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| Abogado Thomas L. Chadbourne y su familia. // |
El plan Chadbourne estuvo concebido en cuatro fases pero la primera, del 1927 al 1938, estuvo caracterizada por los efectos de la crisis y los sucesivos ensayos de estabilización de los mercados que culminan en la adopción del régimen de cuotas por Estados Unidos (1934) y la concertación del convenio internacional de Londres en 1937, y Cuba que fue la más afectada y bajo tremenda presión, terminó por aceptar recortes significativos en su cuota de exportación.
Una de las victimas de este plan fue el central María Victoria, ubicado en el término municipal de Aguada de Pasajeros, provincia de Santa Clara. Era un ingenio pequeño, con una capacidad de molienda de unas 80 mil arrobas diarias, que había sido fundado por el empresario español Sebastián de Ulacia en 1914, aunque figuraba como dueño el también español Miguel Díaz.
La familia Falla Gutiérrez fue prominente en la industria azucarera cubana, y el Central Adelaida, en la actual provincia de Ciego de Ávila, fue un centro económico clave que conectó a las familias de los magnates Falla y Gutiérrez. Una de sus obras más conocidas fue la construcción de una mansión de veraneo en la costa habanera llena de diente perro que rellenó de arenas, convirtiéndola en una pequeña playa artificial que llegó a conocerse como "La playa de Viriato".
Ese año de 1914 tenía unas 178 caballerías sembradas de caña de las variedades cristalina y colorada, de las cuales molió cerca de la mitad. Contrario a la costumbre de la época, la administración del ingenio abonaba sus campos y utilizaba regadío. Así las cosas en 1925 dejó de moler, cerrando definitivamente tras las políticas azucareras de ese periodo de Gerardo Machado, - el ya citado plan Chadbourne - hasta que finalmente fue demolido.
PLAN CHADBOURNE
Una delegación de hacendados cubanos, apoyada por el presidente Machado, llegó a Nueva York para dar forma a un nuevo proyecto de estabilización del mercado. De consenso con las corporaciones norteamericanas que en Cuba producían azúcar crudo y, sobre todo, con la gran banca que controlaba a estas, el proyecto cristalizó en una fórmula que incluía un acuerdo entre los abastecedores del mercado norteamericano y la concertación de un nuevo convenio internacional.
Para concretarse, el plan Chadbourne –bautizado así con el apellido del abogado que presidía el comité cubano norteamericano encargado de implementarlo– requería que Cuba restaurase la regulación azucarera reduciéndola mediante cuotas.
Una delegación de hacendados cubanos, apoyada por el presidente Machado, llegó a Nueva York para dar forma a un nuevo proyecto de estabilización del mercado. De consenso con las corporaciones norteamericanas que en Cuba producían azúcar crudo y, sobre todo, con la gran banca que controlaba a estas, el proyecto cristalizó en una fórmula que incluía un acuerdo entre los abastecedores del mercado norteamericano y la concertación de un nuevo convenio internacional.
Para concretarse, el plan Chadbourne –bautizado así con el apellido del abogado que presidía el comité cubano norteamericano encargado de implementarlo– requería que Cuba restaurase la regulación azucarera reduciéndola mediante cuotas.
En correspondencia con ello, el 15 de noviembre de 1930 el gobierno de Machado promulgaba la ley de Estabilización del Azúcar, que ampliaba en medida considerable –y también perfeccionaba– los mecanismos de control sobre la industria. Al final se vio que el Plan Chadbourne benefició más a los países industrializados y productores de azúcar de remolacha.
En cambio para Cuba significó una limitación a su principal riqueza impuesta desde el exterior y fue visto como un ejemplo de la dependencia económica y la vulnerabilidad del país ante decisiones internacionales. Uno de los entusiastas de este plan fue el millonario cienfueguero Viriato Gutiérrez Valladón, el esposo de la señora Adelaida Falla.
Viriato había sido secretario de la Presidencia de Cuba durante el gobierno del presidente Gerardo Machado (1925-1933) y tras la caída del gobierno en 1933 muchas de sus propiedades, incluida su residencia de veraneo en la costa habanera conocida como Playa Viriato en Marianao, fueron saqueadas y declaradas propiedad pública por el gobierno provisional.
La familia Falla Gutiérrez fue prominente en la industria azucarera cubana, y el Central Adelaida, en la actual provincia de Ciego de Ávila, fue un centro económico clave que conectó a las familias de los magnates Falla y Gutiérrez. Una de sus obras más conocidas fue la construcción de una mansión de veraneo en la costa habanera llena de diente perro que rellenó de arenas, convirtiéndola en una pequeña playa artificial que llegó a conocerse como "La playa de Viriato".
Esta playa, de la que ya publicamos un artículo aquí, se encuentra situada en Marianao, municipio al oeste de La Habana, hoy rebautizado como Playa. Se convirtió en un sitio famoso, pues de ser una propiedad privada se transformó en un espacio público tras ser vandalizada por las peligrosas hordas anti Machadistas. Sin embargo, con los años fue nuevamente privatizada, esta vez por la familia Castro, los dueños de la isla entera desde hace 67 años.
Maldita Hemeroteca
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