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DOS PAGINAS DE GLORIA DE LA MARINA DE GUERRA CUBANA


El nueve de diciembre de 1941 el entonces presidente electo de Cuba y ya ascendido a general, Fulgencio Batista, le declaró formalmente la guerra a Japón tras el ataque a la base norteamericana Pearl Harbor, en Hawai.

Dos días después hizo lo mismo con Italia y Alemania, los otros dos países integrantes del eje nazi, fascista e imperial conocido como "Pacto tripartito". El gobierno Cubano autorizó bases aéreas en su territorio y cooperó con las patrullas navales que perseguían submarinos alemanes en aguas cubanas.

La posición estratégica de Cuba, considerada la llave del Golfo, hizo que la marina cubana se incorporara de inmediato y eso, como es lógico, trajo una trágica consecuencia que hubo que afrontar con valentía. 

Además Cuba tenía la reserva más importante de níquel del mundo, un mineral estratégico para la elaboración de maquinarias y armamento militar. Esto también provocó un fuerte hostigamiento por parte de los submarinos alemanes en toda el área. 

Tanto fue así, que en los primeros meses de 1942 los submarinos alemanes hundieron 263 buques mercantes. Fue una cifra muy superior a los hundimientos ocurridos en el Atlántico Norte, la costa Este de los Estados Unidos y zonas costeras de Canadá, mientras que ellos sólo perdieron cuatro submarinos. 

En aguas cercanas a la mayor de las Antillas fueron hundidos el buque mercante hondureño "Nicolás Cúneo", el pesquero cubano "Lalita" y los buques mercantes cubanos "Manzanillo" y "Santiago de Cuba". 

Fue entonces cuando el arsenal naval cubano fue reparado a interés de Estados Unidos y los marines pasaron a cumplir un rol vital en el sustento de los Aliados: custodiar barcos en la ruta Guantánamo- New York y cazar submarinos alemanes.

La flotilla de caza submarinos comenzó a operar en abril de 1943. Se le asignó la misión de escoltar a los buques mercantes que se movían entre los puertos cubanos. Durante tres años seguidos Cuba le vendió toda la zafra de azúcar a Estados Unidos y las embarcaciones salían de forma constante desde el puerto de La Habana hasta la Florida. 

Documento desclasificado por EEUU que demuestra el hundimiento, y foto intercalada del alférez Delgado que dirigió el ataque. 

Estos dos últimos hundimientos tuvieron lugar el 12 de agosto de 1942 frente los cayos de la Florida, y perdieron la vida 31 marinos cubanos. Sólo ocho de los cadáveres fueron rescatados y velados en el Capitolio Nacional con una sentida manifestación del pueblo.

A causa de la guerra submarina total declarada por Alemania, seguía hundiendo barcos de diferentes nacionalidades en las costas americanas. El quince de mayo de 1943, una escuadrilla de caza submarinos cubanos que navegaba de Isabela de Sagua hacia La Habana escoltando a dos mercantes cargados de azúcar.

Recibió la información de un avistamiento de submarino al norte de Matanzas, justo en medio de la ruta programada. Un avión norteamericano dio el aviso y dejó caer una bomba de humo para fijar la ubicación precisa y fue así como la escuadrilla cubana aumentó su velocidad y dio inicio al ataque. 

Marineros cubanos del caza submarino CS-13, al mando del alférez Mario Ramírez Delgado, consiguieron hundir un submarino alemán del tipo U-176 tras este haber hundido el mercante cubano "Mambí", demostrando la eficacia de la pequeña Marina cubana. 

Se lanzaron tres cargas de profundidad desde la popa para que explotaran a profundidades de 100, 150 y 250 pies y, unos minutos después, un líquido negro y viscoso cubrió la superficie del agua, según relató años después el comandante de la escuadrilla Mario Ramírez.

Por razones desconocidas el hundimiento del U-176 alemán permaneció en secreto para la opinión pública cubana hasta después del fin de la guerra. En total, unos 79 marinos cubanos perdieron la vida en la defensa y escolta de los mercantes aliados.

LAS CIFRAS CUBANAS

Según el historiador y capitan de fragata Gustavo Placer Cervera, (casualidad de apellido marino) los buques de la Marina de Guerra navegaron 134.206 millas cumpliendo misiones de escolta a convoyes y patrullaje. 

El crucero Cuba, el mayor de los buques de la Isla, navegó durante la guerra 27.974 millas y escoltó 89 mercantes aliados que desplazaban, en su conjunto, 712.000 toneladas de mercancías.

NO FUE LA UNICA VEZ
Un traicionero telegrama fue la causa.

En mayo de 1915, un barco británico de pasajeros llamado RMS Lusitania fue torpedeado por un submarino alemán de la costa sur de Irlanda. Casi 1.200 personas murieron, incluyendo 128 estadounidenses.

Con anterioridad en 1917, el entonces presidente Mario García Menocal solicitó al Congreso la declaratoria de guerra, animado por la entrada de Estados Unidos a la primera gran guerra europea. García Menocal afirmó que Cuba no podía permanecer indiferente ante la actitud de Estados Unidos contra Alemania.

El Congreso cubano aprobó la declaración de guerra a Alemania el 7 de abril de 1917. Cuba fue uno de los pocos países latinoamericanos, junto a Panamá, Bolivia y Uruguay, que apoyaron a Estados Unidos en su conflicto bélico en contra de Alemania. La mayoría de los países, entre ellos México, mantuvieron su "posición neutral" durante el conflicto europeo.


Y entrecomillamos "posición neutral", porque en febrero de ese mismo año 1917 los servicios de inteligencia británicos interceptaron un telegrama secreto del ministro de Exteriores alemán, Arthur Zimmermann, que prometía a México territorios de Estados Unidos a cambio de una alianza militar si el vecino entraba en la guerra.

La propuesta de Zimmerman, enviada a través de la embajada alemana en México, tenía un mensaje directo: "Hagamos la guerra juntos, hagamos la paz juntos". Este mensaje enfureció al gobierno y al público estadounidense. Se entendió entonces el porque de "la neutralidad mexicana" en el conflicto.

Era evidente. Berlín le ofrecía a México un generoso apoyo financiero para entrar en guerra con Estados Unidos y recuperar los territorios de Texas, Arizona y Nuevo México, conquistados en el siglo XIX por su poderoso vecino del norte. 

El dos abril el presidente norteamericano Woodrow Wilson habló ante el Congreso y dijo a los parlamentarios que debían considerar las acciones alemanas como una declaración de guerra contra el gobierno y el pueblo de Estados Unidos.

Fue así que el día seis el presidente firmó su declaración oficial. Estados Unidos entraba en la Primera Guerra Mundial, y teniendo como enemigos esta vez al bloque Húngaro Alemán Austriaco.

Maldita Hemeroteca