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| La mayoría de las fuentes apuntas a doscientos cincuenta muertos. // |
Un diecinueve de noviembre de 1965 se realiza en Cuba el primer llamado a las unidades de trabajo forzado, conocidas como UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), y el segundo llamado el dieciocho de junio de 1966.
Entre el primer llamado y el segundo hubo otros esporádicos, como el del personal que trabajaba en Cubana de Aviación, algunos médicos o personas con algunos títulos universitarios, que entre sus planes estaba ya la renuncia a sus empleos por presentaciones a marchar fuera del país. Llevaban una citación oficial en la cual se aclaraba que, en caso de no presentarse en el lugar ordenado, a la hora y día señalados, serían encarcelados.
Con estos llamados “bajo el amparo del Servicio Militar Obligatorio”, el sistema escondía sus métodos de represión, enviando a los trabajos forzados a todos los que estuvieron en esos campos de concentración. Estas medidas se aplicaron durante dos años y medio, lejos de la familia y con destino, la provincia de Camaguey.
El régimen comunista de Cuba estableciera, en las llanuras de esa provincia las llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción, que en realidad eran campos de trabajo forzado a donde fueron enviados hombres de entre diecisiete a cuarenta años y más. Había de todo, desde religiosos de diversas filiaciones, personas sin empleo, antisociales, homosexuales renuentes al “proceso revolucionario” que se instauraba en la Cuba de aquella época.
El número de confinados varía de acuerdo con las fuentes de los historiadores: unas afirman que fueron veinticinco mil; otras de entre treinta mil y treinta y cinco mil. Estos campos de internamiento fueron disueltos el treinta de junio de 1968 debido a la presión, entre otros, de intelectuales extranjeros y de diversas organizaciones internacionales.
Maldita Hemeroteca
