Les dejamos un excelente artículo publicado por la web "Espacio Laical", donde se intentó demostrar la verdadero objetivo del famoso robo del diamante del capitolio Habanero. Claro, nos referimos al primero, ocurrido en 1946, porque el segundo, en 1973 y por "razones de seguridad según dijeron", se supone por quien y a hacia donde fue a parar.
Solo nos gustaría resaltar un dato, y es que antes de que lo atacaran en la quinta avenida de Miramar y muriera en el hospital Finlay de Marianao producto de los golpes recibidos, el escritor e historiador Newton Briones Montoto dijo en una entrevista que nadie en Cuba sabía a donde había ido a parar el diamante, que en todo caso había que preguntárselo al entonces historiador de la Habana, el genuflexo Eusebio Leal Spengler, que se llevó el secreto a la tumba.
Este señor, en conjunto con gente poderosa del gobierno, se dedicó al esquilmar cuanto había de valor en Cuba. Recordemos que él y otros dos abyectos serviles personajes y Armando Hart y Alfredo Guevara, desbancaron literalmente la casa de Teté Bances de la calle Calzada No 807, entre 2 y 4 en el Vedado.
La señora María Teresa Bances, que para nada simpatizaba con la revolución, era la esposa de otro cubano indecente como José Francisco Martí Zayas Bazán, el hijo varón de José Martí, y era evidente que en aquella casa se atesoraban incalculables objetos de valor, sobre todo en papelería relacionada con las etapas de liberación y en general de la vida del apóstol.
Por supuesto todo lo que había de valor en aquella casa, porque igual habían regalos de su señor padre, el importante banquero Don Victoriano Bances como la misma mansión que les obsequió como regalo de bodas fue desvalijado al no existir descendencia. Cuando todavía el cuerpo de Teté estaba caliente en su nicho del cementerio de Colón, ya estos tres cuatreros le estaban saqueando la casa.
LA VERDAD SOBRE EL ROBO DEL DIAMANTE DEL CAPITOLIO.
El 25 de marzo de 1946 fue sustraído del Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio Nacional el diamante de 25 quilates que marcaba el inicio de la Carretera Central. Quince meses después, como por arte de magia, apareció en la mesa de trabajo del presidente de la República, Ramón Grau San Martin.
La prensa publicó en detalle ambos sucesos, pero las causas no fueron reveladas. Unos dicen que su origen era de la dinastía de los Romanoff, en la Rusia Zarista, en concreto de Nicolás II que para el caso era lo mismo. Tras el triunfo de la Revolución de Octubre que derrocó al Zar en 1917 y la dinastía Romanov llegó a su fin, un joyero de origen turco que hacía negocios en Cuba, Isaac Estefano, adquirió varias de sus pertenencias.
Parodi mostró a Céspedes el brillante y éste lo compró para ser colocado en el Capitolio, que entonces se edificaba a un costo de doce millones de pesos de la época; y de los cuales tres millones fueron aportados por la Secretaría de Obras Pública y los nueve restantes mediante una colecta pública en la que participaron abogados, arquitectos, ingenieros y contratistas, todos ellos ligados a la construcción del Capitolio.
En 1921 trajo la joya a Cuba desde Francia debido a que la Primera Dama, María Jaén, esposa del presidente Alfredo Zayas, se interesó en gema. Pero la venta no se realizó.
Entonces en 1928 el tal Estefano vendió el diamante a un joyero radicado en La Habana y amigo de Gustavo Parodi, asistente del «dinámico» Carlos Miguel de Céspedes, secretario de Obras Públicas del presidente Gerardo Machado.
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| "Salón de los Pasos Perdidos". Lugar donde fue engarzada la gema. |
Parodi mostró a Céspedes el brillante y éste lo compró para ser colocado en el Capitolio, que entonces se edificaba a un costo de doce millones de pesos de la época; y de los cuales tres millones fueron aportados por la Secretaría de Obras Pública y los nueve restantes mediante una colecta pública en la que participaron abogados, arquitectos, ingenieros y contratistas, todos ellos ligados a la construcción del Capitolio.
El 20 de mayo de 1929 fue inaugurado el Capitolio Nacional, que formaba parte de un vasto plan de construcciones que contaba con el respaldo jurídico de la Ley de Obras Públicas aprobada por el Congreso el 15 de julio de 1925. Dirigido por el secretario De Céspedes, el proyecto incluía la Carretera Central, la Avenida de las Misiones, la Quinta Avenida de Miramar, la escalinata de la Universidad de La Habana, etc.
Para los visitantes nacionales y extranjeros, la atracción principal del quesería el Palacio de las Leyes, sería el majestuoso diamante de los Romanoff que contaba con el beneplácito del presidente Gerardo Machado. La piedra preciosa fue colocada solemnemente y comenzó a marcar el punto cero de la Carretera Central, entonces en fase de construcción.

