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TERMINAL DE GUAGUAS DE LA HABANA

El diseño de la instalación estuvo a cargo de la firma Moenck y Quintana, propiedad de los arquitectos Miguel Ángel Moenck y Nicolás Quintana. // 

Antes que todo, nos gustaría aclarar que la palabra "Óbmnibus" proviene del latín "para todos", y que en este caso fue adaptada como "Vehículo para todos" o Guaguas, como siempre fueron conocidas en Cuba, o si lo prefiere el Autobús.

La Terminal de Ómnibus Nacionales de La Habana, quedó inaugurada un 29 de junio de 1951 en la avenida independencia de Rancho Boyeros, entre las calles 19 de Mayo y Bruzón, actual municipio "Plaza de la Revolución". Su construcción se inició a finales de la década de 1940. El costo total de la obra estuvo valorado aproximadamente en tres millones de pesos.

Surgió como respuesta a la necesidad de centralizar y organizar el transporte interprovincial en la capital cubana. Antes de su creación, las salidas de ómnibus hacia el interior del país estaban dispersas en distintos puntos de la ciudad, lo que dificultaba la logística y el acceso de los viajeros.

Así consta un artículo del historiador Emilio Roig de Leuchsenring titulado, "El transporte en Cuba: guaguas y guagueros". Agregar que en aquellos terrenos había estado emplazado anteriormente el estadio "Almendares Park" que, fue inaugurado en 1918, quedando destruido por el famoso huracán de 1926.

La idea de su construcción comenzó a gestarse mucho antes, en el año 1937 por la Asociación Nacional de Porteadores. No fue hasta diez años después que el doctor Menelao Mora, en representación de la Cooperativa de Ómnibus Aliados (COA), y el señor Rodolfo Antorcha, por los Porteadores, obtuvieron el decreto presidencial a través del Ministro de Comunicaciones. Esta concesión establecía la gratuidad del servicio tanto para las empresas de transporte como para los viajeros.

Luego, en 1960, el escultor cubano Florencio Gelabert realizó una escultura denominada "La velocidad" que fue colocada en el área exterior del edificio, y al siguiente año un busto de José Martí para los interiores del recinto.

El edificio central consta de tres niveles. La planta alta fue destinada a oficinas, la baja ocupa un área destinada para el despacho de boletines, donde los pasajeros contaban con salas de espera con aire acondicionado, un bar-restaurante, cafeterías y establecimientos comerciales, así como amplios y ventilados andenes, depósitos de equipaje e información a usuarios gratuitos, quedando el sótano destinado para talleres de mantenimiento y la reparación de los coches.

"La primera guagua" que corrió las cortinas ese día fue un coche de la marca "Camberra", el que hizo el tramo hasta la ciudad de Cienfuegos. Según datos existentes, esta terminal brindaba servicio a unos 45 mil usuarios, y despachaba alrededor de 1,500 salidas y entradas al día. Aquellos carros, que constaban con aire acondicionado, gozaban de una excelente puntualidad, mientras que los usuarios disponían de de todos sus servicios climatizados. 
 
Situación del transporte en Cuba antes de la desgracia del 1959

Durante la República (1902–1958): El transporte terrestre de larga distancia era operado por empresas privadas. Las salidas de ómnibus hacia el interior del país se realizaban desde garajes, paraderos o pequeñas estaciones ubicadas en distintos puntos de La Habana.

Muchas empresas tenían sus terminales cerca de: La Calzada de Monte; La Habana Vieja; Centro Habana y Zonas cercanas a estaciones ferroviarias o grandes avenidas. No existía una Terminal Nacional de Ómnibus única ni un sistema integrado. Cada compañía manejaba sus propias rutas, horarios y tarifas

El ómnibus funcionaba como complemento, especialmente para rutas donde el tren no era eficiente. El acceso al transporte de larga distancia estaba limitado por el costo, por lo que no era realmente “para todos”.

Empresas privadas destacadas antes de 1959

--En La Habana (urbanas y suburbanas):

--Compañía de Ómnibus Aliados
Una de las más importantes. Operaba numerosas rutas dentro de La Habana y hacia zonas cercanas. Sus ómnibus eran conocidos por su numeración y colores.

--Autobuses Modernos S.A.
Prestaba servicio urbano y suburbano, con flota relativamente moderna para la época.

--Autobuses Metropolitanos
Cubría rutas clave dentro de la capital.

--Interprovinciales y de largo recorrido:

--Líneas de autobuses Camagüey–Habana (y variantes similares)
No siempre con un nombre único estandarizado; muchas rutas llevaban el nombre de las ciudades que conectaban.

Empresas regionales privadas

Operaban rutas como La Habana–Matanzas, La Habana–Santa Clara o La Habana–Pinar del Río desde garajes propios o paraderos, no desde una terminal nacional. Cada empresa tenía su propio punto de salida, horarios y tarifas. No existía una red unificada ni una terminal central.

El servicio variaba mucho en calidad, comodidad y precio. El ferrocarril seguía siendo el medio principal para viajes largos, y el ómnibus era un complemento. Tras la llegada del Castrismo en 1959, estas empresas fueron nacionalizadas, integradas en un sistema estatal lo que llevó a la creación posterior de una Terminal Nacional de Ómnibus en La Habana que ve usted ahi, en la ruina e ineficacia total.

Compañía de Ómnibus Aliados

La Compañía de Ómnibus Aliados fue la empresa privada de transporte urbano más importante de La Habana durante la República. Surgió en las primeras décadas del siglo XX y llegó a dominar gran parte del servicio capitalino. Operaba la mayoría de las rutas urbanas y suburbanas de La Habana.

Sus ómnibus eran fácilmente reconocibles por: La numeración de las rutas, los colores distintivos, el nombre Aliados pintado en los vehículos, mientras cubría las zonas de Centro Habana, Vedado, Marianao, Regla, Guanabacoa. Tras el triunfo de la Revolución, la empresa fue condenada a lo que es el transporte hoy en la isla, NADA.