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EL GUAJIRO FELICIANO


La Navidad en Cuba se conoce desde la misma llegada de los Españoles a América, a partir de aquí las tradiciones navideñas integraron el patrimonio religioso y cultural del pueblo cubano.

Las costumbres eran similares a todos los países de su orbita colonial, la noche del 5 al 6 de enero es una de las noches más mágicas de todas las fiestas de Navidad. Sobre todo para los más pequeños de la casa, que esperan con impaciencia la llegada de sus majestades los reyes de Oriente, cargados de regalos.

La tradición de los Reyes Magos tiene su origen en la Biblia. Según la cultura cristiana, los Reyes Magos eran tres sabios y astrólogos de la antigua Persia que, siguiendo a una brillante estrella, llegaron a Belén después del nacimiento de Jesús, aportando tres regalos. Estos regalos sirvieron para honrar al Niño Jesús como rey de los judíos (Mateo 2: 1- 12). Sus nombres castellanizados eran Melchor, Gaspar y Baltasar.

En la Biblia se les describe como «magos» (del griego magós, que significa “hombre sabio”), y en ningún momento se les describe como «reyes». Fue en el siglo III cuando se les comenzó a considerar como reyes, probablemente interpretando la profecía del Salmo 72:11 (“Y se postrarán ante él todos los reyes; todas las naciones le servirán.”).

En el siglo VIII, los nombres de tres magos, Bithisarea, Melichior y Gathaspa, aparecen en una crónica conocida como Excerpta latina barbari, traducida del griego al latín por un autor merovingio. Los Reyes Magos llenan de regalos nuestras casas la noche del 5 al 6 de enero. Desde la caída del sol, los españoles se lanzan a las calles para esperar la llegada de Sus Majestades de Oriente, que desfilan en suntuosas cabalgatas.

Una vez acabado el desfile, los pequeños españoles dejan sus zapatos en un lugar privilegiado de la casa para que, si han sido buenos, los Reyes Magos hagan caso de la carta que les han enviado y dejen regalos dentro de los zapatos. Además, para agradecerles su esfuerzo y reconfortarles un poco tras su largo viaje, los niños dejan dulces y agua para Sus Majestades, sus pajes y sus camellos.

Como quiera, esta fecha fue una tradición que perduró hasta que en 1959 en que ya se avizoraba el desastre. Entonces el que traería los regalos sería un guajiro de nombre "Feliciano", y aunque la gran mayoría de los niños rechazaron aquel viejo con sombrero y polainas, el ejército rebelde se encargó de repartir camiones con regalos y golosinas para tratar de disimular el descontento popular.

De hecho el slogan verde oliva de aquella navidad fue: «Sea feliz revolucionariamente en Pascuas de Cuba libre.», según apunta la escritora Anita Casavantes Bradford en su libro "The Revolution is for the Children".

Pero en 1960 ya comenzaba lo peor. 

Tras 1959, las celebraciones religiosas fueron poco a poco desestimuladas. El Castrismo hizo que el Día de Reyes perdiera importancia. Muchas familias dejaron de dar juguetes a los niños en esa fecha, ya fuera por razones ideológicas o por escasez económica pues los juguetes también fueron a parar a la cartilla de racionamiento.

Ante esa realidad, el Guajiro Feliciano simbolizaba al campesino humilde, la pobreza, la carencia y la necesidad de “resolver” con lo poco que había. A diferencia de los Reyes Magos, el Guajiro Feliciano no traía juguetes, sino resignación, inventos caseros y, muchas veces, nada.

Entonces los Magos eran Fidel Castro, el asesino argentino Ernesto Guevara y el comandante mulato Juan Almeida Bosque, como el rey Baltazar de la raza negra, los que llevaban como regalos la medidas castristas de la Reforma Agraria, la reforma Urbana y la nacionalización de todo lo que les dio la gana.

Y lo irónico de todo es que hoy, en la práctica, sus majestades de oriente terminaron siendo sustituidas por el anglo sajón Papá Noel, un icono del consumo "del enemigo", un símbolo capitalista por antonomasia.