![]() |
| Foto representativa, pero muy parecida. // |
Hace poco leí en el National Gegraphic, que en el 2015 la perrita Georgia May hizo un viaje de treinta y cinco millas hasta su casa en San Diego, California, después de escaparse durante una caminata y perderse.
Más aún, cinco años antes Laser, un perro de la raza beagle, regresó solo a su casa en Manitoba, Winnipeg, tras pasarse seis semanas separado de una familia que lo llevó a un espectáculo de fuegos artificiales a más de ochocientos kilómetros de su hogar. Y eso me hizo recordar lo que me pasó con mi perro Tonky, hace casi cincuenta años.
A principio de los años setenta en mi casa había un perro marrón, color chocolate, que tenía por nombre Tonky. Mi padre solía abrirle la puerta y bajaba solo a un placer que había frente para hacer sus necesidades. Luego regresaba una vez quedaba satisfecho. Pero un día no volvió, y pensamos que estaba dando una vuelta por el barrio, sin embargo pasó el día y nada.
Estuvimos buscándolo y preguntando por el barrio, pero nadie lo había visto. Al poco un vecino nos dijo que había visto uno por "Puentes Grandes" con un gran parecido. Que no pudo llamarlo porque iba en la guagua en ese momento. Mi padre fue en su búsqueda por toda la avenida 51 que enlaza con esa barriada, pero nada.
Estábamos muy tristes, ya lo dábamos por perdido. Entonces una mañana, al abrir la puerta allí estaba, justo delante de la puerta sucio, con varias heridas con sangre seca y extremadamente flaco. ¡Había pasado una semana! y era evidente que llevaba encima las huellas de las peleas por su hembra.
Desgraciadamente en Cuba hay una población significativa de perros callejeros, y el fenómeno de las perras en celo lo incrementa muchísimo. Por donde quiera se puede ver una pobre perrita evadiendo a varios machos, en ocasiones más de diez, que luchan entre ellos por intentan cubrirla. Las peleas son duras, y los más grandes llevan ventaja.![]() |
| Barriada de Puentes Grandes, en el antiguo Marianao. |
El artículo decía que a lo largo de la historia se han registrado casos impresionantes de perros que han recorrido kilómetros, a veces cientos, para regresar al hogar. Algunos lo hacen en días, otros en semanas. Muchos lo logran incluso sin haber recorrido nunca antes ese camino, como fue este caso. ¿Y como lo logran?; ¿Acaso es magia?; ¿instinto?; ¿interviene la ciencia?.
Al parecer cuando un perro se pierde, activa todos estos recursos para tratar de reencontrarse con lo que considera su territorio seguro. Puede seguir rastros olfativos que lo llevan a lugares que reconoce, reconstruir mentalmente caminos previamente transitados, la memorial espacial, o incluso seguir señales naturales del entorno que lo guiarán hacia su hogar. No era este el caso precisamente, ya que Tonky nunca había estado por aquellos contornos.
Sí, porque además del instinto, y esto a mi entender fue lo que pasó, en mi perro se activaron todos esos vínculos emocionales más que nada, y que en ellos juegan un papel clave por encima de los demás. Cuando se sació sexualmente o se dio por vencido o derrotado, buscó desesperadamente su casa, ese lazo inherente, indisoluble e íntimo que lo unía a su familia humana. A veces no lo consiguen, pero en este caso sí gracias a dios.
.jpeg)
.jpg)