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LOS GUAPOS DE YATERAS

Zona de Yateras en la provincia de Guantánamo. 

Los Cubanos, principalmente aquellos que ya peinan canas, recuerdan de estos personajes clásicos del teatro Bufo Cubano, digamos el negro, el gallego y la mulata e incluso el chino, mediante los cuales se satirizaba el ambiente de aquella Cuba donde todo era reducido al choteo y al relajo.  

Claro, de los cuatro era el negrito, por ser la representación del pícaro cubano, el más popular. Fueron varios los actores que lo representaron, como los Pous —tío y sobrino—, los Espígul —padre e hijo—, que inauguraron el estilo del sketch chiflado, algunos de los cuales, como El espiritista, en que el negrito habla chiflando todo el tiempo, quedaron grabados para la historia.

Tambien uno de los mejores negritos fue Sergio Acebal o el popular y más conocido por nosotros, Enrique Arredondo fue el último de la escena Cubana pre Fidel Castro. Los historiadores plantean que Alberto Garrido fue el mejor de todos, junto con Sergio Acebal. Fruto legítimo del teatro, era hijo de otro negrito al que superó ampliamente. 

Arquímedes Pous fue el negrito por excelencia del teatro Bufo Cubano. 

Bailaba con una gracia insuperable. Y no solo rumba. En el Teatro Martí, los empresarios exigían a los escritores que en sus obras demorasen la salida de Garrido a escena, porque una vez que aparecía se robaba el espectáculo. En una obra que Enrique Núñez Rodríguez escribió para que Garrido fue aquel que puso de moda la frase «Se acabaron los guapos en Yateras» y se dice que en el teatro Martí, donde se escuchó por primera vez, fue una soberana morcilla (improvisación del guion) que ni sus compañeros de reparto la esperaban. 

Con el tiempo Arsenio Rodríguez, el ciego maravilloso, le compuso una popular guaracha. Según lo explica muy bien "TheCubanHistory", fuente de este trabajo, se describe al “Chinito Cubano” y la reprobación que recibió por una parte del público. No obstante el más criticado fue el negrito, quizás porque eran actores de raza blanca que se tiznaban la cara y usaban guantes de ese color. Era el burlón por excelencia.

Arquímedes Pous

Por su parte el sobrin y su tío el gallego, que por lo general era víctima de las trastadas del negrito, complementaban el centro del show. El gaito siempre llevaba la de perder, e incluso el negrito "le tumbaba" su novia mulata. Fíjese que pese a llevar al peor parte, el público español reía y salía complacido del teatro. Quizás algunos se veían hasta representados, vaya usted a saber.

Los diálogos del tío y el sobrin, graciosos y ocurrentes, eran fiel reflejo de las cosas que a diario sucedían en las trastiendas de las bodegas. Entre los personajes del gallego más populares que se recuerde, estuvo Regino López y su hermano Pirolo, Federico Piñero, Adolfo Otero, Américo Castellanos, Idalberto Delgado y Juan Carlos Romero, que lo hiso extensivo en "San Nicolás del Peladero". 

Entre los sobrinos, Andrés Rubio y Manolín Álvarez y las mulatas, que no podían faltar, estuvo Luz Gil, Blanca Vázquez, Conchita Llauradó, Mimí Cal y la excepcional Candita Quintana, primerísima figura del vernáculo por más de cuarenta años.

EL CHINITO EN EL TEATRO VERNACULO CUBANO… 

"TheCubanHistory": Emilio Ruiz, mejor conocido como el “Chino Wong”, realizó el papel del asiático “Chin Chon Chow” en La Tremenda Corte. Emilio Ruiz fue una de las figuras principales del teatro bufo cubano, actuando por muchos años de las décadas del ’40 y el ’50 en el legendario teatro Shanghai de la calle Zanja de La Habana, haciendo principalmente el papel de un chino.

Realizó también innumerables trabajos para radio y televisión. Precisamente hizo su debut en televisión en el Canal 6 de CMQ Televisión, en Abril de 1951. Es curioso hacer notar que tanto Emilio Ruiz como Aníbal de Mar eran los actores preferidos de la época para realizar el papel de un “Chino”, pero nada más lejos de la realidad porque ellos eran más cubanos que el pan de yuca.

Emilio también participó al lado de Leopoldo Fernández en Perú durante el programa “El Guardia Trespatines”. Participó en películas como “La Mesera del Café de Puero” en 1950 y en “¡Olé… Cuba! en 1957. Esta es la historia breve de nuestro teatro Bufo cubano que tanto nos hizo reír en los años en que estuvo representando a esos personajes artísticos clásicos de nuestra patria. 

Eso sí, si hablamos de guapos en Yateras, ninguno como los aborígenes de la zona al mando del gaditano Pedro Garrido Romero.

Yateras es un pueblecito perteneciente a la actual provincia de Guantánamo, la más oriental de la isla de Cuba. Prodigo en la lucha contra las adversidades de su agreste región, pero tambien famosa por sus habitantes en el siglo XIX, donde para vivir allí, había que ser guapo de verdad.

De hecho la manera de arrebatarle el apoyo de estos indígenas a las milicias españolas y cómo formar alianza con la comunidad indocubana, eran importantes para la insipiente insurrección. Por abril de 1895, los “terribles indios de Yateras” eran ya un azote para el Ejército Libertador, por su experticia como rastreadores y como enérgicos y bien disciplinados combatientes de montaña. 

Como fuerza para los españoles, los indios de Yateras podían controlar la importante área oriental de comercio Guantánamo–Santiago de Cuba. Inhabilitar a la comunidad india como fuerza de lucha era una formidable y poco envidiable tarea para las fuerzas de Liberación, cuando la Guerra de Independencia se ponía en marcha en 1895.

Incluso José Martí, a pocas horas de su muerte, anotó en su diario de campaña la triste realidad de los indios rastreando para a favor de los españoles. Martí, quien había desembarcado con Máximo Gómez en la misma región, escribe acerca del rastreo de que fue objeto por parte de estos "indios". "El peligro se siente. Desde Palenque estuvieron los Indios siguiendo de cerca nuestras huellas”, escribió el maestro. Igual Casasús y Miró Argenter hicieron referencias.


Maldita Hemeroteca
Fuente: TheCubanHistory