Los cubanos realizaron este miércoles una “tribuna antimperialista” en la provincia de Guantánamo en protesta a la “política injerencista” de Estados Unidos, en momentos en que se ha endurecido el tono entre ambos gobiernos.
El acto político, convocado nada menos por la CTC, la central de trabajadores, dígase que es el mismo gobierno en un sindicato único, sirvió también para "denunciar" los planes de la nueva administración estadounidense de ingresar allí en la base hasta treinta mil migrantes indocumentados. La protesta oficialista, en línea con otras realizadas en las últimas semanas, contó con la participación del ilegal presidente del país, Miguel Díaz-Canel, que es la cara escogida por el general Raúl Castro para todas estas movidas.
Aprovecharon una visita a la base del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, que buscaba reunirse con miembros de las fuerzas armadas estadounidenses destacados allí para conocer su trabajo y “agradecerles su servicio”, según explicó el propio Pentágono. La base ocupa un espacio de 117 kilómetros cuadrados, y funciona desde 1902, a poco de que su ejercito expulsara a los Españoles de la isla.
A finales de enero, Trump ordenó habilitar treinta mil camas en esta base militar, con el objetivo de internar a los peores inmigrantes ilegales criminales que serán expulsados y que la Casa Blanca considera "una amenaza para el pueblo estadounidense". El regreso de Trump tiene a los dirigentes castristas muy preocupados, ya que tras las varias sanciones que se han venido tomando se ha sumado ahora una que para ellos resulta vital, ya que va dirigida a mermarles la plata que reciben por el alquiler del personal médico en varios países del mundo.
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