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ISABEL II

Habaneros observan la retirada de la estatua de Isabel II. //

La Estatua de Isabel II en La Habana fue una importante figura en el Parque Central de la ciudad, erigida en varias etapas desde 1840, primero como niña y luego como adulta, hasta que fue retirada en 1899 tras la Guerra Hispano-Cubana para dar paso al Monumento a José Martí en 1905, un símbolo de la nueva Cuba.

En 1840 se inauguró la primera estatua de bronce de la Reina Isabel II, donada por Nicolás de la Cruz Muñoz, Conde de Casa Brunet, en una plaza frente al Teatro de Tacón (luego Parque Central). En 1857 se sustituyó por una estatua más grande, propia de la importancia de la ciudad, tras una suscripción pública.

Entre los años 1868 y 1874 periodo de la revolución Española, fue sustituida temporalmente por una estatua de Cristóbal Colón, pero regresó con la restauración de la monarquía en Madrid. Luego, en 1899, fue retirada definitivamente del Parque Central, foto de arriba, marcando el fin de la era colonial. 

A partir de entonces el espacio fue ocupado por una estatua provisional de la Libertad, hasta que en 1905 se inauguró el monumento a José Martí, que es el que hoy preside ese emblemático parque habanero.

QUIEN ERA ISABEL II

Hija del cuarto matrimonio Fernando VII con su sobrina María cristina de Borbón, Isabel fue proclamada reina a los tres años y declarada mayor de edad a los trece. Estuvo rodeada, la mayor parte de las veces, de personajes poco convenientes. La carencia de afecto materno en la niñez influirá en el comportamiento de Isabel en un periodo convulso y complicado en la historia de España.

Isabel II de España fue nombrada reina el 29 de septiembre de 1833 sin haber cumplido los tres años de edad, gracias a la derogación de la Ley Sálica la cual permitió que la descendencia femenina de Fernando VII pudiese reinar tras su fallecimiento y al no haber tenido hijos varones. Isabel II no recibió la formación adecuada para desempeñar su importante misión, nadie la asesoro convenientemente en sus tareas de gobierno.

Hasta que Isabel II alcanzara la mayoría de edad, la regencia recayó en su madre, María Cristina de Borbón, la cual encabezó la defensa de sus derechos dinásticos contra los partidarios de don Carlos; para ello entabló una alianza con los liberales, que veían en la opción isabelina la posibilidad de hacer triunfar sus ideas frente al partido absolutista agrupado en torno a don Carlos.

A los dieciséis años le concertaron un matrimonio de conveniencia. La casaron con el hombre menos adecuado, un primo homosexual de nombre Francisco de Asis y Borbón al que llamaban "Pepe Natillas". Ese enlace había sido una idea del rey de Francia Luis Felipe, que se antojo incluso que se celebrase el mismo día que la de su hijo, el duque de Montpensier, con la hermana pequeña de la reina española.

Isabel II, el rey consorte Francisco de Asís y el príncipe de Asturias.

Su idea era que su hijo terminase destronando a Isabel II al no poder esta engendrar hijos legítimos a la Corona con un hombre al que no le gustaban las mujeres. La doble ceremonia se celebró en la capilla del Palacio Real el 10 de octubre de 1846. Isabel se resentiría siempre de esa unión poco afortunada a la que le siguió una cascada de amantes que influyeron sobre las decisiones de la Corona.

Como castigo parió doce hijos, de los cuales solo cinco superaron la niñez, mientras que su marido Francisco de Asís "aceptaba los amantes sin reparos". Isabel se rodeó además de una «camarilla» palaciega con influencia política extra constitucional.

Entre su gran cantidad de amantes estuvo Emilio Arrieta, el general Francisco Serrano y el general canario Leopoldo O’Donnell, quien fuera capitan general de la Habana de 1844 al 1848 y por cierto en el primer año se anotó la matanzas de la sublevación de Escalera.

Después de todo todos aquellos hijos ilegítimos de la llamada "Reina de los tristes destinos" consiguieron algo positivo, el inyectar sangre nueva a la familia real española evitando así problemas de consanguinidad que podrían haber surgido de haberlos tenido con su marido primo carnal. Como sucedió con otros monarcas como Carlos II, Felipe II y Felipe III.

Liberal al fin, el dos de febrero de 1852 el cura Martín Merino intentó asesinar a la reina con un estilete. Un intento de asesinato en el que la suerte estuvo de parte de Isabel II, ya que el cuchillo rebotó en las varillas de su corsé consiguiendo que el arma solo le provocase una herida de quince milímetros. El cura fue condenado a muerte y ejecutado.

Otro que también quisieron hacerle daño fueron los hermanos Gustavo Adolfo y Valeriano Bécquer. Un síntoma de esta propaganda pudo haber sido la serie de acuarelas satíricas firmadas por el seudónimo SEM, atribuidas que titularon "Los borbones en pelota"

"Qué voy a decir de un hombre que en la noche de bodas llevaba en su camisa más bordados que yo en la mía”- Isabel II

Se trata de un catalogo que se encuentra en la biblioteca del Instituto Cervantes de Nueva York, que según los registros fue confeccionado entre los años 1868 y 1869, hecho con las acuarelas de Valeriano y guiones de su hermano Gustavo Adolfo, en los cuales satirizaban a Isabel II y a su corte pornograficamente.

Los dibujos, fueron publicados en varias revistas alrededro de 1872, y se muestran a su corte en las alcobas en diferentes escenas de sexo. Isabel fue reina de España durante más de veinticinco años. A la hora de analizar su reinado destaca que fue la primera en gobernar en España de acuerdo con una constitución. 

Eran momentos difíciles en los que el absolutismo se resistía a desaparecer. Los partidos políticos empezaban por entonces a tomar cuerpo. La monarca murió el nueve de abril de 1904 en París, Francia, por complicaciones bronco-pulmonares producidas por una gripe, y sus restos fueron trasladados al Escorial para darles más tarde sepultura en el Panteón de los Reyes.

Se puede decir, sin equivocación alguna, que fue la reina más querida de los españoles y también a la que hicieron pagar más caros sus errores. De ella dijo el dramaturgo canario Don Benito Pérez Galdós, el autor de "El abuelo", "Fortunata y Jacinta" y "Doña Perfecta": "Doña Isabel vivió en perpetua infancia, y el mayor de sus infortunios fue haber nacido Reina y llevar en su mano la dirección moral de un pueblo, pesada obligación para tan tierna mano".

Maldita Hemeroteca