Siguiendo en la cuerda familiar del general Máximo Gómez, caudillo libertador de la guerra de Cuba en el siglo XIX, vemos que hay un pasaje ocurrido en 1904 que en nuestra opinión no ha sido muy divulgado. Se refiere a un matrimonio que caminaba por aquella Habana de los primeros automóviles, cuando uno de ellos los atropelló causándole la muerte.
La pareja tenía una pequeña hija de un año y medio. El matrimonio era íntimo amigo del hijo del generalísimo, Bernardo Gómez Toro, que por aquel año estudiaba medicina, carrera de la que se graduó en 1908. Bernardo tomó la pequeña niña y la adoptó. Gómez abuelo la conoció. Esa niña, que se llamó Esther Izaguirre, vivió hasta ser una anciana de noventa y un años en 1994.
LA VERDAD DE PANCHITO Y EL INCORDIO CON SU HIJO MÁXIMO
No admitía la tesis del suicidio de su hijo. No quiso aceptar el contenido de aquella nota. La tomó, la leyó, la dobló y se la entregó al antiguo alcalde. Después reunió a su familia aquel día y le pidió que hasta que el muriese, es decir, mientras viviese jamás el tema de Francisco Gómez Toro fuese tocado en una reunión familiar.
Era evidente que aquella nota, que Panchito pensó encontraría su padre, le hablaba sobre el suicidio que se aprestaba a cometer en ese momento, y no del cacareado machetazo que recoge la habladuría. Lo que no quita que algún desaprensado le haya propinado un machetazo al cadáver del muchacho posteriormente.
Nadie es perfecto, Gómez mucho menos. De hecho hay otra anécdota con otro hijo que demostró cuan equivocados estaban los dos, Gómez y Manana. Este incordio ocurrió a raíz del al casamiento de su hijo Máximo, que por algún motivo el matrimonio se oponía a este enlace. Incluso Gómez le amenazó con no asistir a la boda.
En cambio Maximo le respondió: "Candita va ser mi esposa. Es lo que hay. Lo tomas o lo dejas". Candita Calás fue esposa de Maxito para toda la vida. No solo eso, le hizo abuelo en 1898 antes de acabar la guerra.
SITUACIÓN DIFICIL EN ORIENTE
En este sitio hemos dicho por pasiva y por activa las malas condiciones en que se encontraba el ejercito libertador tras la llegada del general Weyler a Cuba. Historiadores españoles situaban a Máximo Gómez acorralado en Oriente junto a su lugar teniente general Calixto García, y con apenas siete mil mambises en su diezmado ejercito. En uno de esos documentos que preservó Máximo hijo, se puede comprobar la veracidad de esa situación cuando el 24 de febrero de 1899 Gómez describió su situación de la manera siguiente:
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| General Gómez |
Siento mi pobre cuerpo cansado de la fatiga y hace muchos días con el pretexto del frío mi cama es el duro suelo, suavizado con paja de potrero donde pastan los ganados. La hamaca ya no me es cómoda como lo era antes, y es que la tierra quizás me llama a sus senos, por eso sin duda, no siento en mi corazón tormento.
Sino una ambición por ayudar a construir pronto esta obra de redención y retirarme a descansar. Lejos, si es posible, del bullicio de los hombres, para no ser más víctima de veleidades porque aquí mismo, en el cuerpo que ocupo, cuento con un gran numero de desafectos, entre esos que me dan la categoría y el puesto elevado, blanco seguro para los traidores.
Ni siquiera en la paz, estaba tranquilo el Chino. Cuando la guerra había concluido Gómez estableció su cuartel general en el central Narcisa y, conocedor del paño que se fraguaba, allí se mantuvo a la expectativa observando el desarrollo de los acontecimientos desde afuera. No hay más que leer el dichoso Diario en el día 24 de septiembre de 1898;
"La situación es, por demás aflictiva. Según lo pactado entre España y los Estados Unidos—la evacuación por parte de los españoles, de la Isla, se hará despacio y cómodamente, para después ocuparla los americanos.
Mientras tanto, a los cubanos nos ha tocado el despoblado y por premio de nuestros servicios, de nuestro cruento sacrificio; el hambre y la desnudez, que hubieran sido más soportables en plena guerra que en esta paz, donde no nos es permitido ostentar nuestros laureles tan bien conquistados. Pero no son instantes de comentarios y lo sensato es saber esperar".
El 24 de octubre de 1898, en Santa Cruz del Sur, Camagüey, comenzó a funcionar la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana. De allí se trasladó a la playa de Marianao, luego a la finca El Carmen, también en Marianao, y a El Cano. Desde el 3 de marzo y hasta su disolución el 4 de abril de 1899, sesionó en Calzada del Cerro no. 819, con el objetivo de lograr el reconocimiento oficial del gobierno de Estados Unidos y precisar la duración de la ocupación norteamericana.
Lo demás, lo que sucedió en esa asamblea, ya lo sabemos. El once de marzo de 1899 Gómez resultó destituido de su cargo, y hasta un amago de fusilamiento hubo entre los más exaltados. Nada ni nadie podría poner en riesgo lo conseguido, y esa deuda con el ejercito americano, había que pagarla le gustara a Gómez o no. En fin...
Según los relatos de sus hijos, a Gómez le fascinaba comer acompañado de una buena botella de vino Valdepeñas, y su comida favorita era el arroz blanco, huevos fritos y aguacate.. lo que los cubanos conocemos como "una rubia con ojos verdes".
Máximo hijo participó en la vida política de la Cuba republicana. Fue senador y ocupó cargos públicos relacionados con asuntos cívicos y patrióticos. Defendió la memoria histórica de su padre y de los luchadores independentistas. Tras la muerte del Generalísimo, se convirtió en uno de los principales guardianes de su legado, archivos y correspondencia, así como la preservación de documentos históricos.
SOBRE LA FECHA DE NACIMIENTO DEL GENERAL.
El día exacto no se conoce, como el propio Gómez reconoce en sus notas autobiográficas (escritas en 1894): “No puedo precisar la fecha en que nací, pues por más que busqué personalmente la partida de bautismo en los libros de mi parroquia, no pude dar con ella”. No obstante Gómez sabía que había sido en 1836, porque su familia solía celebrárselo el 18 de noviembre.
Sepa que a pesar de ser un hombre de poco estudio, lo que no quiere decir educado, Gómez escribió varios libros como por ejemplo El viejo Eduá, o mi último asistente, El héroe de Palo Seco, El héroe del Naranjo, Odisea del general José Maceo, Mi escolta, Convenio del Zanjón, e incluso dejó una pequeña obra de teatro inconclusa, como La fama y el olvido.
Maldita Hemeroteca
Fuentes: "Máximo: el hombre sin el que no se puede escribir la historia de Cuba" / María Luisa García Moreno y Evelio Toledo Quesada.
Máximo Gómez: "A cien años de su nacimiento"/ Emilio Cordero Michel. Archivo de la Nación. Republica Dominicana
NOTA: Pedimos disculpas pues por un error de olvido el trabajo fue subido sin ser revisado antes. Reiteramos sus disculpas.
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