En la provincia de Valverde, en su tierra República Dominicana, Máximo Gómez adquiere unos terrenos entre Laguna Salada y Guayacanes gracias al dinero que le prestan unos amigos, entre ellos Juan Isidro Jiménez Pereyra. En "La Reforma" trabaja como agricultor y busca apoyo entre vegueros cubanos que le acompañaron en el exilio y lo que encontró en Santo Domingo. Fue allí donde recibió la visita de José Martí, el entonces delegado del recién creado Partido Revolucionario Cubano, que le ofrece la jefatura del nuevo ejército libertador en un levantamiento diseñado para 1895, acuerdo que fue firmado el veinticinco de marzo en Montecristi.
Estuvo escribiendo constantemente en su Diario de campaña durante treinta años, desde el dieciséis de octubre de 1868 hasta el ocho de enero de 1899, y allí anotó cosas como estas:
"Yo soñaba con la paz de España, yo esperaba despedir con respeto a los valientes soldados españoles, con los cuales nos encontramos siempre frente a frente en los campos de batalla; pero la palabra paz y libertad, no debía inspirar más que amor y fraternidad en la mañana de la concordia entre los encarnizados combatientes de la víspera".
"Yo soñaba con la paz de España, yo esperaba despedir con respeto a los valientes soldados españoles, con los cuales nos encontramos siempre frente a frente en los campos de batalla; pero la palabra paz y libertad, no debía inspirar más que amor y fraternidad en la mañana de la concordia entre los encarnizados combatientes de la víspera".
Así dejaba constancia de "su agradecimiento" a las fuerzas de intervención yankee de 1898, y fue por eso que los que pensaban muy distinto a él, los miembros de la Asamblea de Representantes por ejemplo, decidieron que un doce de marzo había que destituirlo y así lo hicieron.
Vivió modestamente, siempre rodeado del afecto y respeto del pueblo cubano, hasta que a las seis de la tarde del diecisiete de junio de 1905, se cumplen hoy 121 años, muere de una septicemia en su casa del barrio habanero del Vedado a los 69 años de edad.
Poca gente en Cuba sabe que el apodo del "generalísimo" que luego fue adoptado por la narrativa como un título, no fue otra cosa que el mote que le pusieron los españoles que no reconocieron nunca a los rebeldes cubanos como un ejército formal. De hecho ese fue el motivo por el cual se les prohibió - como condición - estar presentes en la rendición.
LO QUE QUEDÓ EN EL TINTERO...
Nunca supo el día exacto en que Gómez nació, aunque la familia solía celebrar su cumpleaños el dieciocho de Noviembre. El mismo lo confesó una vez: “No puedo precisar la fecha en que nací, pues por más que busqué personalmente la partida de bautismo en los libros de mi parroquia no pude dar con ella”.
El cuatro de junio de 1870 contrajo matrimonio, según la “ley mambí”, con la cubana Bernarda Toro Pelegrín, conocida como Manana (1852-1911), con quien llegó a tener once hijos de los que sobrevivieron seis, pues cuatro murieron siendo niños. Además Francisco —a quien todos llamaban Panchito— murió en 1896 tratando de auxiliar a ya cadáver, general Antonio Maceo.
Nunca supo el día exacto en que Gómez nació, aunque la familia solía celebrar su cumpleaños el dieciocho de Noviembre. El mismo lo confesó una vez: “No puedo precisar la fecha en que nací, pues por más que busqué personalmente la partida de bautismo en los libros de mi parroquia no pude dar con ella”.
En 1904, un año antes de su muerte, en una carta dirigida al general Bernabé Boza Sánchez a pedido de este último para que escribiera el prólogo de su libro, "Mi Diario de la Guerra", carta esta que puede encontrar en el libro del historiador Emilio Roig de Leuchsenring, "Maximo Gomez su ideología Político Revolucionaria", el caudillo dominicano le dice:
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| Gómez |
En ésta, en la paz, tampoco he exigido nada; antes por el contrario: he aceptado muy poco de lo mucho que se me ha ofrecido. He tenido en fin gran cuidado en no ejecutar ningún acto indigno del noble Pueblo cubano, que me ha honrado declarándome hijo suyo".
"A ver si usted que es tan preparado y con tanta prosa sería capaz de contar la historia de Cuba sin mentarme tanto hombre. Yo, en cambio, la haría completa sin mentarle a usted ni una vez".
En otra, y según lo publicó El País, el general español Valeriano Weyler le prestó a Gómez cinco duros estando ambos en el ejército español en Santo Domingo, por supuesto antes de la guerra Cubana, un dinero que Gómez jamás le devolvió. Esto se supo una vez terminada la guerra que el general Mallorquín lo hizo público.
En otra ocasión Weyler le hizo llegar una nota de suicidio de su hijo Panchito, que aparecía escrita en su diario de campaña. La narrativa patriotera se ha encargado de dibujar a un Gómez mal humorado por el gesto, agregando que "sabía" perfectamente que su hijo había sido "macheteado" por los guerrilleros.
Es cierto que las guerrillas antes de despojar a los caídos de sus pertenencias, primero comprobaban que estuviera vivo, pero no fue el caso. Además, plantearon que esa nota era imposible, ya que Panchito tenía un brazo "en cabestrillo" por una herida pasada. Más tarde se supo que el brazo herido era el otro. Weyler se llevó a España varios objetos del general Maceo como el reloj, el revólver y hasta las sillas de montar y la de palma.
Y bueno aquí la lógica plantea dos puntos, uno que Weyler haya sentido pena y se lo haya inventado todo, aunque en realidad no tenía la obligación de hacer este gesto. Si lo hizo fue por la relación que ambos habían tenido en la época en que la Republica Dominicana se había anexado a España por voluntad propia.
De hecho, una vez que fueron exhumados los cadáveres el 17 de septiembre de 1899 y en presencia del propio Gómez y hasta de un ignorado coronel norteamericano que también estuvo presente por orden del entonces gobernador de Cuba, general John Brooke, se pudo comprobar que lo del supuesto macheteo fue inventado.
Un reportaje de esta exhumación en la zona del Cacahual, llevada a cabo por los doctores, cirujano José Rafael Montalvo y Covarrubias, antropólogo Carlos de la Torre Huerta y paleontólogo Luis Montané Dardé, apareció en el periódico El Fígaro en su edición del día 24 de septiembre de ese mismo año. (La Exhumación de Maceo en el Cacahual". Historiador Emilio Roig de Leuchsenring).
A Carlos Manuel de Céspedes se le conoce como "El Padre de la Patria" porque los españoles le fusilaron un hijo, en cambio como le sucedió a varios de aquellos caudillos, Gómez vio morir a varios de los suyos en la manigua, no solo en combate como Panchito, y de hambre que es mucho mas doloroso, sin embargo tampoco se le conoció algún intento de abandono de la causa.
Por el contrario, y sin ignorar sus defectos que fueron varios, su historia patriótica fue bastante mas rica que la "de su jefe", que su mayor mérito fue apropiarse de un levantamiento que no había organizado y llevarlo a cabo un diez de octubre de 1868.
Maldita Hemeroteca
Fuentes:
Ramón Infiesta. Diario de Campaña.
Historia Hispánica
Citadas en el texto.
Fuentes:
Ramón Infiesta. Diario de Campaña.
Historia Hispánica
Citadas en el texto.
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