!

En 1936 su paisano deportado Lucky Luciano organizó una reunión a la que Capone no pudo asistir pues había salido recién de la cárcel, y además ya se encontraba bastante enfermo de la sífilis. No obstante si asistieron el consigliere (consejero) de Chicago, Tony Accardo y tres primos de Capone, los hermanos Fischetti, Charlie y Rocco, en calidad de herederos.

Nunca más regresó, y aquella visita fue la única ciudad que Al Capone visitó durante su estancia en Cuba. Sin embargo, los mentirosos del régimen castrista se inventaron una historia falsa, tan falsa como han sido ellos, de que el mafioso había estado disfrutando en Varadero.

Al Capone, al centro, de visita en el salón de la Tropical
en la Habana. Jamás estuvo en Varadero.

Cuenta la canalla que Al Capone compró tres relojes pulsera de la prestigiosa marca suiza, Patek Philippe, los adquirió en la joyería “Le Palais Royal”, la más cara de La Habana, joyería de Fernandez Hnos y Cia situada en la esquina de las calles Obispo y Compostela. Le costaron seis mil dólares de la época y además del suyo, los otros dos se los obsequió a su guardaespaldas y el tercero al político cubano Rafael Gus Inclán, senador y vice presidente de Cuba entre los años 1954 y 1958.

Pero regresando a la historia, vemos que estos mafiosos de hoy en Cuba, que se la han pasado criticando aquella época un tanto oscura de nuestra historia, no reparan a la hora de exhibir - por pura pasta igual - todos aquellos hechos e incluso objetos "afanados" que pertenecieron a tan ilustres visitantes, dicho irónicamente, tratándose del mayor delincuente que recuerde la historia.

Falsa casa de Al Capone en Varadero

No solo eso, es que han tenido la desfachatez de convertir una casa de ese reparto Kawama, y para colmo la que fue propiedad del coronel Eugenio Silva. Por cierto en más de una ocasión le han tachado de "burgués", un hombre que en la republica le gustó la buena vida y hasta fue un propulsor del deporte del Polo en Cuba.

Que tiene que ver que haya contribuido al desarrollo urbanístico de aquella entonces apartada zona, con su pasado insurrecto. Digamos que para eso se jugó el cuello ante las balas españolas, digo yo. 

Los mafiosos de ahora, Fidel y ahora su hermano Raúl Castro, así como la mermelada de felación sincronizada que le acompaña, no le han propinado ni una galleta a nadie y han robado más que nadie, y lo siguen haciendo. Ahí tenemos las consecuencias por las que no hay luz en Cuba, "tiradas al medio" por el New York Times.

Total, que han convertido en esa mansión en una supuesta casa donde residió Al Capone, cuando el célebre mafioso jamás estuvo en aquella hermosa playa. Para construir esa casa, el mambí pago en 1930 la friolera 250 mil pesos por los terrenos, años en que Al Capone se encontraba "residiendo" pero en Alcartraz.

Coronel Silva con su esposa Georgina Giquel y Echeverría. 

Luego se repitió la historia. La familia de Eugenio Silva abandonó Cuba en 1960, cuando el Castrismo se quedó con todo, incluyendo el club Kawama. 

Silva había contraído matrimonio con la señora Georgina Giquel y Echeverría, y el veintiocho de octubre de 1931 compró el potrero de cuatro caballerías llamado "Cueva del Muerto", en el barrio de Guásimas, y más tarde el ingeniero José Joaquín Lima se lo parceló en lotes que bautizó como "Kawama". 

Al morir la esposa de Silva, éste contrae matrimonio nuevamente con la señora Isabel Belhart y años después divide la propiedad en dos, la mitad para él y la otra para sus hijos, todos con Doña Georgina, y que luego en 1945 vendieron su parte al arquitecto Nicolás Quintana. Durante el período Silva- Quintana, las habitaciones aumentaron a sesenta.

¿Y que diferencia hay entre este coronel y los miles que compartieron armas en la manigua cubana?. Ninguna, solo que este era un emprendedor del carajo, y no un inmoral como ellos, que incluso tratándose de un personaje tan nefasto como Al Capone, no han tenido ni el menor rubor de propagarlo como una atracción turística. Como dice dicho, son tal para cual aunque en este caso la versión cubana superó con creces al original italiano. 

Hoy Varadero es una extensa lengua de arena situada en la península de Hicacos, que cuenta con más de sesenta hoteles y veinte mil habitaciones, casi todas de capital europeo, tras ser usurpada por la confiscación Castrista de los años 60. 

Maldita Hemeroteca

Fuentes: 
--Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
--Familias establecidas en Cuba. Enrique Hurtado de Mendoza.