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LA DICTADURA REPITE LA SINIESTRA HISTORIA


No se limitó a simples testimonios de ex-presos políticos cubanos, aquellos que sacaron a la luz las cargas de dinamita que durante la década de 1960 el régimen castrista colocó en los cimientos de las circulares del Presidio Modelo en la Isla de Pinos, para que en caso que cuba colapsara ante una invasión de Estados Unidos no quedara ni uno solo de ellos vivo.

Lo decimos porque uno de esos testimonios de un agente de la CIA norteamericano que había sido detenido instalando aparatos de escuchas en el edificio del seguro medico del Vedado, y que como tal tenía una vasta experiencias en estos temas, consiguió desactivarla. Hoy, sesenta y tantos años después, la historia se repite.

Según el artículo publicado por la periodista Cubana Camila Acosta en el ABC de España, el régimen de la Habana utiliza la misma amenaza ante lo que se supone sea la «invasión inminente» que se habla en estos días, y lo hacen como forma de amedrentar a la disidencia interna. 

«No te conviene que venga Trump» porque «te voy a eliminar», esa es «la orden que hay», le advirtió el mayor Leonardo Suárez Rey, director de la Prisión Provincial de Camagüey, Kilo 8, al preso político Alieski Calderín Acosta, afirma Camila en su artículo que lamentablemente para los lectores es de pago por el periódico.

Por otro lado el sitio Martí Noticias da cuenta de la amenaza de fusilamiento que le han hecho al preso político Roilán Álvarez Rensoler, recluido en la Prisión Provincial del Yayal en Holguín, como forma de que abandonara su huelga de hambre.

Mire sabe que, en ese caso tenga la seguridad que se "van a llevar por delante" a todo el que puedan, a menos que esa supuesta invasión sea tan efectiva y precisa como la que acometieron en Caracas contra Nicolás Maduro. 

LOS PRECEDENTES 

Dos años después de ocurrida la invasión, el 21 de abril de 1963, el régimen de la Habana liberó a tres especialistas de la División de Servicios Técnicos de la CIA, quienes habían sido apresados el catorce de septiembre de 1960 en labores de espionaje en un edificio del Vedado, en la Habana.

Sus nombres eran David Christ, Thornton Anderson y Walter Szuminski, quienes fueron detenidos en el piso 18 del Edificio del Seguro Médico, cuando supuestamente instalaban dispositivos de escucha en el local que estaba destinado a una agencia noticiosa China, Xinhua. 

Aunque el G-2 sostenía que el Vedado era un "nido de espías de la CIA", aquella fue, probablemente, la primera instalación clandestina de micrófonos y transmisores en inmuebles cubanos realizada por agentes de la CIA en 1960.

Tras los interrogatorios en la sede del G-2 y luego pasaron unos cien días en La Cabaña, hasta que el 17 de diciembre de 1960 fueron a juicio al cual asistió el cónsul estadounidense Hugh Kessler. El fiscal pidió treinta años de prisión, pero el tribunal les impuso diez.

El veintidós de enero de 1961 volaron al presidio de Isla de Pinos. Aquí - como ya se ha digo - arriesgarían sus vidas para desactivar, hacia noviembre de 1961, el circuito eléctrico de la carga de unas seis mil libras de dinamita con que los carceleros habían minado - desde la víspera de Bahía de Cochinos - la Circular No 4 donde pasaron 281 días junto con unos mil cien presos hasta que fueron trasladados a la Circular 1.

Finalmente la CIA solicitó a Donovan hablar con Fidel Castro, como aguinaldo de la Navidad de 1962, accediera a liberar también a unos veinte ciudadanos americanos presos por diversos delitos catalogados por el castrismo como "contrarrevolucionarios", entre ellos estos tres técnicos de la CIA.