En Madrid hay 14 cementerios, de los cuales destacan dos por la fama de sus muertos. Así es: el de San Justo y el de San Isidro son museos al aire libre en el que se mezclan panteones dignos de aparecer en los libros de arte con tumbas en las que descansan personajes ilustres de todos los tiempos.
El cementerio sacramental de San Isidro, es uno de los camposantos del Madrid más histórico, por eso no es de extrañar que en el lugar haya enterrados desde aristócratas de alta cuna a ex presidentes. Es, además, el más antiguo conservado en la capital de los cerca de 260 que existen en España, pero este camposanto se encuentra muy vinculado con la tradición y el casticismo madrileño.
Su nacimiento en 1811 viene de la mano de la prohibición efectiva de las inhumaciones dentro de la ciudad y en los al rededores de las iglesias. Convirtiéndose así, en el primero construido a extramuros –al otro lado del amurallamiento medieval- y al otro lado del río Manzanares y el primero eclesiástico y privado.
Fue el Cerro de las Ánimas, un entorno extraordinario el elegido para levantar el levantamiento del primer patio, de San Pedro. Pero pocos años después, debido al aumento del número de inhumaciones tuvo que ser reformado para su ampliación, inaugurándose un segundo y tercer patio.
Estos recintos destacados por su antigüedad y elegancia, son un valioso testimonio de la arquitectura tradicional, de tipo claustral con galerías que rodean su perímetro. En la actualidad son siete los patios que conforman el recinto de esta necrópolis monumental, siendo el más antiguo el de San Pedro en 1811.
Se cree que el primer cuerpo que se depositó en este cementerio fue el de Francisco López Ballesteros, el 21 de julio de 1811.
En 1852 surge un cuarto, el de la Purísima Concepción. Enríquez Ferrer diseña un parque plenamente romántico, aprovechando el sistema de colinas para diseñar una gran ciudad de la memoria. Es por esto, desde su configuración que se convertirá en uno de los lugares preferidos de la aristocracia madrileña y española y la burguesía emergente.
Y es gracias a su carácter de perpetuidad, donde las unidades de enterramiento se adquieren para siempre, que permite reconstruir la historia madrileña y española a través de sus personajes más relevantes. El compositor Francisco Asenjo Barbieri, el ex presidente Antonio Maura, el primer premio nobel, José Echegaray o una superviviente del Titanic, María Josefa Pérez de Soto Vallejo.
Ella consiguió sobrevivir al hundimiento de barco a diferencia de marido Víctor Peñasco, que se ahogó en las aguas del Atlántico. También se encuentra el panteón de Amalia del Llano, Condesa de Vilches.
Durante la Guerra Civil se convirtió en lugar de enfrentamientos, y todo el patrimonio en bronce acabó por perderse para fundición armamentística.
Entre los políticos, Emilio Castelar, que fuera presidente de la Primera República, los tres monumentos del Panteón de Hombres Ilustres, los presidentes Eduardo Dato, Mateo Sagasta y José Canalejas. Los restos de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange, que fueron exhumados 24 de abril del año pasado de su tumba en el Valle de Cuelga muros, antiguo "Valle de los Caídos", cumpliendo con lo establecido en la Ley de Memoria Democrática de 2022.
Allí se encuentran los restos de su hermano Miguel Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, que fue ministro con Franco; su hermana Pilar Primo de Rivera, fundadora de la Sección Femenina de Falange, o su tío Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, hermano del dictador que murió en Marruecos durante la Guerra del Rif. Y como todo cementerio que se respete, San Isidro tiene sus historias rocambolescas.
La historias de amor tampoco pueden faltar, como la que cuenta la tumba doble de los duques de Denia, una bella escultura donde descansan eternamente los dos amantes, Angela Apolonia Pérez de Barradas y Bernuy y su segundo esposo Luis de León y Cataumbet, diez años más joven.
Por ejemplo la XIII duquesa de Alba, María Teresa Cayetana de Silva Álvarez de Toledo, cuyos restos fueron exhumados por segunda vez en 1945, y se pudo concluir de una vez que no había sido envenenada en 1802 cuando falleció a la pronta edad de 40 años.
Su cuerpo, al ser descubierto, se encontraba con un pie amputado y una pierna a medio serrar, debido a su altura y la dimensión del féretro. Al final se concluyó que se debió a una meningoencefalitis, lo que dio carpetazo al presunto delito. La primera de las exhumaciones se había realizado en 1842.
Angela muere en 1903 y Luis, totalmente destruido hasta la locura, falleció al siguiente año. Este monumento funerario fue construido en mármol de Carrara por el arquitecto y el escultor Mariano Benlliure, que esculpió además en 1915 un soberbio Cristo crucificado encargado por Carlos, hijo de Angela y Luis.
Llama la atención que tanto este Jesucristo como la tumba del musico y pianista Cristóbal Oudrid, al parecer fueron impactadas por las balas de algún perturbado, enajenado o como resultados de algún combate durante la guerra civil, aunque no descartamos que "lleven la firma" de algún comunista republicano. Incluso un cofre que adornaba la punta de esta pirámide, desapareció también durante ese terrible conflicto bélico.
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| Panteón de la familia Batista en San Isidro |
Allí descansan ex dictadores como el venezolano Marcos Pérez Jiménez, muerto en 2001, quien se hiciera célebre por su frase: “Salgamos de aquí, que el pescuezo no retoña” y que gobernó el país entre los años 1952 y 1958, así como la de otro tirano, este con un historial sanguinario donde los haya, el croata Ante Pavelic, aliado de Hitler entre 1941 y 1945.
MORADA FINAL DE BATISTA
El seis de agosto de 1973, mientras pasaba el verano en Marbella, el mandatario cubano Fulgencio Batista y Zaldívar sufrió un infarto de miocardio y falleció. Fue enterrado en agosto de 1973 en un panteón familiar, junto a su hijo. Una crónica publicada ese mismo día por el periódico ABC, da cuenta del infarto de miocardio que causó su muerte mientras disfrutaba de sus tradicionales vacaciones en Marbella:«En una villa de Guadalmina, donde pasaba sus vacaciones, ha fallecido el ex presidente de Cuba, Fulgencio Batista. El cadáver del general será trasladado hoy a Madrid en un avión especial para ser inhumado esta tarde, a las 5, en la Sacramental de San Isidro».
Deseaba ser enterrado donde ya se encontraba su hijo Carlos Manuel, un estudiante de derecho de diecinueve años, que en 1969 había fallecido por causa de una complicada enfermedad. El panteón de los Batista se encuentra muy cerca de la entrada principal del Cementerio de San Isidro y constituye un notable encuentro con la historia contemporánea.
De hecho nadie en Cuba, en toda su historia de más de 500 años, había llegado a ser presidente sin ser de raza blanca. Pobre quizás, de origen humilde tal ves e incluso sin estudios, ¿pero mulato y sin historia militar?, ninguno. Su figura en sí, pervertida, manipulada e incluso satanizada hasta el cansancio, aún le resulta incómoda a la tiranía Castrista que le ha negado hasta su espacio en la historia.
Maldita Hemeroteca

