El derecho de admisión está presente en muchos establecimientos, especialmente de ocio aquí en España, y aunque pueden seguir unas políticas más o menos estrictas, normalmente mantienen unas bases comunes.
Se trata de la facultad legal que tienen los titulares de establecimientos públicos (bares, discotecas, cines, etc.) para establecer condiciones objetivas y visibles para el acceso y permanencia, enfocado en la seguridad, higiene y buen funcionamiento del local aunque siempre respetando los derechos fundamentales y prohibiendo la discriminación por motivos como raza, sexo, religión u orientación sexual.
Estas normas deben estar claramente expuestas en la entrada, de ese modo los clientes pueden comprobar cuáles son las que no cumple y que le está limitando su acceso, ya sea por aforo completo, estado de embriaguez o portar armas, pero no por motivos arbitrarios. En concreto, le permite al propietario o encargado decidir quién entra y quien no en el local.
Al menos en España es así, y es aplicada lo mismo en museos, archivos, bibliotecas, bares, restaurantes, supermercados, y muchos más locales y servicios. Eso sí, repetimos, este derecho de admisión tiene ciertos límites y en ningún caso puede discriminar a alguien por su género, ideología, religión, nacionalidad, orientación sexual, ni de ninguna otra tipología.
Lo que sucede en este caso, la llamada Fabrica de Arte que regenta el musico X Alfonso en Cuba, y la denuncia del chico que se le prohibió la entrada, es que al ser una concesión del régimen el establecimiento no es de Alfonso ni de coña. Quiere esto decir, que como mismo se la dejaron abrir, los descerebrados del instituto cubano de la música se la cierran en un santiamén.
Y ese el tema por el cual este excelente musico, aferrado a vivir en un país sin derecho ni libertades, se ha visto en esa disyuntiva de tener que rebajarse, al punto de contactar y justificar algo que, supuestamente, tiene todo el derecho de hacer. Aunque él lo sabe perfectamente, no debe cogerle de sorpresa que cualquier pretexto le sirve a ese régimen para irle arriba a los emprendedores.
La marca se hizo famosa por su publicidad moderna, envases llamativos y amplia distribución. Benjamín Menéndez García fue uno de los pioneros del marketing y la industria alimentaria cubana y creó instalaciones modernas de refinación en La Habana. De hecho controlaba buena parte de la cadena importación de materia prima, refinado, envasado y distribución.
Maldita Hemeroteca
Fundada en 2001, la "1898 Compañía de Recuperaciones Patrimoniales" es una empresa que representa a familias cuyo patrimonio fue expropiado en Cuba por el Régimen castrista y que eran ciudadanos españoles en el momento de la expropiación o bien son sus herederos legales.
Cuenta con oficinas en Miami, Barcelona y Madrid, que representa a 250 familias con reclamaciones por casi 1.800 millones de euros, el camino idóneo para la restitución o la obtención de compensaciones es la negociación.
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